jueves, junio 18

Te siento

abueloEstás aquí.

En alguna parte

Te pienso

Cuando vi ésta imagen hace más de 10 años, por un instante pensé que eran las manos de mi padre.

Hoy, no lo dudo.

miércoles, junio 17

16. De soledades y tristezas

Enviado el: Sábado 03 de Mayo del 2003, 13:45:44,

Monterrey, N.L. México
Para: Marcelo
De: Luisa

Se acaban de ir los niños con Martín… estoy sola ya… no hay clientes y veo a Ginger dormir bajo la sombra, para descansar del sol del mediodía. Hace rato tomé la manguera y la mojé, ella intentaba atrapar el chorro de agua y beber de ella, estaba feliz, disfrutando del agua fresca.

Qué largos se me hacen los días… la mayoría de las veces, agradezco esa rutina porque me siento protegida bajo esos horarios tan marcados y precisos, pero ahora me siento un poco desdichada sólo por no saber qué es lo que estoy echando de menos. Supongo que en realidad lo sé, pero ni quiero pensar en eso, yo misma me hago trampa, yo misma me escondo de mí… y no quiero ver ni pensar en nada.

Dice Sabines algo así como esto, creo que es de él, o ya no sé… algo debo de andar buscando en ti, algo mío que tú eres y no has de darme nunca. Amar es derramarse en alguien, en gotas pequeñitas… temblar… no dejo e extrañar a Juan… tan lejos, tan lejos de todo y sobre todo de mi, de todo lo que pasa y sobre todo lo que me pasa a mí… lejos de él, lejos de mí… Amar es también sentirse sola, desamparada. Ahora estoy sola. Algo me hace falta. Todo es tan largo, tan grande, sin dueño…

Luego vengo, Marce… necesito que alguien me moje con la manguera y quitarme éste sopor que ya no aguanto…

Te quiero.

Luisa

lunes, junio 15

¿Muerte o Vida, anunciada?

Siempre he creído que la hora de nuestra muerte, está previamente pactada o estipulada desde el momento de nacer. Son de ésas teorías que no puedo defender con argumentos concretos, pero que sigo creyendo en ellas sin ninguna justificación lógica que pueda esgrimir para demostrarlas (de ésas teorías tengo una colección peligrosamente grande) y que para lo único que sirven es para demostrar mi lógica tan ilógica..

Ayer leí una pequeña nota del periódico que decía: Muere mujer que se salvó del catastrófico vuelo 447 de Air France, en un accidente automovilístico. La nota era pequeña, pero alcanzaba a mencionar que un matrimonio había perdido el avión en Brasil y que tuvieron que quedarse en tierra. Regresaron a Italia y a los pocos días de volver, tuvieron el accidente, su marido quedó gravemente herido.

Una cosa me llevó a otra y recordé también a Ricardo Aldape, un mexicano acusado de asesinato, que permaneció en el corredor de la muerte en una cárcel de Texas por más de 15 años. Después de una tremenda lucha de su abogado para demostrar su inocencia, se revisó el caso y salió libre. Murió a los pocos meses después de haber salido libre en un accidente de coche.

¿Realmente es así?, ¿Mueres porque no te quedaba de otra? ¿Vives porque no te tocaba morir? ¿O sólo es casualidad?. Recuerdo cuando pasó el atentando en Madrid y la infinidad de personas que siempre tomaban el tren y que ésa mañana se les hizo tarde o en el último momento decidieron no subirse al tren y se salvaron del bombazo, o de las  personas que no solían irse en tren, se les descompuso el coche o quedaron con alguien para verse allí y murieron. ¿La Muerte no se equivoca, llega siempre a tiempo?…

Muchas veces me sorprende la cantidad de detalles y matices casi imperceptibles que hacen que las cosas sucedan de una manera y no de otra. Sí, la consabida pregunta: ¿Qué hubiera pasado si…? ¿No te sorprende a ti la cantidad de cosas que has evitado simplemente por el hecho de decir:”Sí”?. O de la cantidad de cosas que te has acarreado simplemente por el hecho de decir: “No” (y viceversa). No hablo solamente de la muerte, sino de las decisiones que hacen que tomemos otro camino y no coincidir (o sí) con situaciones o personas que si hubiésemos hecho cualquier detallito de nada, jamás se hubiesen dado las condiciones para vivirlo.

Son de ésas cosas que se me pasan por la cabeza y que dejo en espera para el momento en el que pueda encontrarle alguna respuesta coherente y lógica; Mientras tanto, quiero con todas mis fuerzas (hasta que mi muerte acierte), vivir y celebrar la vida y dejarme de tonterías y absurdos (cómo se ve que me acerco peligrosamente a los 40 y es urgente quitarme telarañas de la cabeza).

Hoy es uno de ésos días.

miércoles, junio 10

La niña que no podía esperar…

2:18 pm

- “Mejor vámonos ya a la casa porque Ana Lucía no tarda en llegar del colegio, ella llega generalmente sobre las 2 y 20 ó 25 y no quiero que esté esperándonos afuera…”. Y nos encaminamos directamente a la puerta de salida.

2:24 pm

Vamos cruzando la avenida que está justo a unos 50 metros del portal de casa y suena el teléfono celular. Decido no contestar, porque estoy cruzando la calle y de lo único de lo que estoy pendiente es de que el semáforo no cambie..

2:25 pm

Ana Lucía no está en el portal, ¿Habrá llegado ya?, ¿estará sentada en las escaleras?. Entramos al edificio, nadie a la vista. Subimos al elevador. Se abren puertas y no veo en las escaleritas de enfrente a Anilú (no sé porqué tengo la certeza en ése instante de que mi hija está en casa de los vecinos). A punto de abrir nuestra puerta, Anilú sale de casa del vecino escoltada por él y se acerca hacia nosotros y encima, llorando, le pregunta su papá que por qué llora y ella le dice: “Es que tenía miedo de que no vinieran” y Juan la abraza (yo la mato después de que se le pase el susto). El vecino nos explica que él ha sido el que ha llamado antes al celular (Anilú le dió el número) porque no había nadie en nuestra casa e invitó a Anilú a la suya para esperarnos. Gracias, qué amable, (creo que es la segunda vez que cruzamos más de 3 frases seguidas con el vecino) y nos despedimos de él. Y Ana Lucía, Ven para acá, primor, chiquita de mi vida, explícanos cariño…

2:32 pm

- Entramos a la casa, cierro la puerta y yo mientras tanto, conteniendo a la mujer verde (Hulka Luisa) que pugna por salir de mí, hasta que consiga explicarme qué cuernos hacía ella allí) ¿Qué pasó? ¿Por qué te fuiste a casa del vecino?, ¿A qué hora llegaste?.

- A las dos y 20. - Ajá. ¿Y entonces?... - No, es que entré al edificio y venía subiendo por el elevador y me encontré con el vecino y le pregunté: ¿Ha visto a mis padres?.

- ¡¡¿QUÉ??!!, Que hiciste ¿Qué?… Pero, pero ¿por qué?, ¿Te crees Nemo??, pero si no tardamos ni 5 minutos apenas ¿Y cómo pudiste entrar a la casa del vecino si ni lo conoces de nada?. ¿Quieres que te haga un letrero que diga: “Buenas tardes señor, ¿puede robarme?, estoy sola, tengo 10 años y soy una desesperada que no puedo quedarme al menos 5 minutos esperando a que lleguen mis desobligados padres”. Eso sin contar que Mauricio llega a casa sobre las 2:30 y Rebeca, al cuarto para las 3, sólo era esperar en el portal y lo que es más ¿Cuándo te hemos dejado esperando fuera de casa alguna vez?, eso no se hace. Y nunca, pero nunca Ana Lucía, puedes entrar a la casa de una persona desconocida (ni coches ni nada, Luisita, ya sé, ya sé), vale que es el vecino, pero ¿Nos has visto hablar con él alguna vez que no sea sólo los saludos de rigor?, ¿Cómo se te ocurre?.

2:32 pm y 33s (sí, todo ése choro mareador se lo dije en menos de 33 segundos)

-“Mami ¿Podemos cambiarnos de casa?”

Allí me acalambré, se me fue el color y con toda el miedo y contenido en la garganta, me puse en cuclillas y le pregunté: ¿Cómo?, ¿Por qué, chiquita? ¿Te hizo algo el señor?…

Ella me mira y niega con la cabeza y me dice: “No, no, lo que pasa es que entré a su casa y estaba la vecina tomando el sol en la terraza”, (si hubieran podido tomar una foto de mi cara en ése instante hubiera sido algo como esto ) y condescendiente le pregunto: -¿Y luego? ¿Cuál es el problema?. Ella vuelve a tomar aire y sigue: “No, es que estaba desnuda”. ¿? “¿Desnuda? sin la parte de arriba, dirás”. – “No, mami, completa y absolutamente desnuda, tumbada en la terraza”. Miré de reojo a mi marido y noté que comenzaba a interesarse aún más por la charla (igual y ya estaba chorreando el colmillo izquierdo algo de baba). Suspiro y repaso todos los hechos: A ver, Anilú: Llegaste a las 2 y 20, entraste al edificio, te topas con el vecino en el ascensor y le preguntas por nosotros, él te invita a entrar y ves a la vecina en pelotas tomando el sol, nos llaman por teléfono, llegamos nosotros a los dos minutos y sales, te da vergüenza ajena y quieres cambiarte de casa, ¿Es correcto?. Y ella que ya se había percatado de que toda ésa vergüenza que sentía por ver a la vecina despelotada, era por no haber podido esperar 5 miserables minutos más, sólo añade un escueto: Sí. Y me di la vuelta para irme y dar por zanjado el tema diciéndole: Pues que te sirva de lección para la próxima vez.

2:38 pm

- ¿A dónde vas, Juan?

- A ver si la vecina me puede dar una tacita de azúcar.

TE MATO!

lunes, junio 8

¿Los amigos tienen fecha de caducidad?

Hace días escuchando la radio dieron un dato curioso a cerca de esto, según un sociólogo (de su nombre sólo alcancé a escuchar Gerald no sé qué) nosotros perdemos a la mitad de nuestros amigos en un lapso no mayor de siete años. Y me quedé pensando en eso, en que puede ser cierto, porque estuve intentando recordar algún amigo que me hubiera durado más que ése tiempo y nada. Claro que tengo amigos de muchos años (Claudia S. es mi amiga desde que yo tenía 12 años, pero hace más de 7 que no nos vemos físicamente aunque nos escribimos con regularidad y muchas veces me siento más cerca y cercana a ella, que con la mayoría de las personas con las que convivo en mi "red social actual”), pero creo que el tal Gerald se refiere a ésos amigos que nos acompañan muy directamente durante el día a día, año tras año; de esos a los que puedes llamar para que ayuden con algo muy específico o que uno pueda sentirse necesario, útil y querido.

Pero, ¿Qué influye más al elegir a un amigo: Nuestras preferencias o el contexto social en donde nos movemos?, muchas veces me he preguntado si realmente pude ser amiga por un tiempo determinado de cierta persona si las circunstancias hubiesen sido otras y no las que obligatoriamente me movieron para provocar o aceptar dicha relación, porque tiempo después, he cortado/perdido absolutamente cualquier contacto con personas que dejaron de interactuar en mi círculo social inmediato, simplemente por haber cambiado de casa o de peluquería o lo que sea.

Los chicos de la radio mencionaban que eso de decir que nosotros nos damos el lujo de elegir a nuestros amigos dista mucho de ser verdad, nos condicionan absolutamente el sitio en donde nos movemos y somos (escuela, barrio, trabajo y por supuesto familia) y dichas elecciones están limitadas a las oportunidades de conocer nuevos amigos. Es decir, las personas que conocemos se limitan a cierto tipo de gente y casi siempre con similitudes económicas, sociales y culturales muy similares. No siempre podemos tener gran variedad y libertad para escoger entre los amigos de los amigos o conocidos, a un amigo potencial. ¿La elección de pareja también se condiciona a ésta cuestión?… ¿Cómo influye nuestra elección con la vida que teníamos antes y la que vivimos siete años después?. En fin.

Sólo un 30% de nuestros amigos estarán con nosotros siete años más tarde”…

¿Estaré yo en ése 30% de los amigos que quiero conservar?.

Reanudando

¿Ya te diste cuenta que la Oficina de Correos donde tengo mi Apartado número 8, ha reabierto sus puertas?… Sí, ambas decisiones me costaron días y noches pensando en ello. Primero para decidir cerrarlo y luego, para decidir abrirlo.

¿Sabes? es difícil estar en ésta especie de aparador ambulante a la vista de todos. Sí, es un absurdo si precisamente fui yo la que abrió la ventana y la puerta para estar así… y el Apartado está para quien lo quiera ver o del primero que pase y se detenga (o no), a leer lo que escribo y cuento. Pero no es lo mismo saberme expuesta a ciertas personas de mi círculo social y no sentir un cierto pudor; primero porque me siento en desventaja (nadie de mis conocidos tiene un blog o capaz que sí y no me han invitado tampoco), y segundo porque muchos que me conocen y vienen, no me han mencionado ni una sola palabra de que se asoman por aquí o por lo menos algún detalle de que yo me dé por enterada. Y por más que le de vueltas no encuentro la razón de no hacerse presentes o de decirme que lo saben. De todas formas tengo buena maestra, Sonia me ha enseñado (entre otras cosas) que el blog es de uno y en él, tenemos la libertad de decir lo que nos dé la gana (o de callar lo que nos dé la gana) y al que no le guste, pues siempre tiene la oportunidad de cerrar la página y a otra cosa mariposa… Yo intenté cerrar página y decir hasta aquí llego, pero luego, me asaltó lo desobediente, rebelde y terca que puedo ser (siempre remando a contra corriente) y me dije: ¿Por qué? ¿por qué tengo que callarme? ¿Por qué no puedo decir lo que pienso y ponerlo en el sitio que me dé la gana? ¿Por qué yo?, si los que callan son precisamente los que no tienen derecho a cuestionar ni a rebatir nada (ni siquiera con su silencio).

Así que así seguiremos, yo fingiendo que no lo saben y ellos pensando que no lo sé…

No quitaré ni modificaré ninguna entrada pasada, ya lo dije y así se queda. Si tienen algo que decir al respecto, que lo digan, que para eso está la libertad de expresión, libertad de la que hago uso ahora.

Mi padre me enseñó ésta cita: “Podré no estar de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta con la vida, el derecho que tienes de decirlo” (Voltaire) y una vez más, mi padre tenía razón.

Tercera llamada

Comenzamos

domingo, mayo 24

Silencio y nada más

Fotografía:Antonio Más
GAME OVER

viernes, mayo 8

Casi sin tiempo

Hay dos aparatos nuevos que llenarán muchas de mis horas dedicadas a mi Apartado. Necesito aprender paso a paso para poder enseñarle a mi Daniela lo que es caminar ella sola sin ayuda. Estamos contra reloj, en Septiembre ella entrará a la escuela. No quiero (no queremos) que vaya en silla de ruedas, así que necesito todo el tiempo, todo el esfuerzo, todas las ganas y toda la ilusión que tenemos, para dárselo todo y que ella logre entrar caminando por la puerta. No quiero engañarme ni quiero tener falsas ilusiones, porque si te digo la verdad, no sé si para ésa fecha podamos conseguirlo, pero no importa, ella caminará, de éso sí estoy segura y sé que no me engaño, sólo es cuestión de tiempo (tiempo que necesito ahora para poder dedicárselo a ella).

Daniela le dice al aparato Robocop (nos escucha a nosotros llamarlo así) y ya parece que va entendiendo la dinámica, cuando se lo pongo, me dice: “Mira, mami, ya estoy caminando solita” (y yo con ella), el Robocop y el Parapodium, son ahora sus nuevos compañeros de juego, debe usarlos al menos 2 horas diarias cada uno, así que el día es muy corto, porque como todo en ésta vida, debe aprender a usarlos y a acostumbrarse a ellos.

Y bueno, no tengo idea de cómo o cuando encontraré el tiempo y el espacio para venir acá, pero vendré. Son mis compañeros de viaje, de vagón, no quiero abandonar el barco (sí, a ver si me decido por fin ¿barco o tren?); sólo pido tiempo fuera. Pero estoy allí, aquí.

Y una vez más, la vida sigue...

Mientras tanto, sean felices. No hagan travesuras. No me extrañen (no les daré ése gusto). Vengo pronto. O cuando pueda. Es una promesa.

Los abrazo.

Robocop

martes, mayo 5

La vida sigue

“Sólo para informarles que hoy falleció Don Eleazar a las 6:30. Estará llegando a Monterrey hoy por la noche, Saludos y seguimos en contacto. Adriana.”

La que me notifica la noticia, era esposa del que en un tiempo fue mi cuñado; Don Eleazar era el padre de Martín. He leído varias veces el mensaje casi telegráfico y no consigo saber que es lo que siento o qué es lo que se supone debería sentir al enterarme de eso. Sólo pienso en mis niños (sus nietos) que no lo saben aún y no tengo idea de cómo se los voy a decir y cuál será su reacción.

También el sábado mi madre me dijo que había cancelado el vuelo para venir a España. No vendrá. Tampoco vendrá el abrazo y el tiempo que tanto necesito gastar en ella. También los chicos la esperaban, cuando les dije que no vendría, me devolvieron la sonrisa triste y resignada de quienes saben de antemano las cosas y no se sienten defraudados por lo que no reciben y el día siguió su curso. El día o la vida.

Pienso en mi vida anterior, en la vida que dejé en Monterrey y me desconcierta saber que muchas de mis ataduras han desaparecido. No sé hasta qué punto mis niños tienen conciencia de ése pasado y si ellos, como yo, perciben ése desapego a las cosas, a los recuerdos cada día más lejanos y borrosos. La vida sigue su curso.

Tendemos a perder la conciencia del transcurso del tiempo, hay veces cuando pasamos por hechos muy puntuales (sobre todo en momentos difíciles o tristes), que podemos llegar a pensar que nada pasará, que siempre será así, pero si pudiéramos ser conscientes de cuán larga es la vida, de cuán extenso es nuestro provenir, ésos momentos serían sólo eso: Momentos, chispazos dentro de toda una estela casi interminable de hechos sucesivos que se van atando uno a uno. Las personas que conocemos, a las que olvidamos, a las que amamos, a las que necesitamos, a las que desdeñamos, todas pasan y dejan (y dejamos) la estela que tiende a desaparecer en un momento u otro. Así, las horas muertas, las horas vividas, las noches en vela, los días de sol, el llanto y la risa, todo se va hilando despacito, suavemente, casi sin sentir, hasta que llega el momento de decir Adiós.

Ha muerto el Abuelo Eleazar. ¿Qué recuerdo atesorarán de él?, ¿Cuál será de entre todos, con el que se quedarán y lo recordarán a lo largo de su vida?, de la vida que sigue para ellos, del tiempo que tendrán para recordar después, cuando sean mayores.

La vida sigue. Ayer recogimos los resultados de los análisis de sangre de Daniela y no son todo lo bueno que necesitábamos. Sigue con la insuficiencia renal aún con todo el empeño y los cuidados diarios, tengo tantas ganas de verla caminar aunque eso significara verla despedirse de mí; el sábado Juan le regaló un sombrero a Mauricio, inmediatamente se lo puso, pareciera que hubiera nacido usando sombrero, le va muy bien, me gusta verlo crecer (es curioso, a medida que se va haciendo mayor, es cuando voy recuperando a ése Mauricio niño que alguna vez tuve en mis brazos), ayer nos fuimos Rebe y yo a comprarme un vestido, los zapatos que traía me hacían daño y al entrar a una tienda, vimos unas sandalias de piso, ella me dijo: “Espérame aquí sentada”, yo obedecí y al momento regresó con ellas ya pagadas y salí de la tienda con los zapatos puestos, caminando ligera, feliz, casi saltando y Rebeca sonriéndome mientras compartíamos un helado de limón; anoche Anilú abrazó a su papá y se sentó en su regazo, le colgaban medio metro de piernas fuera, pero ella estaba feliz, abrazada a él (capturé una instantánea de ése momento en mi corazón y hasta cerré los ojos para que no escapara ningún beso que ella le daba)…

No puedo detenerme. La vida sigue.

jueves, abril 30

Todo irá bien

Todo irá bien. Todo irá bien, me lo repito una y otra vez, todas las veces que sean necesarias para calmar un poco mi preocupación constante y permanente con la que despierto cada día, desde hace muchos días y aunque me aferro en repetir sólo ésa frase, hay veces que quisiera apagar no sólo la televisión, sino los oídos y los ojos para no saber más, para no ver, no escuchar de un caso y otro, de una muerte y otra y otra más; Es demasiada carga para el día, para la distancia, demasiado para tener el sentimiento de impotencia como único sostén y ningún sitio para nada más... No quiero saber, no quiero (no quisiera) enterarme de nada, pero eso sería tanto como cerrar la puerta y dejar afuera todo lo que está allí, allá, todo lo que yo quiero cuidar y preservar. Todo irá bien, todo va a estar bien...
Pienso en todos, en cada uno. Pienso en ése refugio que siempre fue para mí, la casa de mis padres, pienso que si todos estuvieran resguardados allí, no habría manera de que nada malo les pasara... pienso en lo lejos que estoy, pienso que si algo malo les pasara, no tendría fuerzas para ir de nuevo allá para despedirme de nadie, no podría, me sobrepasa, me derrumba, todo irá bien, todo va a estar bien...
Hay días que me despierto en mitad de la noche y me quedo quieta, sin moverme, conteniendo la respiración, pidiendo como pide un niño un milagro, rogando con todas mis fuerzas, volver a escuchar las voces de mis padres que hablaban entre sí al otro lado de mi habitación cuando toda la casa y el día dormían, ése murmullo que me envolvía como un abrazo, tibio, suave, necesario, hacía que volviera a cerrar los ojos sin temor, haciendo desaparecer el miedo y toda la inquietud que pudiera sentir una niña de 7 años, dejaba de existir al escucharlos tan cerca, tan míos... Y me quedo quieta y pasan las horas, y no pasa nada, no logro escuchar nada y me duermo de cansancio, llorando, pidiendo entre sueños que se cumpla mi deseo de escuchar sus voces a la par...Qué larga es la vida y que corta es la infancia.
Todo irá bien.
Tengo que creerlo. Todo irá bien.
Lo espero.
Lo necesito.
Lo deseo.
Lo sé.

miércoles, abril 29

Tapabocas

Estos días han sido de preocupación constante por la epidemia de Gripe Porcina que aqueja mi añorado México. Hemos estado en comunicación casi permanente con mi familia que vive en Monterrey y le contaba a mi hermana Mague que Ana Lucía el otro día se puso a llorar por sus tíos y su abuela y toda la tribu que estaba allá y que no quería que les pasara nada (mamá tiene vuelo para venir el 14 de Mayo, pero todavía al día de hoy, no sabemos qué pasará) y ayer Mague me escribió una carta que quiero compartirles dirigida a sus sobrinos para tranquilizarlos y hablarles de viva voz (y de paso a mí, que también estaba más que preocupada) y como siempre, sus cartas no tienen desperdicio, no quitaré sus "expresiones mexicanas", como cae, se queda, ¿Ok?, bueno va:
Monterrey, N.L.
a 28 de Abril 2009
Gaceta epidemiológica dirigida a toda la población de Jaén que tenga algún tipo de nexo sentimental con los hombres, mujeres, niños, niñas, jóvenes o jóvenas que lleven el apellido "R" en alguna de sus modalidades.
1.- El virus de la Influenza Porcina ataca principalmente a los pendejos: "Los R" están vacunados o inmunes, no se preocupen, como diria una caricatura de Tom y Jerry de los años 70`s..."El ratón blanco no explotará"
2.- El virus de la Influenza Porcina es muy sensible al jabón común... "Los R" por lo general son bastante obsesivos con la profilaxis y mas bien padecen del llamado "Síndrome Limpión" y ésa enfermedad sí que puede ser mortal para ellos, porque por lo general sufren caídas o accidentes por andar limpiando las cavidades de las bombillas, techos, persianas, y demás superficies inalcanzables e imperceptibles al ojo humano.
3.- Y como tercer y último punto, les informamos que el citado virus si es debidamente diagnosticado a tiempo y medicado adecuadamente en sus fases tempranas, tiene un promedio de 7 a 10 días de evolución antes de irse a chingar a su madre y que en la familia R, existen dos médicos (uno con especialidad en Pediatría y otro con especialidad en Medicina Interna) que al menor indicio de la enfermedad en la comunidad R, darán los tratamientos indicados.
Ahora pasemos mejor a la narración libre:
Les cuento que esto del Virus de la Influenza Porcina nos ha dado mas horas de diversión que de angustia. La primera situación cómica oficial se dio en casa de su abuelita el domingo pasado. En esos momentos apenas se estaba vislumbrando el problema de la epidemia en México D.F, y la verdad se veía algo poco probable que llegara a Mty, sin embargo ya era el tema de conversación obligado lo de la influenza en cualquier plática o reunión social y por supuesto que la casa de su abuela no era la excepción, allí estaban Consuelo, Jorge, Marcela, Mariana, Rafael, Monse, sus hijas y Doña G (suegra de mi hermano). cuando en eso hace su aparición Claudia y empieza a saludar de beso a todos (las indicaciones de la Secretaria de Salud fueron muy claras al decir que no se debería de saludar de beso ni de mano a ninguna persona) y todos los alli presentes le devolvieron el saludo en la mejilla, sin embargo, cuando llega con Doña G, la señora pone las dos manos como escudo y le dice: "A partir de este momento se acabaron los besos!!", Claudia se queda estupefacta y aún con la cara de asombro se da la vuelta y se va a la cocina, al llegar alli toda encabronada le dice a Consuelo: "Pinche vieja... ni que yo me este muriendo por saludarla....no se vaya a infectar con un beso mío....!!! - Nos hemos reído tanto, porque en verdad estaba muy enojada por el desplante profiláctico de Doña G.
Luego, por la noche del domingo informaron que se había presentado ya la primera defunción en el Estado a consecuencia del virus y que se implementaba la alerta sanitaria y que las clases se suspendían... La indicación según la Secretaria de Salud era que las personas que tuviesen que salir de sus casas lo hicieran con tapabocas y que todos deberían de estarse lavando las manos constantemente con agua y jabón, y utilizar cualquier tipo de antiséptico. El lunes por la mañana salí rumbo al trabajo, pero antes quise ir a comprar tapabocas para poder transitar con más tranquilidad en la ciudad, también pensé que debería de comprar una buena dotación para la gente de la oficina, así que llegué a eso de las 9 de la mañana a la farmacia. Parecía que en lugar de una farmacia había yo llegado a un mitin de Lopez Obrador en sus buenos tiempos... una romería... todos preguntando por los mentados tapabocas y los asediados dependientes a todo el que preguntaba le tapaban el hocico con la siguiente frase: -"ESTÁN AGOTADOS!!!....y yo me di la vuelta meditando.... Mejor me voy sin mi tapa bocas... Encaminándome a la salida escuchaba las preguntas como: Alcohol? Antigripales? Antisépticos?... y también escuchaba la misma respuesta: AGOTADOS!!! Alli como que ya me empezó a dar la cosita de la angustia.. pero dije.... pinches exagerados!!! Compradores compulsivos eso no es mas que compras de pánico... mejor me voy, en la tele dijeron que se evitaran las aglomeraciones y salí de allí un poco confundida.
Llegué al trabajo y saqué algunos pendientes y al poco rato tuve que ir al banco. La verdad es que antes de salir de la oficina, las indicaciones de la Secretaria de Salud ya se me habían olvidado, pero las volví a recordar al ver a mucha gente caminando y manejando con su tapabocas... chingado.. pensé: -"Estoy totalmente fuera de onda... totalmente out!!! Ni modo, ni crean que voy a ir preguntar a otra farmacia por los pinches tapabocas y hacer el "oso"... - Entonces, así totalmente expuesta a los virus voladores me fui al banco, sentía que todos los porcinos, bovinos y la granja virulenta entera entraba por mi nariz.... Cuando entre al banco allí si que me empaniqué!!!! Todos y cada uno de los cajeros traía su tapabocas!! Había como unas 12 gentes haciendo fila y de todos ellos únicamente otra persona y yo eramos los únicos pendejos que no traíamos el pinche trapo en la cara!!! Alli pude advertir que había de tapabocas a tapabocas: Había unos de plano muy nice, de quirófano de hospital privado, otros de color verde ecológico, otros de plano muy de tela YES, otros parecía que venían de fumigar porque el tapabocas era de plano de tipo industrial, otra señora se había puesto una pañoleta como El Llanero Solitario, y otro mas traía un tapabocas de plano sacado de la Guerra de las Galaxias... pero de perdido traía... no como yo con todo el hocico desnudo. Cuando ya me relajé y hasta me reí fue cuando llega al banco un pendejo regordete igual que yo (digo igual que yo porque no traía tapabocas)... y el muchacho ver aquel desfile de modas profilácticas se queda parado en la puerta y simulando un estrepitoso estornudo dice: ¡...ACHUUUUUUUU!!! En ese momento toda la gente que estaba en el banco voltea para identificar el foco de infección, y él cuando se asegura que todas la miradas están posadas en su carota dice: -"Lo único que tengo de porcino es el cuerpo!!!" Todos nos reíamos y hasta nos sirvió para quitarnos el estrés. Después de un rato, al fin ya me atendieron y salí del banco dispuesta a conseguir un pinche tapabocas a cualquier precio.... el cielo escuchó mis ruegos, en la esquina un vendedor ambulante estaba ofreciendo las preciadas prendas a 15 pesos cuando en cualquier farmacia te venden el ciento a 40 pesos!! y sólo le quedaban 4, le compré los 4 y me alejé rumbo al estacionamiento muy orgullosa de mi compra. Cuando estaba en la camioneta me di cuenta de que los pinches tapabocas que acababa de comprar parecían hechos con tela de cebolla!!! estaban mas transparentes que el Baby Doll de Lyn May!!! Ni modo, peor es nada!! Me dije. Ya en la oficina le platiqué a Salvador mi obsesión por encontrar un tapabocas decente y ni me hizo caso.... No te preocupes, me dijo.... deberán surtir más en los próximos días...-"Y mientras??????!!!"- Le pregunté al borde de la histeria.... -"No pasa nada... no salimos.. no tenemos a que salir"- Pues si... tienes razón... no volveré a salir de nuevo.. de la casa a la oficina... de la oficina a la casa.
Corazones... ahora debo dormir, luego les sigo platicando las reseñas de estos últimos días, por lo pronto espero que estas lineas les hayan servido para que se sientan un poco mas tranquilos, aquí seguimos igual...no nos hemos dejado de divertir....
Nosotros estamos bien, y les prometemos que no vamos a cometer pendejadas. Seguiremos las indicaciones, y esperaremos a que esto pase y creo que después nos vamos a reír mas cuando nos acordemos de todo esto.
Los queremos mucho y les mandamos muchos besos SIN TAPABOCAS de por medio!!!
Besos
Su Tía Mague

miércoles, abril 22

Reloj Astronómico

Una de las ciudades que más amo y que más me gustan de entre las ciudades fetiche que conforman mi historia personal, es Praga. Algo hay en Praga que te envuelve, es como si estuviera llena de magia y pudieras respirarla. Algunas noches, parece que flotara en la espesa niebla que la cubre por completo que le da ése aura casi espectral, quizás debido al embrujo del río Moldava que enmarca los límites de la Ciudad Vieja, muchos son los rincones donde el tiempo se ha detenido, aunque sea su Reloj Astronómico el que marque con precisión cada nueva hora de cada día, todos los días desde hace más de 600 años.

Nunca voy a olvidar la primera vez que caminé por sus calles y mi primer encuentro con el reloj del que quiero hablarte, estábamos recién llegados a la ciudad y empezamos a escuchar las campanadas, que bien pudimos creer que nos estuviera dándonos la bienvenida, Juan me alertó diciéndome (él ya había estado allí) "Es el reloj, ¡¡Corre!!" y corrí a su encuentro y me maravilló su belleza, el sonido de las horas que marcaba. Me quedé allí, largo rato, embrujada, paralizada, contemplando las figuras, encontrando detalles, buscando formas, los números, los colores... .

El reloj está situado en una de las torres del edificio del Ayuntamiento de la Ciudad Vieja, la originalidad de dicho reloj, estriba no solamente en su belleza y singularidad, sino en su complicada esfera astronómica que lo conforma, que es toda una obra de ingeniería medieval. El reloj se compone de tres partes: Una esfera superior (signos del zodíaco) y una esfera inferior (reloj calendario). Cada vez que el reloj marca las horas en punto hay una especie de desfile de figuras talladas que representan a los once Apóstoles, y eso fue lo que más me gustó ver, ése desfile y te cuento: El mecanismo se desata o se activa con la Muerte, representada por un esqueleto que tira de una cuerda con una mano y sosteniendo con la otra un reloj de arena que levanta y al tirar de la soga, se abren las dos ventanas superiores, asomando primero San Pedro, hay un gallo que canta las horas y es en ése momento en que el desfile de las figuras comienza. En las tres esquinas sobrantes, flanqueando cada lado ésa especie de cucú, están tres figuras adicionales que son: El Avaro, haciendo sonar la bolsa de dinero que nunca soltará, la Vanidad, representada por un hombre que sostiene un espejo y que se mira en él y la Lujuria, personificada por un príncipe turco tocando la mandolina. Hay cuatro figuras más, recuerdo a un ángel, un astrónomo y no sé que representa una figura tallada de un hombre con un libro y otro más, que tampoco sé su significado. Cada hora, la gente se arremolina en torno al reloj sólo para ver desfilar dichas figuras (y yo con ellas, los casi 14 días que estuvimos allí, no podía faltar a mi cita puntual de ver al menos una vez al día, ése espectáculo).

Cuenta la leyenda que un maestro relojero llamado Hanus y el ayudante de éste, que se llamaba Jakub Cech, fueron los que idearon y construyeron el reloj en 1490 y al presentárselo al Rey esperaban su pago como era natural, el Rey maravillado ante tal prodigio, lo que hizo fue mandar cegar al maestro relojero, para que nunca pudiera volver a hacer otro igual. Tiempo después, el ayudante del maestro, vengó a su mentor, introduciendo una mano en el mecanismo para atascarlo e inutilizarlo, quedando a su vez, manco. Pero ésta leyenda ha sido desmentida a principios del siglo XX. Pero es la que más me gusta, por lo morbosa que soy.
¿A que es precioso?. Me encanta.

viernes, abril 17

¿Cómo diche??

Imagen: www.acc.umu.se
¿Te ha pasado que por no querer preguntar algo que no has comprendido del todo, ya sea por que no escuchaste bien o porque no entendiste la pregunta, te quedas con cara de circunstancia y no sales de la duda simplemente por vergüenza de preguntar de nuevo?.
A mi infinidad de veces, una vez recuerdo que viajaba en avión, la azafata se acercó muy amablemente y con su mejor sonrisa me preguntó: "¿Puta-Res o Pollo?". Y yo casi sin meditarlo siquiera en automático respondí: "Pollo". Acto seguido, luego que desapareció de mi vista, me giré a mi acompañante y le pregunté muy intrigada: "¿Qué es la putarres??, yo conozco el osso buco, la putanesca, la pasta penne, cosas así, pero PUTARRES no, en la vida la he comido". El tipo que estaba leyendo el periódico y que se había negado a comer algunas de ésas dos exquisiteces, me miró extrañado y como si estuviera mirando a una loca que acaba de escapar del manicomio sentada a su lado tomando un avión con un trayecto de más de 12 horas de vuelo de por medio (respira) y para su desgracia muy seguramente con más preguntas estúpidas como ésa, me preguntó: "¿Qué ha dicho??, ¿Putarres??" - Sí, le contesté muy resuelta. "No, señorita, entendió mal, la azafata preguntó: GUS-TA res o pollo. - Ahh. Ni qué decir que las siguientes 12 horas de vuelo no volví a abrir mi gran boca.
Y mejor no hablamos de no poder recordar los nombres de las personas que conocemos o cambiárselos arbitrariamente (yo siempre confundo Raquel con Rebeca, vaya usted a saber porqué, o a los Òscares por Carlos y me hago unos líos que no veas) y en fin, te cuento que desarrollé al paso de los años una técnica bastante buena, casi infalible para no equivocarme y procurar no olvidarme de los nombres, porque hay una regla no escrita, si te topas con alguien por la calle que no recuerdas ya no su nombre, sino en dónde o porqué o cómo lo conociste, él, por descontado, sabrá pelos y señales de ti y te saludará con nombre y apellido si es preciso. Te la paso al costo: Cuando te presentan a alguien y él dice su nombre, debes de preguntar inmediatamente después: "¿Cómo dices que te llamas??", y así no hay margen de error. Pero claro, a veces la torpeza sale a la superficie como todo en ésta vida y no se te ocurra añadir: ¿Blasa??...porque ella, haciendo una mueca en forma de sonrisa te corrigirá y te dirá deletreando (por no decir casi escupiendo): Blasi, BLA Si... "Ahhh, lo siento, Blasi, muy bien, mucho gusto!"... Y luego no te extrañe de que se disculpe porque le están llamando por el móvil y te deje allí con tu sonrisa congelada (No, no es tu culpa, la culpa la tienen los padres por poner cada nombrecito, tú tranquilo).
Pero hay otras veces que aunque yo quiera preguntar, mi marido no me deja, porque ya conoce mis salidas mafufas y él siempre dice que lo dejo en vergüenza, cuando me ve resuelta a hacer de las mías (me ve venir como a tres cuadras de distancia) por ejemplo en alguna junta de padres o así, me aprieta fuertemente la mano y me dice moviendo la cabeza de un lado a otro: "No,no, cualquier duda que tengas, yo te la resuelvo, no digas nada, por favor..." Todo esto en voz muy bajita para no llamar la atención y con los labios apretados. Ni que decir si tienes hijos adolescentes que son más vergonzosos que una avestruz y que no son capaces de preguntar absolutamente nada, mucho menos aceptar que tú lo hagas por ellos. Ahh y se me olvidaba!!, cuando le pregunto a alguien algo que no entendí de la frase, me repite e x a c t a m e n t e lo que sí entendí y no la parte que me faltaba. No hay caso.
Mi abuela siempre me decía: "Tú pregunta, el que pregunta es más listo porque no se queda con la duda", sabias palabras, pero reconozco que tardé en agarrarle el punto. Pero mi marido no sabe lo que es eso por más años que pasen, él prefiere dar mil vueltas buscando una dirección, que detenerse y pedir las señas, pero eso es una característica masculina bien sabida por todos desde que el mundo es mundo, así que ni lo menciono.
Y yo me pregunto ¿para qué haber logrado quitarme la vergüenza de preguntar algo que no he entendido y salir de dudas, si luego a uno lo coartan de ésa manera?...

jueves, abril 16

Terapia de pareja

El otro día estuvimos armando dos escritorios y descubrí que es muy buena terapia de pareja, siempre y cuando consigas no empadronarte porque la contraparte (que tiene además sus dos manitos izquierdas muy hermosas- y él haciendo de "ingeniero" y yo de "técnica", obviamente), te dice: Que la pieza M encaja en la pieza J con sus 6 respectivos tornillos, y que al cabo de seguir poniendo las dichosas piezas te das cuenta que la mesa tiene 3 patas en vez de 4, sabes, si eres una persona prudente y sabia que debes emitir más que un: "Oh, cielito, no importa que ésta sea la tercera vez que te equivocas, dame unos minutos para poder sacar de nuevo los 6 tornillos que metí a fuerza a punta de martillazos, tesoro mío y no te mortifiques más".

Por lo demás y ya con la experiencia del primero armado como la prudencia nos dió a entender (y la resignación como madre putativa), conseguí darle besos al interfecto en lugar de miradas de pistola.


Igual sale uno ganando después.

miércoles, abril 15

II. Elecciones Equivocadas (final)

Nadie sabe para quien trabaja
(muy largo, aviso) (pero ya quería terminar ésta entrada)
Edgar se vino a vivir con nostros a nuestra casa, en Jaén, para abrirse camino como Diseñador de Moda (era extraordinario como diseñador y aparte cosía y hacía unos trajes impresionantes) pensamos que acá, tendría más futuro y le ofrecimos darle asilo con nosotros. Estuvo 7 meses viviendo en nuestra casa, Juan le consiguió trabajo en una tienda que confeccionaba ropa y vendía telas, lo tratamos como uno más de los nuestros (tardamos en conseguirle trabajo casi 5 meses) pero parecía que estaba muy acoplado y encantado con su nueva vida y yo con él, porque lo tenía conmigo y éramos casi inseparables. Edgar tenía pareja en Monterrey, Julián, llevaban juntos más de 7 años y aunque Julián no parecía el típico gay con modos y poses reconocibles a simple vista, lo era. Cuando Julián, se vino también a Jaén, Juan se volcó buscando un piso para ellos, le encontró trabajo a Julián de cocinero en un bar y en febrero de ése año que necesitábamos ayuda para podernos mudar a nuestra nueva casa, ni se aparecieron para preguntar ¿Qué se ofrece?... Nada, si te vi ni me acuerdo, Edgar estaba ganando buen dinero, tenía su piso (que Juan le consiguió y firmó como aval), tenía a su noviecito nuevamente con él y hablaba con acento español más que Juan, se cambió el look y se olvidó de nosotros, quizás lo desbordó su nuevo status o estaba muy impactado con la vida que se podía tener acá y quizás hasta le estorbábamos, no sé... pero me extrañaba en demasía que Edgar no viniera a la casa ni llamara ni intentara buscarme. De hecho Juan habló con él y le preguntó que era lo que pasaba, que a mi me tenía muy desconcertada su actitud y él vino al dia siguiente como si nada, yo hablé con él, le dije que lo quería, que no quería perderlo como amigo, pero ése dia que se fue de mi casa, ya no volví a saber nada de él. Daniela entró en el hospital por la insuficiencia renal y aunque él lo supo, no fue a verla. Nunca más lo volví a ver.

Y bueno, esa es la historia más o menos contable...La otra, la que nadie conoce y que es la parte que falta en el rompecabezas, es que Julián me acosaba, me decía que me quería y mil tonterías más. Ya hacía tiempo, cuando yo vivía en Monterrey, se me insinuaba mucho y llegó a decirme lo mismo, pero yo no le daba bola e incluso. Luego, yo me vine para acá, después llegó Edgar y todo perfecto, Juan también llegó a querer mucho a Edgar (era una persona que se ganaba el cariño y empatía de la gente con mucha facilidad) y se hicieron también muy buenos amigos. Cuando Julián llegó parece que llegó con todo el pie metido en el acelerador, porque una noche a los pocos días de llegar me soltó que me amaba, yo hice como que no lo había escuchado, que estaba borracho y no le di importancia, cuando volvió a la carga, yo hablé con él y le dije que parara, que se estaba pasando tres pueblos, pero no le hizo ni cosquillas... ya vivían ellos juntos y solos en su casa...Julián siguió haciendo cosas estúpidas, como sacar la lengua libidinosamente cuando nadie veía, rozar la mano más de la cuenta o mirarme en otra forma y cuando podía, me decía cosas, pero nadie parecía darse cuenta de nada o se cuidaba demasiado en dar otra imagen delante de todos... Pasó lo de la mudanza y poco tiempo después, lo del hospital.

Una noche, pensé, ¿qué sigue? ¿hasta dónde se va atrever? , decidí contarle las cosas a Juan, porque me parecía que yo estaba formando parte del problema, encima, Juan recibía a ambos con la mejor buena fe del mundo y Julián no estaba siendo leal. Ésa noche, parecía que me había atropellado una locomotora, porque Juan claro que se enojó, claro que se indignó y claro que tuve que detenerlo para que no se hiciera el problema más grande. Lo convencí de que no fuera a partirle la boca a Julián, sabrá Dios cómo...Y en fin, que cortamos todo tipo de relación con ellos de lleno, yo no le dije nada a Edgar, pero él tampoco me buscó, ni intentó saber porqué dejamos de hablarles.

Yo me mantuve al margen, pensaba que si Edgar quería a Julián y estaba dispuesto a dejar de ser mi amigo por alguien como él, pues yo no iba a ser la persona que le quitara la venda de los ojos, él solo tenía que darse cuenta con quien estaba viviendo y por quien estaba apostando... yo, siendo amiga, no fui ¿Suficiente? o lo bastante valiosa para él para buscarme y preguntarme qué había pasado realmente, igual no quería saberlo, intentar arreglar las cosas diciéndole que Julián me buscaba, me parecía bastante violento y ¿Si no me creía?, quizás yo tampoco quería saber qué reacción iba a tener Edgar conmigo al decirle las cosas... Mucho tiempo después me enteré que se habían separado, pero ni tampoco allí, Edgar me buscó.

Juan que no da concesiones de ninguna especie, tan malo el pinto como el colorado dijo: "Los dos a la mierda, se acabó". Por supuesto que yo respeté la decisión de Juan y dejé que tomara las riendas del curso de las cosas, no buscando ni intentando localizar a Edgar bajo ningún concepto.
En octubre pasado, Jorge, mi cuñado, me dijo que había visto a Edgar allá en Monterrey y que le contó que había ido a ver a su mamá, pero cuando intentó regresar a España, no le dieron permiso porque había estado viviendo en España ilegalmente por casi 2 años y le negaron la entrada, dejó su piso amueblado y con todas sus cosas, trabajo y nuevos amigos y todas las ilusiones y expectativas que pudo tener acá. Luego semanas después, nos enteramos por casualidad que Julián se había casado con una uruguaya y seguía trabajando en la Estación de trenes de Jaén (un trabajo que consiguió por sus buenas referencias ganadas a pulso, según dijo el tipo que nos lo contó, así de casualidad, sin yo preguntar siquiera).

Las vueltas que da la vida ¿eh?, aquí el único beneficiado en esto, fue Julián. Yo perdí a mi amigo, mis niños, a sus tíos, Edgar a su amiga del alma, su trabajo, su vida y futuro en España, a su pareja de más de 8 años y Juan creer de nuevo en la humanidad (con esto que pasó, en la vida me vuelve a hacer caso cuando le diga: ¿Pueden venir unos amigos mios mexicanos a la casa?). Sólo me quedaba la curiosidad de saber si la nueva adquisición de Julián, sabía del oscuro pasado de su querido y flamante marido y lo comentaba con Juan y me dice: "Seguro que ella no lo sabe". Y yo todavía más carbita que curiosa le vuelvo a preguntar: "Pero ¿Un maricón puede volverse heterosexual?" y dice: "Claro, se puede, no es hetero, sería más bien bisexual, y si eres un hijoeputa, siempre serás un hijoeputa. Y mejor cambiamos de tema y te suplicaría que ésta vez fuera la última que me mencionas a ésos dos".

Sí señor...

Y punto final.

martes, abril 14

I.Elecciones equivocadas

Siempre he creído que cada una de las personas que he conocido a lo largo de mi vida, no han sido por casualidad. He comprobado una y otra vez que cada una me ha aportado algo: Algo que aprender, algo qué disfrutar, algo qué enseñar, algo qué padecer, no me estoy refiriendo, claro, a ésas personas que furtivamente se cruzan por tu camino (aunque algunas veces también son importantes) sino a aquéllas que de alguna manera han servido para escribir -o sobreescribir- la historia personal.
Es increíble como las relaciones que tenemos o que queremos tener, a veces sirven solamente para distanciar a las personas que siempre han estado con uno. Me explico: Cuando te enamoras perdidamente de alguien (bueno, uno siempre se enamora perdidamente) se pierden, además de las formas y maneras, algunas "querencias" que por derecho de antigüedad no deberían, quizás puede ser que más que perderse, es como si se congelasen un buen rato y hasta te olvidas un tiempo de que existen, de que están allí. Por un lapso de tiempo indeterminado, la existencia y mundo exterior se reduce al tiempo con él y el tiempo que falta para volver a estar con él. Supongo que a todos nos ha pasado. Pasamos de todo y me vale lo que diga la gente y se me hace poco el mar para echarme un buche de agua. Todo es nada. Vives, respiras, transpiras y desvives por el objeto de tu amor.
Y también como yo, seguro que tú has estado en ambos lados. Te has enamorado y olvidado de todo o eres olvidado y rezagado por tu amigo que se ha enamorado y olvidado de todo dios. Eso pasa a menudo, le pasa a todo el mundo. ¿Verdad?
Lo que he estado pensando desde hace días es en aquéllas personas a las que yo olvidé o rezagué por querer y mantener mi relación actual y aunque ése tema es algo que tengo pendiente de escribir (sí, el complejo de culpa no perdona ni una), hoy voy a dejarlo aparcado, porque realmente el que quería contarte era sobre la visión del otro (mía) cuando es uno el testigo de ése amor y las consecuencias de optar por personas equivocadas, rezagando y olvidando a las que realmente te quieren bien y que han estado contigo en las maduras y las podridas (osea yo).
Conocí a Edgar en el 2002. Nunca voy a olvidar ése año. Fue un año decisivo. Se marcaron nuevas pautas y se reescribieron las reglas del juego, Edgar formó parte de mi vida y de mi día a día, desde el mismo día que lo conocí. Fue una amistad a primera vista. Nunca había conocido a nadie como él. Lo tenía todo, todo lo que yo había querido tener de un amigo, es más, si antes hubiera podido hacer una lista de pedido para tener o conseguir el amigo ideal, era él, tal cual, no había nada que no me gustara ni que estuviera de más. Si a alguien había querido contar mi mayor secreto jamás contado, mi mayor logro, mi mayor temor, mi más grande anhelo y no sentirme una desgraciada o una loca, era con él, todo lo conjugaba él en una sola palabra: Amistad. Todo lo deposité en él, mi confianza, mi cariño y mi incondicionalidad a tope.
Sólo menos de 5 años después, me daría con la puerta en las narices y al día de hoy, martes 14 de abril del año en curso, todavía no me explico qué pasó ni cómo pasó para que pudiera perderlo de una manera tan absurda y sin haber hecho otra cosa que ayudarlo y apoyarlo. Lo que sí sé, es que él nunca habría calculado ni por asomo, lo que le iba a pasar y el precio tan alto que iba a pagar por enamorarse perdidamente y olvidarme y rezagarme a mí. No por dejarme de lado, (no me creas tan vanidosa), sino por todas las consecuencias que se vinieron escalonadamente al no meditar las cosas y no contarme entre sus amigas.

Ahh, un detallito que se me olvidaba, Edgar, era gay (bueno, es ...o hasta donde yo me quedé) Recuerda ésta aclaración porque es pieza clave en la historia que sigue después.

miércoles, abril 8

Rescate

Éstos son algunos ejercicios y tareas de Mauricio que hace para el colegio y que he rescatado del bote de la basura, ahora los transcribo (tal cual sin agregar ni quitar una coma) para dejar la imagen impresa de sus escritos en ésta especie de álbum familiar que a veces se convierte mi Apartado de Correo:

I. Selecciona rasgos significativos, lo descrito no se mueve, lo transmite de forma subjetiva.

A) La habitación era lóbrega y húmeda, parecía como si nadie hubiese puesto un pie allí en años sino que más bien se hubiera decidido por lanzar la amplia colección de cachivaches inútiles y aparatosos de forma indiscriminada. Entre todos los trastos había un amplio zoológico de parásitos domésticos (que no domesticados), cucarachas que trepaban, ratas que mordisqueaban y chillaban aquí y allá, incluso me pareció ver una o dos palomas huyendo del hedor a moho poniendo rumbo hacia la ventana que daba al exterior de la casa.

B) El mar, quieto y silencioso, se extendía mas allá de donde mis cansados ojos podían ver. Era extraño y a la vez hermoso, a veces tan fiero y a veces, como hoy, quieto, tan quieto que era capaz de ver la nube gris que se cernía sobre él.

II. Escribe un cuento (éste lo hizo cuando tenía 13 años)

Menos 70 millones de años

A pesar de mis infructuosos intentos, después de largos años de incesante e inútil investigación, jamás me di por vencido. Me mantuve firme y hoy, a 10 años de empezar mis experimentos, he logrado lo imposible. He hecho lo que ningún hombre o bestia ha hecho, he marcado el comienzo de una nueva etapa para la humanidad, el mayor descubrimiento de nuestra era. Así que voy a contaros toda la historia.
Fue hace un año, tuve una revelación mientras dormía. Un extraño ser de luz me visitó tras un día agotador... -y entonces los días retrocedieron -dijo. Jamás volví a ver a ése ser. Pero a los 12 meses lo comprendí. A los 12 meses un fuego feroz llegó a mi laboratorio.
Vi ante mí un trágico final así que decidí coger mis planos y huir, pero entonces pasó lo que temía que pasara. El fuego llegó al magnesio, hubo un flash cegador y la onda expansiva quebró el resto de los frascos, mis productos no están hechos para no explotar, hubo una explosión y me desmayé.
Cuando desperté, sentí un cálido (y apestoso,la verdad) aliento sobre mi mejilla. Giré la cabeza y vi ante mi unos ojos color ámbar enormes. Me levanté dando un respingo y no pude evitar una exclamación al ver un mundo prehistórico. Esos ojos color ámbar que vi eran los ojos de un enorme dinosaurio. La explosión me había mandado atrás en el tiempo. La vida que me esperaba aquí.

Mauricio

domingo, abril 5

Postales VIII

Jaén, domingo 5 de Abril

... Bueno, ya se me acabó el tiempo, no se quejará Ingeniero... hoy fue sustancioso (espero) o cuando menos largo... la diferencia estriba que ahora mismo no estoy sola con Daniela y puedo olvidarme un poquito de cuidarla y aprovechar acá. Ayer volteó un sofacito y ella sola puso enfrente la colchoneta que tiene para ver la tele (todo eso arrastrándose y jaloneando todo muy pacientemente)... Salía yo de la cocina, y casi se me salen los ojos cuando la veo que se da UNA VOLTERETA QUERIENDO!!!, y pummm cayó de espaldas... Se dió toda la maroma completita y le digo: QUE TE PASAAAAAAAA???? TE QUIERES MATAAAR?? (puedes cambiar, el Te por el ME) y me dice: "No te enfades ¿deacuedddo??.."

NO! QUÉ ACUERDO NI QUE OCHO CUARTOS!!...

Ya escondí la porquería de colchoneta y el sillón lo aventé a la terraza... no la puedo dejar sola ni un minuto...

y menos mal.

Te quiero. Pásalo bien. Te mando una foto de ella para que veas lo grande y linda que está.

¿Cuando nos vamos de pesca??

preciosa

viernes, abril 3

Cicatrización Queloide

Ayer hablé con mi tía Yaya, era su cumpleaños ¿Cómo no llamarle? ¿Cómo no decirle cuánto celebro que haya nacido un día como ayer?, me contestó ella, con ésa alegría que te impregna sólo al sentirla cerca aunque sea por medio de un auricular, éso me dijo: "Te siento tan cerca, que pareciera que estás conmigo". Si te confieso algo, antes de marcar el número puse mis barricadas (de nada sirven cuando estamos a merced del cariño) y respiré hondo, pero en cuanto escuché su voz, por poco me derrumbo, aunque la alegría de hablar con ella se sobrepuso a todo.
Me habló del vídeo que hice para el cumpleaños de Papá, que no había podido verlo, pero que Linda traería un portátil para enseñárselo y que le habían hablado mucho de él, que quería ver ella misma lo que había hecho. Yo le dije: "No no, tía, yo creo que es mejor que no lo vea", ella me preguntó sorprendida que por qué y no le supe decir bien la razón, sólo que cuando lo terminé no había podido verlo completo porque lloraba mucho. Ella me dijo: "Pero hijita, debe ser muy bonito, no te preocupes". No insistí más. La mugrosa película la hice en un arranque de tristeza, como te dije en su momento, no sé realmente ahora para qué... quizás era una manera de enviar señales desde mi orilla para sentirme integrada aunque lejos, de ése cortejo (tomé la palabra de tu última carta). ¿Sabes? es muy raro sentirme “aparte” de ése duelo, no que no lo compartamos, sino que por todo como pasó, yo no formé parte de ése momento, ¿si me explico?...
Si tengo muchos días sin saber de ti, entonces, vuelvo a leer tus cartas, las tengo todas desde que estamos aquí. Hay veces que tengo que dejar de leer porque me cuentas cosas no que quiera olvidar ni mucho menos, pero que me hacen mucho daño volver a percibir en esas escenas que tan nítidamente plasmas, ésa alegría que sentías al estar en casa de papá y de las cosas que decía. Es como si me volvieran a producir una herida sobre otra herida que está en fase de cicatrización

Yo, después de todo este tiempo, puedo decir con certeza de que es mentira que el tiempo cura todo. Es peor. La cicatriz se va ensanchando, queda burda, fea…¿Cómo se llama a ése tipo de cicatrización? ¿queloide?, a ver, he buscado en google la definición y dice: La cicatrización queloide se inicia cuando la piel lastimada o herida comienza a formar una serie de sustancias que se llaman "factor de crecimiento" en exceso, lo que provoca el crecimiento tumoral de la cicatriz. Esa serie de sustancias pueden ser la tristeza, la añoranza, que tienen un factor de crecimiento que no necesitan de riego ni sol diario para seguir con vida, crecen como la ortiguilla, más rápido y en mayor cantidad que los geranios que planté, al principio intentas quitarlos y despejar el área, pero luego te das cuenta de que las raíces son más fuertes y tercas que mi incipiente dolor de cintura que siento al estar agachada tanto tiempo inútilmente. Este hecho induce de forma inmediata a que el tejido conjuntivo que está bajo la epidermis empiece inmediatamente a reproducirse para tapar la herida que se produjo. En una persona normal el tejido sólo tapa la herida sin exceso, pero cuando hay queloide, el tejido fibroso se produce en exceso y comienza a levantar la piel para crear un tumor fibroso, duro, antiestético y muy doloroso cuando está creciendo. Claro!!, habla de las “personas normales”-Que tú y yo estamos locas, chaparrón-. Casi siempre este tipo de cicatriz se origina cuando la herida fue por un rasguño de alambre (rasguño, dice), el paciente tuvo una reacción contra el hilo de la costura de la herida o los labios de la misma no se pegaron bien. El queloide es un tumor, grande, rojo, que duele cuando se forma y, posteriormente, toma el color de la piel; nunca es pre-canceroso, pero es antiestético y no tiene tratamiento, porque hay veces que puede aparecer una lesión mayor al intentar quitarlo. ¿Ves?, no hay cura. Y sí, es un tumor, es grande, rojo y duele cuando se forma... posteriormente va formando parte del color de la vida que tenemos y de ése paisaje que somos nosotros. A eso yo le llamo tristeza suavizada, que vendría siendo como la añoranza permanente y perenne que no puedes sacudirte nunca más.

Ayer escuché la voz de mi tía Yaya, voz que no he olvidado a pesar de los años que tengo sin verla, pero ayer me di cuenta de la falta que me hace escuchar así, tan claramente ésa otra voz, al escucharla a ella. Ella que estuvo tan cerca de él, ella que tanto lo quiso, él que tanto la quiso y la cuidó. Escucharla a ella, quererla a ella, sentirme querida por ella, es como volver a sentir ése abrigo o consuelo que tanto me falta ahora y que ahora recibo a través de ella. Creo que todo pasa por el miedo que tengo sólo de pensar en la posibilidad de olvidar el timbre de voz de papá que por fortuna todavía percibo tan claramente, que se me borren los gestos, las maneras... mandarles eso es como mandar una sacudida... aunque el aviso de temblor, llegue sin ninguna necesidad, el temblor lo estamos pasando todos como podemos y no hace falta ningún sensor de emergencia que nos lo avise.
¿Cuándo acabará?
Te abrazo, no me sueltes.

jueves, abril 2

II. Otros tiempos...


Don Gustavo ni siquiera me preguntó si me llevaba a mi parada de autobús ni yo se lo indiqué, cruzamos la ciudad y entramos en un especie de residencial privado y activó por mando a distancia el portón de estacionamiento y entramos al edificio con todo y coche. El departamento era ni más ni menos, que un departamento de soltero, con sillones blancos, estéreo de música en el salón y una barra de bebidas a tope, la televisión estaba empotrada a la pared. Un ventanal con las cortinas cerradas y el olor también a encerrado, fue lo que me dió la voz de alarma (más lenta que un caracol cojo, ya sé), el sitio aunque lujoso, tenía la misma condición que la fábrica de tornillos, parecía abandonado, aunque todo estuviera en su sitio y con el inmobiliario intacto, por el polvo sobre las superficies y me di cuenta de no era posible que alguien hubiera vivido en ése piso en mucho tiempo o muchos días, yo ya había empezado a buscar cómo salir de allí, pero él había cerrado por dentro con llave y había visto antes cómo se guardaba las llaves el bolsillo del pantalón. Me ofreció algo de beber y le dije que no, que muchas gracias, él se sirvió una copa de la cantinita que había allí y sacó unos hielos. Estaba de espaldas a mí. Cuando se dió la vuelta, comenzó a desabrocharse la camisa y yo estaba sentada en el sofá. Me puse de pie en un salto y le dije: "Quiero irme". Él se acercó rápidamente e intentó besarme. Yo lo esquivé y le dije: "Por favor, por favor, no me haga nada, quiero irme a mi casa, por favor" (ahora que lo pienso, dije: NO ME HAGA, el tratamiento "de usted" fue automático, ya no le estaba hablando de tú a mi amigo, sino al señor que ya no quería ser sólo mi amigo). Él tuvo otro amago de volverme a besar, con una mano me detenía los brazos y con la otra intentaba desabrocharme la blusa, yo forcejeaba con él, le decía una y otra vez que no...
Sólo quería volver al sitio donde me recogió, como si ese deseo irrefrenable fuera un pase mágico y pudiera regresar el tiempo y volver estar allí, esperando al estúpido de Jorge que me había dejado plantada.
Y de pronto, sin más, me dejó tranquila y me dijo un "Vámonos", que fue realmente mi pase mágico de nuevo a mi mundo conocido y seguro. Algo vio, algo le hizo click, que tan rápidamente como había empezado acabó.

Llegué a mi casa y nadie notó mi cara de resucitada con la que llegué, a nadie se lo conté y nadie se dio cuenta. Pasaron las semanas y una noche, sonó el teléfono, contestó mi hermano Rafael... Y me dice: "Era para ti, un tal Gustavo, pero como se me hizo muy mayor la voz, le dije que no estabas ¿Quién es ése señor?". Y yo sólo atiné a decirle: "Ah, es el papá de una amiga, seguro que la anda buscando, porque es muy traviesa, se sale sin pedir permiso". Desde ése día me convertí en contestadora oficial de teléfono, estuviera donde estuviera, salía corriendo a contestar, muchas veces volvió a llamar y todas las veces yo le colgaba sin responder al reconocer su voz. Muchas veces lo soñé, volvía a recordar su aliento sobre mí y su intento de besarme sin que yo pudiera hacer nada para impedirlo. Me despertaba por las noches temiendo abrir los ojos y encontrarme ésos ojos verdes que me miraban con ése brillo acuoso pero velado, pasé muchas noches en vela pensando en eso, muchas noches.
Hasta que un día, llegando por la noche vi a mi hermana Claudia y a una mujer rubia, hablando acaloradamente fuera de mi casa. Me detuve en la puerta de entrada y mi hermana me pregunta: "¿Conoces a un tipo llamado Gustavo Berlanga??", yo tragué saliva y dije inmediatamente: "No". Y me dice mi hermana: "No te hagas, se te ve en la cara, ¿de qué lo conoces?, ÉSTA es su esposa y me dice que soy yo la que tiene una aventura con su marido!...(claro, éra lógico, mi hermana Claudia es mayor que yo 3 años y es una rubia natural, preciosa) y yo "...Este...eh...Sí lo conozco, pero sólo lo vi una vez" (...trágame tierra!!!...) La mujer que estaba indgnadísima (muy posiblemente corroborando ahora que una estúpida niñata de 16 años era la contrincante a perseguir) nos mostró un recibo de teléfono con todas las llamadas al número de mi casa, que su maridito del alma había hecho en un mes. Ella solicitó el recibo telefónico a la compañía y le dieron la dirección de la casa. Les convencí contándoles la historia de que me había llevado a una parada de autobuses (obviando todos los detalles) y que se me hizo fácil darle el número de teléfono. La mujer se dió por satisfecha y se largó en su deportivo blanco. Pero mi hermana no me lo puso fácil, me preguntó casi escupiéndome a la cara: "¿Te subiste a un carro de un desconocido y le diste el número de teléfono?? ¿Tú estás tonta o qué??". No pude decirle nada. Sólo me dijo: "Pues ya sabes, si no quieres que le diga nada a mis papás, te va a costar muy caro, harás todo lo que yo te diga y me prestarás toda la ropa que yo quiera, es más, ni te la voy a pedir". Lo que tú quieras, lo que tú quieras...
Se me hizo poco el pago, aunque hayan pasado 23 años de eso y siga saldando mi cuenta.

miércoles, abril 1

I. Otros tiempos...

Ahora que pasan tantas cosas malas a los niños (quizás antes era igual y no nos enterábamos o es que realmente "Antes eran otros tiempos"), no puedo dejar de pensar cuando yo era niña y las cosas que aparentemente no sucedían, pasaban más de lo que creíamos. Era tan inconsciente, tan imprudente, tan estúpidamente inocente, que no me detenía a pensar en nada para vivir todas ésas aventuras que me buscaba yo misma y qué protección infinita o suerte o circunstancias se combinaban, para que no pasara lo que normalmente puede pasarle a un niño en las mismas circunstancias. Ahora que mis hijos tienen la misma edad que yo, de ése entonces, me da pánico imaginar que alguno pueda estar en una situación como ésa e intento por todos los medios no sólo protegerlos, sino casi aislarlos para que nada malo les suceda. Sólo tres personas saben lo que me pasó ése sábado cuando tenía 16 años y ahora tú... todavía no sé cómo puedo estar ahora mismo intentando contarte lo que viví y vivir para contarlo.
No te contaré cuando tenía menos de 10 y nos íbamos a la casa de un tipo que vivía solo (viejo, inmenso y sucio, la casa donde vivía también podría describirse con ésos tres mismos adjetivos) entrábamos sin miedo por la puerta de la cocina, agachándonos por ésa pequeña selva que era el patio de atrás y le gritábamos para que saliera y nos dijera que por barrer su calle, nos daría un peso. Un día (son de ésos recuerdos borrosos, no sé si porque yo era muy pequeña y no puedo recordarlo bien o es que realmente dentro de la casa había una penumbra tal, que casi no se podía ver bien, sólo algunos rayos de sol se colaban por entre los agujeros que había en las cortinas y yo sólo podía ver el polvo a trasluz) recuerdo que entramos hasta el dormitorio, porque él nos dijo que entráramos hacia donde estaba él y Don Bebo, que era así como le decían al viejo, estaba tendido sobre su cama y nos dijo con su voz aguardentosa: "-Les voy a dar 5 pesos a cada uno, pero que se quede La Morena y Norma (otra nena que era un poco mayor que yo) y me tiendan la cama". No sé quién de los niños (ninguno superábamos la edad de 10 años), creo que fue Armando -menor que yo- mi hermano que dijo: "No, ellas aquí no se quedan" y nos salimos corriendo como locos y dejando al viejo sin terminar su proposición. Si te soy sincera en ése momento no tenía miedo ni llegué a pensar nada, pero algo pasó, algo percibimos, porque fue la última vez que quisimos entrar a su casa o que estuvimos cerca de él. De hecho, mis hermanos y yo, días después cuando pasábamos por enfrente del sitio, le apedreábamos la casa, nada más por puro gusto, pero estoy segura que ninguno sabía porqué lo hacíamos. Ninguna persona mayor se enteró del incidente. A nadie se lo contamos.
No, lo que quiero contarte realmente es cuando tenía 16 años, estaba en una avenida enorme esperando a que llegara mi amigo Jorge por mí, muy lejos de mi casa. Recuerdo que hacía sol, yo le había dicho a mis papás que iba al grupo de oración y que llegaría por la tarde noche sobre las 7 o así, y allí estaba con el calor del mediodía, desesperada y a punto de regresarme en un autobús a mi casa porque mi amigo no llegaba. En eso, se detuvo un deportivo negro y se asomó un tipo (que ahora bien podría decirte que no pasaba de los 45, pero en ése momento, sólo pensé que era algo viejo) y me preguntó: -"¿Qué haces?". Y yo, sonriendo le respondí: "Aquí, esperando". Él me devolvió la sonrisa y me dijo:" -¿Te llevo?, mira qué sol hace, ven conmigo, te llevo a donde quieras". Y así, sin más, sin detenerme a pensar en nada, me subí a su coche. El tipo se llamaba Gustavo, recuerdo sus brazos velludos y un reloj enorme que nunca olvidaré, dientes blanquísimos y perfectamente alineados en una sonrisa que no dejaba de obsequiarme, llevaba bigote y era canoso pero aunque yo sólo tuviera 16 años, se me hizo un hombre sumamente atractivo, de complexión atlética, no lo recuerdo muy alto, quizás no pasaba del metro setenta, de charla amena y agradable... y lo mejor de todo era que centraba toda su atención sobre mí. De primera intención era llevarme a la parada de autobús en el centro de Monterrey, pero no sé ni cómo, me invitó a comer. Le dije que sí. E inmediatamente enfiló por la carretera que va hacia el Aeropuerto Internacional (a unos 60 km de distancia de mi parada oficial) y se desvió hacia un complejo industrial porque "primero quería enseñarme la fabrica de tornillos que tenía con su hermano, que era su socio". Entramos en el parque Industrial y como era sábado, estaba desértico, sólo el sol por compañía, ni un sólo coche estacionado por ninguna parte, llegamos a la fábrica, a ésa especie de bodega, enorme, recuerdo bien que entré cegada todavía por la resolana de afuera y con él. Confiada, te lo juro que no tenía ni pizca de miedo, Gustavo reía y yo con él, festejándole todos sus chistes, él me guiaba del brazo para poder brincar y sortear las cajas llenas de tornillos y herramientas que estaban desordenadamente por el suelo, me mostraba los diferentes tornillos que hacían en ésa fábrica que bien podría estar abandonada por la cantidad de polvo que había sobre las mesas de trabajo. No pasó nada. No, quiero decir que yo no presentía nada, ni un asomo de duda ni de temor, al estar allí. Subimos de nuevo a su coche y me llevó a un restaurante carismo, de ésos que son para turistas recién llegados del aeropuerto y comimos allí, bajo la mirada atenta de un mesero que no dejaba de estar al pendiente de mi plato o de la diferencia de edad que había entre mi recién estrenado amigo y yo.
En ésos momentos, ya ni me acordaba de mi amigo Jorge ni de nada, estaba francamente muy a gusto y recuerdo que le dí hasta mi número de teléfono de casa. Pasarían de las 6 de la tarde y por el sol que se comenzaba a ocultar sobre los cerros cuando salimos del restaurante, sabía que yo debería de estar ya en casa...
...Y que nadie, si hubiera salido a buscarme a ésa hora, hubiera sabido dónde encontrarme y con quién.

martes, marzo 31

Besos robados

Monterrey,N.L. 31 de Marzo 2009

Anilú querida:

Hoy que cumples años, quiero decirte cuánto te quiero y cómo te recuerdo.

Pienso en ti y sé que serás feliz, donde quiera que estés, porque tú eres en sí felicidad, Dios te hizo llena de ternura y amor, a Él le pido que te cuide y bendiga junto a todos los que te aman y velan por ti.

Te mando esta foto (que me encanta) donde apenas eres un bultito pequeño, casi acababas de nacer y tu mami llena de gozo te sostiene en sus brazos, más bien en uno y algo le dice a Rebe (Maui casi ni se alcanza a ver) que sonríe feliz.

Junto a ti y tu mami está tu Abuelito Ciro, dándote un beso con ternura infinita. Yo sé que tú lo quisiste mucho como yo, y quiero que recuerdes que también él te quiso desde entonces.

beso robado

Cuando seas mayor, sabrás que el amor que recibimos hemos de volverlo en aquellos que Dios pone a nuestro alcance; y así es como se crea la felicidad. Te digo este secreto para que siempre seas feliz.

Deseo para ti y tus padres y por supuesto a tus hermanos todo lo bueno de la vida.

Te quiere por siempre

Tu abue ML

jueves, marzo 26

Espera

manos


He de darte las manos, espera, todavía está llena la tierra del murmullo del día.
La bóveda celeste no deja ver ninguna de sus estrellas... duerme en los cielos la luna. He de darte las manos, pero aguarda,
que ahora todo piensa y trabaja -la vida es previsora- Pero el corazón mío se esconde solitario, desconsolado y triste por el bullicio diario. Hace falta que todo lo que se mueve cobre una vaga pereza, que el esfuerzo zozobre, que caiga sobre el mundo un tranquilo descanso, un medio todo dulce, consolador y manso. Espera... dulcemente, balsámica de calma, se llegará la noche, yo te daré las manos, pero ahora lo impiden esos ruidos mundanos; hay luz en demasía, no puedo verte el alma.

Alfonsina Storni

martes, marzo 24

El Gilberto

Aquélla noche no dormimos desde que papá se levantó de madrugada y no encontró sus pantunflas porque estaban flotando en el suelo lleno de agua. Nos despertó el ir y venir de la escoba, barriendo una estela que parecía fluir a borbotones por el marco de la puerta. Uno a uno comenzó a desperezarse de ése sueño aún pegado a los ojos empapados por el agua que llegaba por todas partes. Afuera, en la calle, podíamos ver cómo una cortina de lluvia vestida de viento, no dejaba de soplar, como si hubiera querido lavar hasta la última piedra, hasta el último peñasco que había en la montaña, recogiendo a su paso todo lo que había en ése trayecto improvisado de río, que fue en lo que se convirtió mi calle ésa madrugada. Adentro, también llovía. Nos recibió el amanecer todavía con escobas y tinas en las manos. Supimos que era de día por el cantar de los pájaros y los gritos de los niños que jugaban en los charcos.
Cuando se es niño, uno pierde la noción del tiempo o de las horas y los días comienzan por los ruidos que escuchaba al despertar. Uno no despertaba al día, era el día que nos despertaba y nos invitaba a comenzarlo. Y nos vestíamos con zapatos y salíamos a la calle con el alma descalza, confiados al día y a la esperanza. Sin tiempo, sin horas, sin desánimos. Cuando se es niño, una casa con goteras, es un pretexto para jugar a que las nubes han entrado colmadas de lluvia porque afuera ya no había espacio para tanta agua.
Dejó de llover y mi padre dijo: "Va a ser la primera vez que les diga: Ya sálganse porque se están mojando", porque adentro de casa, seguía lloviendo.
Pd. Han pasado los años, ya no soy una niña, pero que siga lloviendo, papito... siga lloviendo.

lunes, marzo 23

Que dice mi mamá, que ya le paren...

Seguimos con los desperfectos y las descomposturas en casa, eso sin contar el tiempo que apenas rinde para lo indispensable y la cantidad de cosas por hacer que parece que se vienen todas juntas en una avalancha y sin posibilidad de hacerte a un lado. El viernes que intentaba abrir una lata de atún (creo que uno entero estaba metido efectivamente allí a considerar el tamaño del envase) terminé abriéndolo a golpe de cuchillo y porrazo, porque el abrelatas ya no quiso funcionar y en ésta casa de Dios, no hay más que un abrelatas, bueno, había, tiempo pasado, terminé tan cansada como si efectivamente lo hubiese pescado yo. El sábado se cayó el espejo del tocador de mi recámara (siguiente pregunta por favor), la plancha del pelo de Rebeca tronó -a Dios gracias no se electrocutó porque los cables quedaron pelones-, a la impresora se le acabó la tinta justo cuando Mauricio necesitaba imprimir sus deberes el domingo al cuarto para las doce, vasos y platos rotos al por mayor -pero esos no los cuento porque estoy por hacerme accionista de alguna fábrica de vajillas y materiales diversos- Ah, se me olvidaba: Compramos 30 kilos de tierra en bolsa para las plantas de la terraza, en cuanto vacié el último granito en el macetero, comencé a sentir arcadas por el peste a mierda que llenó todo el sitio, ni que decir que el domingo intentamos sentarnos en la terraza a leer el periódico dominical con café incluído y salimos (bueno, entramos de nuevo a la casa) casi vomitando por el olor inaguantable que se respiraba -respira- allí, el olor es una niebla densa que te traspasa el cerebro hasta casi el mareo. Mierda: 1, Nosotros con periódico y café en mano: 0. De mejores sitios nos han corrido y nos fuimos a la cocina sin rechistar. No abran la puerta por favorcito.
Pero ya el domingo, ya sí que nos volamos la barda, de hecho ya me estoy planteando seriamente pedir tiempo fuera y jugar a las estatuas de marfil, una, dos y tres así!... y no moverme y mucho menos pestañear hasta que consiga por fin dejar de largo ésta racha que ya nos trae asoleados.
Te cuento, el domingo muy temprano abrí la llave de agua del lavabo y en la tina de baño comenzó a emerger agua puerca que iba subiendo de nivel sin ningún desparpajo. Litros y litros de agua sucia. Qué raro, no hay ninguna razón para que cuando se abra el grifo de alguna parte, el agua se vaya para la tina de baño y que en vez de bajar, suba. Bah, eso no es problema, pensé. Luisa Plomera al rescate. Le eché un bote de ácido sulfúrico al hoyo y me olvidé (aquí se le conoce con el nombre genérico de Salfumán, que de mago no tiene nada). Salimos a la calle para despejarnos del olor a abono y al volver, me puse manos a la obra. Si hay niños presentes en la sala por favor prestar atención: Nunca mezclar Ácido sulfúrico con Cloro si no quieren terminar intoxicados y con la garganta arrasada por respirar ése veneno, ni mucho menos agarrar un desatascador y comenzar a bombear cual puñeta de puberto adolescente con frenesí por más de media hora y sin parar, porque algo pasó o algo se destrabó y eso lo supe porque el agua se fue, sí, pero ¿Para dónde?. Yo, obsesa hasta el asco, queriendo dejar impoluta mi tina de baño después del agua negra que la llenó, me puse a limpiarla con cloro. Nunca lo hubiera hecho. Tuve que salirme a la terraza sin importar respirar la mierda de abono que seguía allí, era eso o morirme a causa del gas mostaza que me salió tan bien. Eso no hubiera sido el mayor problema. Estaba yo a punta de mangüerazo limpio quitando todo resto de cloro y ácido dejando el baño perdido de agua y más agua (con una toalla amarrada a la cabeza a manera de mascarilla), gritando a los chicos que abrieran las ventanas y puertas de toda la casa y todos tosiendo y con los ojos irritados, cuando tocan a la puerta. Oh, qué alegría y qué gusto. Era la vecina del 6to, el piso que está justo debajo del nuestro: "Buenos días ¿está tu mamá?", escuché desde el baño. Y yo, glup trágame tierra, no por favor. Allí es cuando quisiera realmente ser bruja y en un tronar de dedos, desaparecerme. "Sí, -dijo Rebe, un momento". -Maaaami... Y yo, exprimiéndome la camiseta que traía puesta, intentando peinarme con las manos, oliendo a mierda, cloro y salfumán en uno, me encaminé a la puerta: "Hola, buenos días", la saludé (en mi puñetera vida la había visto) y me dice: "Hola, en mi baño se está filtrando agua" (¿¿¿MI agua???) y yo le respondí: "¿Agua? ¿Qué agua?" (sí, en circunstancias como ésta, pongo en práctica el mejor consejo que me hayan dado nunca: Pasar por tonta), le pregunté a mi vecina como si tal cosa y con toda la dignidad que estaba muy lejos de sentir y encima tratando de que se fijara solamente en mi estúpida cara y no en mis pies descalzos. Y ella a la yugular sin más me reiteró: "Sí, tú agua, ¿Quieres ir a verlo tú misma?" (Chetos masachuses!!!...) y como sabía que más bien era una orden que otra cosa, la seguí cual corderito. Llegamos a su casa y en ella estaba un hombre fregando el piso del baño que me fulminó con la mirada en cuanto atravesé su campo visual (que más bien, era Charco Visual) y ni me saludó, pero ni ganas tenía yo de que lo hiciera ¿eh?. "Pues sí, MI AGUA está trasminando TU BAÑO", le dije finalmente. Y ella, que no estaba dispuesta a soltarme de ninguna manera, me espetó: "Y eso es lo de menos, lo que es insoportable es el olor (ufhh, menos mal que no dijo: TU OLOR, ya vamos de gane) tanto, que me estoy planteando llevarme a mi hijo de paseo porque no se puede estar aquí". Yo todavía condescendiente le dije: "Sí, huele muy mal ¿verdad?," no sabía ni qué decirle para disculparme, me sentía fatal, tenía ganas de ponerme a limpiar yo misma y quitarle el trapeador al tipo, pero me contuve, ya no quería estar ni un segundo más allí... Y le dije encaminándome hacia la puerta: "Pues este, eh, mañana hablo con un plomero y que venga a arreglar el asunto, pido disculpas otra vez. Buen día". Y ella me detiene y me dice: "¿Con quién vas a hablar?, dirás un plomero" y le respondí: "Claro, ¿Qué fue lo que dije?". "Bombero", me deletreó la palabra mirándome despectivamente y haciéndome pasar (y sentir) por tonta, pero no me importó, no hice el menor intento de sacarla de la idea y sólo le sonreí y me volví a despedir. Mejor así. Subí a terminar mi faena.
No pudimos ducharnos hoy en el baño, aunque daban unas ganas tremendas, por lo blanco e inmaculado que quedó, nos hemos estado lavando los dientes en el fregadero de la cocina por no ir al baño de arriba y yo sigo con la garganta con sabor a salfumán y todo me sabe y me huele a ácido sulfúrico, cuando salí a regar las plantas a la terraza me volví a encontrar con mi amigo el abono de mierda (nunca antes mejor dicho) y tuve que cerrar la puerta para que mi casa no huela a eso ¿Por qué los cositos de ambientadores no huelen tanto ni duran tanto como los malos olores?, bueno, al menos dentro sigue oliendo a lejía... El jueves que fuimos por el microondas nos intentaron dar otro viejo y destartalado y le dijimos que el nuestro no era ese, "Ahh, entonces ése no lo hemos arreglado", hay que esperar otra semana más, seguimos con cacitos y ollas para calentar lo que sea, hoy voy por uno nuevo sin falta. Estoy agobiada... Y eso que todavía no son ni las 11 de la mañana de un lunes que se me antoja largo, muy largo...
Pide refuerzos.
Pd.Ayer estuve buscando el papelito de los espíritus más rápidos del oeste, ... con eso te digo todo, pero con tan mala suerte que seguro que lo tiré... ;oP

viernes, marzo 20

¿Ya pasó?


O todavía, quedan restos de humedad?.... me salió mal... muy mal... ya de hecho cuando estaba armando el vídeo estaba con un temblor emocional, que ningún psiquiatra hubiera podido firmar mi alta definitiva del manicomio donde muy probablemente estaría si tuvieran la oportunidad de examinarme. Pero me armé de valor y seguí con mi hazaña, poniendo, quitando, buscando fotos y más fotos... y no sé, ahora no consigo poder ver el vídeo completo. Si te digo la verdad todavía no sé qué quería o qué buscaba cuando me propuse hacerlo. Me salió para sin ningún lado... tampoco conté con el cañón que ustedes recibirían en cuanto lo vieran... perdóname por eso. Y ahora ni siquiera un abrazo te puedo dar... eso ahora mismo serviría de mucho... bueno, eso siempre sirve.
Los días de frío se van alejando, ya comienza a despuntar el sol y ya no es sólo una bola de fuego decorativa, aunque sigue amaneciendo fresco y en las noches hay que seguir con las cobijas bien arriba. Han comenzado a florecer los geranios... ayer descubrí un jacinto que mamá sembró cuando estuvo aquí. Es precioso... yo no los conocía... son bulbos enterrados muy profundos, no se ven, no te das cuenta del proceso que hay abajo, en la tierra y pasan los días y los meses, pero están allí, esperando, creciendo, aunque no los veas y una mañana te despiertas y te encuentras con ése pequeño milagro. No sé cuánto durará, creo que sólo es una floración al año, ni idea, pero mientras dure, se disfruta.
Necesito saber que estás bien... necesito saberte fuerte, necesito saber que has podido recomponer tu circo de tres pistas y que estás bien... perdóname otra vez. te quiero, nunca lo olvides.
Te quiero aunque a veces te mande ráfagas de metralleta que dan justo en el blanco... soy tan torpe....
Pd. Hoy me acordé de las palabras: Boruca...Tracalera...Corretiza... ¿Te acuerdas tú?... me encanta decirlas... me encanta saber que aquí nadie las ha escuchado nunca y que si lo hicieran, no sabrían qué significan... me encanta repetirlas bajito, deletreando cada letra, me gusta tenerlas conmigo como si fueran un tesoro que no quiero compartir con nadie.... anoche estuve intentando recordar el ruido de las chicharras que se oían en el monte cuando tirábamos una piedra hacia las ramas del árbol donde estaban agazapadas, dormidas, escondiéndose del calor que hacía, les tirábamos piedras para molestarlas y comenzaban a despertarse del sueño del mediodía, todas alborotadas haciendo tanto ruido que llenaban todo el espacio y los oídos de ése pitido casi ensordecedor... ¿Te acuerdas tú?... o cuando hacíamos rebotar los gritos en la pared de la montaña para que nos llegara el eco a donde estábamos nosotros, deshaciendo las palabras en letras alargadas....
A veces, parece que el tiempo que se fue, vuelve de nuevo, acercándose hacia nosotros como un perro manso, despacio, agachando las orejas y luego aparcando su miedo se deja acariciar... cuando pasa eso... soy feliz.

martes, marzo 17

Puzzle

Imagen tomada de: www.piperreport.com
En algún momento de tu vida ¿No has llegado a desear en irte muy lejos, a un sitio donde nadie te conozca y empezar de nuevo?, sí, de ésos días en que te da la loquera y quieres aparcarlo todo y largarte para ninguna parte y piensas en todos ésos posibles lugares a los que te irías para comenzar de nuevo y hacer las cosas mejor. Yo sí, no muchas veces, pero sí algunas cuantas. Ahora que ya estoy en ninguna parte, que me fui muy lejos y llegué a un sitio donde nadie me conocía, ¿Qué sigue?.
A veces me siento como una pieza de rompecabezas que no termina de encajar en el dibujo o en la nueva caja a la que pertenece; Quizás cuando nacemos, ése puzzle que es nuestra vida, se va armando y dibujando de a poquito, despacio, lentamente y uno (o los otros) van limando o encajando las piezas hasta formar un sitio conocido al que pertenecemos.
Ahora que estoy acá, tal pareciera que no estoy dispuesta a que me limen ni a que me pongan en un sitio que no quiero ni me apetece encajar.
Ayer que se fueron mis suegros de casa, me quedé pensando en eso. Ahora que puedo intentar ser mejor persona (porque estoy en el sitio en el que quise estar), me niego en rotundo hacerles un sitio a ellos. En mi descargo podría decirte que nada es gratuito, que ya muchas veces he intentado estar bien y no tomar en cuenta lo que hacen, lo que dicen y hasta lo que callan. Pero mi nula relación (especialmente con mi suegra) comienza a ser ya un problema de conciencia (la mía). No dejo de pensar que es una relación desahuciada que no conduce a ninguna parte y que no me apetece arreglar. Si digo una cosa, mal dicho, si hago otra, mal hecho, nada le parece, nada le gusta, en nada está de acuerdo, en todo se entromete y en todos lados quiere estar. Claro, habría que saber qué es lo que piensa ella de mí y quizás podríamos comenzar a quitar cosas que ninguna de las dos necesita o peligro y nos diéramos cuenta de que todo han sido malos entendidos. Pero no sé. Han pasado muchos años y demasiadas cosas. Mi pieza, lo que soy, no encaja por más que quiera.
Sé que uno no puede estar escapando consistentemente del sitio al que pertenece o en el que está, cada vez que no le gusta lo que pasa y también sé que tengo que encontrar la forma de que ellos y yo consigamos no complicarles la existencia a los que queremos por no saber llevarnos bien (quizás exagero, hablamos bien, no nos tiramos los trastos a la cabeza ni mucho menos, estamos bien, pero sé que no soy del todo yo cuando estoy con ellos, estoy a la defensiva, sin participar en nada, pero bien) y no sé qué es peor, tener una relación sumamente civilizada o poder decirnos de todo.
Leí hace mucho que uno no puede escapar de sí mismo. Ése día pensé cuánta razón había en ésa frase. Hoy lo sigo pensando. Quizás cuando dejé de desear irme muy lejos y empezar de nuevo, fue cuando me di cuenta de que llegara a donde llegara, siempre llegaba conmigo.

lunes, marzo 16

Tinta Invisible


Ésa mañana nadie imaginaba que fuera a ser un día distinto. Mis papás habían salido temprano a la calle dejándonos a nosotros todavía en la mesa del comedor desayunando y se despidieron con su frase de siempre: "No le abran a nadie, al rato regresamos". No hubo alguna señal que nos anticipara lo que iba a venir después y si la hubo, nadie se percató. Terminamos el desayuno y nos pusimos a ver la tele, realmente haciendo tiempo para ver si a alguien se le ocurría por fin algo interesante qué hacer. Mi hermano Rafael estaba en su cuarto, espacio restringido y cerrado para simples mortales como nosotros. En él, había un juego de química "Mi alegría" y con el que estaba terminantemente prohibido jugar cuando mis papás no estuvieran en casa. Pero como la mayoría de las personas solemos tener más juicio (¿¿??) y valentía cuando estamos en multitud, ésas restricciones verbales sólo sirven para propiciar tener sólo ganas de hacer eso y si hay más de uno queriendo hacer algo más que ver la tele, ni te cuento. Salió mi hermano de su búnker y todos despegamos los ojos de la televisión viéndolo como una aparición, porque en cuanto lo vimos, la certeza de que por fin nos iba a proponer hacer algo, había llegado y sin más nos pusimos de pie para seguirlo. Llevaba en las manos la caja de juego (no creo que ni el Santo Grial, fuera llevado tan primorosamente como éso) y nos arremolinamos todos instantáneamente alrededor de él. Nuestro gurú habló y sólo dijo: "Vamos a hacer tinta invisible". Algo tenía mi hermano mayor que no importaba qué disparate dijera, lo tomábamos como palabra de ley e inmediatamente nos convertíamos en sus leales servidores.
Él comenzó a delegar tareas en cada uno y mientras comenzamos a intentar hacer nuestra fórmula mágica, cada uno comenzaba a delirar con el poder que nos daría dar por fin con la solución de todos nuestros males, ¿Te imaginas? usar la tinta invisible para ponérnosla en el cuerpo y hacer todo lo indecible, nada nos detendría. Rafael leía concentrado en la hoja de instrucciones y hacía las mezclas, Juan, mi hermano, toqueteaba los polvos mágicos que había en un tubo de ensayo, Armando traía agua de la cocina en un botecito y yo atenta, esperando la mínima orden para hacer lo que me pidiera, recuerdo que yo traía una caja de cerillas. De pronto, escuchamos que un coche se detenía frente a la casa. La voz inconfundible de mi padre nos hizo salir del trance experimental y sólo recuerdo que mi hermano comenzó a dar gritos para que quitáramos todo de en medio, salir corriendo de su cuarto y sentarnos todos frente al televisor en cuanto mis padres entraran por la puerta. Lo conseguimos.
Ya tumbados sobre el piso intentando recuperar la respiración y aparentar estar muy atentos en Tomy y Jerry, mi hermano me da un codazo y me dice muy bajito para que mis papás no nos oyeran: "¿Qué hiciste con el mechero?". -¿¿Mechero?? ¿Cuál mechero?, le respondí en el mismo tono. Mi hermano todavía con la boca torcida y diciendo por lo bajini: "El mechero, la cosita con un palito y lumbre encendida, tiene una mangüerita naranja..." -"Ahhhhh, el mechero!! ya sé!! pues lo metí debajo de la cama", le dije muy orgullosa por haber encontrado el mejor sitio para esconderlo. "¿Quéeeee?? ¿Qué hiciste queeeeéee??!!!", mi hermano se levantó en un salto y fue inmediatamente a abrir la puerta de su restringido y precioso cuarto. La cama era una tea ardiendo, bocanadas de humo negro comenzaban a salir hacia el comedor. Se inició una marabunta de gritos y vasos y ollas llenas de agua para intentar apagar el fuego, tropezándonos unos con otros, dejando un reguero de agua por toda la casa para conseguir llegar al colchón que había pasado ya a mejor vida, en eso entra mi padre cual bombero con manguera incorporada y lo apaga definitivamente. Había cogido la manguera del porche del frente de la casa y la había metido cuan larga era. Creo que lo que más me dolió fue que no me diera la cintariza que me merecía. Sólo se sentó a fumarse un cigarro en la mesa del comedor y por fin respirar tranquilamente.
Pasó mucho tiempo para poder quitar definitivamente lo negro de las paredes y poder dormir en una cama individual (mi hermano me confiscó la mía y yo tuve que pedir asilo cada noche a alguna de mis hermanas, mi hermana Consuelo me dejaba dormir con ella en los pies (no hay nada más humillante a ésa edad que dormir junto a alguien y te mande a los pies) y eso siempre y cuando le hiciera cosquillitas en los pies hasta que se quedara dormida). El olor fue lo más difícil de quitar, todavía cierro los ojos cuando recuerdo ése día y puedo sentir el olor a paja quemada, porque de éso estaban rellenos los colchones de aquélla época, el viscolatex, brillaba por su ausencia. Recuerdo que pasamos el resto del día, sacando el agua y dejando el suelo del comedor blanquísimo. No recuerdo haberlo visto más limpio qué ése día. Al día siguiente que pasó el carretón de la basura mi padre le echó un grito a Don Huerta y le dijo: "Llévese esto también", dándole nuestro precioso juego de química y dejándonos sin la tinta invisible para siempre.

domingo, marzo 15

15 de Marzo

Me doy cuenta de que me faltas

Me doy cuenta de que me faltas y de que te busco entre la gente, en el ruido, pero todo es inútil. Cuando me quedo solo me quedo más solo solo por todas partes y por ti y por mí. No hago sino esperar. Esperar todo el día hasta que no llegas. Hasta que me duermo y no estás y no has llegado y me quedo dormido y terriblemente cansado preguntando. Amor, todos los días. Aquí a mi lado, junto a mí, haces falta. Puedes empezar a leer esto y cuando llegues aquí empezar de nuevo. Cierra estas palabras como un círculo, como un aro, échalo a rodar, enciéndelo. Estas cosas giran en torno a mí igual que moscas, en mi garganta como moscas en un frasco. Yo estoy arruinado. Estoy arruinado de mis huesos, todo es pesadumbre.

Jaime Sabines

viernes, marzo 13

De cómo se medía el tiempo, tiempo atrás...

Monterrey, N.L. México
Fecha: Sun, 3 Sep 2000
16:10:pm
Asunto: Antes de hacer nada u otra cosa....
Porque hacer nada, tambien tiene su esfuerzo, y la verdad es que no me apetecía hacer nada mas que pensar en ti, no quiero hacer otra cosa, es mas, no puedo hacer nada mas. Y a modo de ser persistente, hago cuentas y mas cuentas... hoy, precisamente hoy, faltarian (si, que si, que ya te diste cuenta que no salen los acentos, shhhh, no importa, sigue leyendo, te conviene no distraerte) te sigo contando pues, hoy faltarian sólo tres meses, es decir, 12 semanas ó 90 dias... para vernos.
Y a modo de ser desafiante con las dulzuras del recuerdo de tenerte conmigo, cuento las horas: 2100, o los minutos: 129,1000, o los segundos: 7,250,120...
No me contengo.
Beso tu palma que acaricia mi mejilla... y te digo: Solecito... buenos días.
Tu Luisa



jueves, marzo 12

Adivinanza

"En el cielo no la hubo, en el mundo no se halló;
Dios, con ser Dios,
no la tuvo
y a un pastor Dios se la dió"

¿Qué es?

Mi abuela nos tuvo muchos años en suspenso sin querer decirnos la respuesta, recuerdo que nos íbamos a casa y pensábamos y pensábamos lo que podía ser, buscábamos pistas en casi todo y repetíamos cada frase sin atinar nadie la respuesta, ninguno de sus nietos la supo. Pasaron los años y un buen día estando con ella, me acordé de eso y le pregunté cuál era la respuesta. Ella me sonrió, volvió a repetir la adivinanza como si fuera un poema y me dijo por fin, qué era...

¿La sabes?, y si no, ¿Lo adivinarás? (y no se vale buscarlo en internet).

Beso de jueves con sol casi de primavera.

miércoles, marzo 11

Sueño

Hoy me desperté asustada. La alarma del nuevo teléfono móvil, tiene la modalidad de que antes de sonar, emite una luz y luego una melodía. Me sobresalté porque soy muy sensible a la luz, cual vampiro, cualquier rendija de claridad que no haya estado en ése sitio antes de dormirme, me hace despertar, no importa si estoy profundamente dormida, inmediatamente abro los ojos y me pongo en alerta (sí, cualidad de madre). Me desperté pensando que habían entrado unos policías o ladrones (o todos juntos) y que nos aluzaban con sus lámparas de mano; Sí, muy lindo despertar, prefiero el toque de diana a eso. Y bueno, lo que quería contarte realmente era una anécdota que pasó hace muchos años y que ésta mañana recordé.
Vivíamos en una casa con un jardín muy grande, recuerdo que había 3 limoneros (éste dato no sirve para nada, pero es que me gustaban mucho). Mi recámara daba al patio, por aquel entonces no teníamos cabecera (de mueble) en la cama y se me ocurrió que el marco de la ventana fuera la cabecera, de tal manera que mi almohada daba a la pared de dicho patio. Recuerdo que me desperté con una sensación de angustia. Y le dije a Martín: "Soñé muy raro". Y él me respondió: "Yo también, tú primero". Y con ésa frase de salida comencé a contarle que soñaba que estaba dormida y que me había despertado en el sueño unas luces o haces de luz que provenían del jardín, luces que salían como de una especie de nave o de algo muy grande que hacía una sombra sobre la misma oscuridad que había en el jardín... Martín me interrumpió y me dijo extrañado: "Yo también soñé que me despertaban unas luces y que había algo allí fuera", señalando la ventana. Pero me dijo que siguiera, que tenía mucha curiosidad de cómo terminaba mi sueño: "Nos habíamos levantado los dos asustados por las luces y nos fuimos directamente a la habitación donde dormían los niños y fue cuando escuchamos claramente que alguien intentaba abrir la puerta de servicio que daba al patio, te vi que corriste a intentar detener la puerta, sosteniendo el picaporte con mucha fuerza, mientras yo te gritaba: "¡¡No los dejes pasar!!" y que el que estaba detrás de la puerta seguía empujando o patenado sin parar y yo ya no escuchaba mis gritos sino los tuyos, diciendo una y otra vez: No,no!!... y de pronto, sin más, sin aviso, las luces desaparecieron y los ruidos cesaron". Eso le decía mientras veía cómo su cara se ponía pálida y enmudecía ante lo que yo le estaba relatando sin atinar qué decir, sólo asintiendo a cada palabra de mi historia y finalmente me dice: "Ése es mi sueño". Recuerdo que seguíamos los dos en la cama y todavía con la letra final de O de sueño flotando entre los dos, nos quedamos un instante mirándonos y sin decir palabra, al mismo tiempo nos levantamos y corrimos a ver a los niños. Dormían. Salimos al patio y no había rastro de nada, ni pisadas ni nada que nos demostrara que nuestro sueño no había sido nada más que eso, un sueño.
Nunca supimos si lo habíamos soñado o no. No logré comprender cómo, si había pasado eso realmente, despertar, levantarnos y forcejear con el pomo de la puerta y todo lo demás, cómo pudimos los dos, dormir tranquilamente después de eso y pensar luego que eso había sido un sueño. O que los dos hubiésemos soñado lo mismo, al mismo tiempo.
Misterio sin resolver.
Ésta noche espero no olvidar desactivar la alarma del móvil y poner el radio despertador de toda la vida.
Ya sé, no me digas nada, éso me pasa por novedosa.

martes, marzo 10

Manchas

Sigo acá sin aparecer por ningún lado...no sé que me pasa o pasa, pero no alcanzo a organizarme bien o es que de verdad es que no tengo mucho tiempo para mí. Puedo decirte que Daniela ya no le basta ponerse a jugar sola, quiere y demanda toda mi atención casi todo el tiempo, pero de verdad que no me importa, al contrario (demasiado bien sabes lo que éso significa para mí), también puedo decirte que vi una manchita en un azulejo de la cocina, tenía casi 3 días viéndola e intenté ignorarla, y no hice nada. Y no hice nada, porque sabía exactamente qué era lo que iba a pasar después... pero parecía que la manchita tenía un objetivo teledirigido hacia mí, no importaba dónde estuviera yo, la podía ver desde cualquier sitio, a cualquier hora del día, al final, ganó ella. Fui por un trapo y con un limpiador, rocié la manchita. Ése fue mi error, porque ahora ya no había puntito que me llamara, sino una mancha blanca que se estampó en mi cara y tuve que comenzar a limpiar todos los azulejos de ésa pared para emparejar mi hazaña. Lo hice, pero luego, las otras tres paredes eran más oscuras, porque quizás limpié demasiado bien y las otras tres querían lo mismo y así seguí hasta que quedaron limpias todas las paredes de la cocina (ahora las puertitas de los muebles, me están pidiendo a gritos que vaya a limpiarlas también y acomodar lo que hay adentro de ellas, pero no, quiero seguir hablando contigo y no las voy a oír ni ver). Porque ¿sabes? Lo mismo me pasó ayer con un par de botas que ya no cabían en el sitio que tengo para zapatos, intenté acomodarlas y hacerles lugar, tuve que sacar cajas y más cajas (casi todas vacías) (¿dónde están ésos zapatos?) y empezar a ordenar y me llevó más tiempo que dejarlas amontonadas con los demás como habían estado tranquilamente muchos días... y luego, las cortinas, los libreros... los cajones de ropa. Yo no sé si es que todos los muebles y objetos que hay en la casa se pusieron de acuerdo para desordenarse a la vez y estar todos sucios o con manchitas o yo los he ido dejando que se acumularan de ésa manera tan escandalosa, el caso es que se acaba el día y no termino. Y eso que siempre he sido ordenada y escrupulosa con la limpieza, ni siquiera sé cuándo dejé de hacerlo, porque hasta donde yo sé, no he dejado de hacer limpieza día a día cada día...

¿Soy yo la que tiene el sensor teledirigido hacia las manchas o es demasiada monotonía que siento ahora?... No sé si es un escape mi obsesión por la limpieza, que desata una reacción en cadena que parece no tener fin... o es que no quiero empezar a contarte que se acercan días muy difíciles, tengo desde hace tiempo un okupa en mi cabeza, un recuerdo que se instaló definitivamente y que no quiere marcharse. Lo he dejado encerrado y tengo la llave, pero sé que liberarlo es encadenarme yo. No quiero verlo ni pensar en él, aunque sé que está, que me ronda, que me aflige, que me asalta. Es marzo, el día 15 de éste mes, mi padre cumpliría años. Ya en sí, la fecha es dolorosa de recordar, lo que me agobia es que también ése día celebro (celebrar de evocar, de rememorar) el día que venimos a España. Quizás es tiempo de hacer un recuento o es que ha llegado el tiempo de reacomodar los recuerdos y ponerlos en orden. Buscarles un sitio donde no me hagan tanto daño. No es sólo la muerte de papá lo que me abruma y me supera. Quizás se junta con la añoranza de tanto tiempo aquí, ése sin estar con mi familia y en Monterrey. La nostalgia es tan extraña, tan subjetiva en cada uno, A veces creo que es como la humedad en las paredes. Comienza con un cambio de temperatura, de humedad, de frío... luego ése frío se va transformando en una mancha oscura, pequeñita, pero creciendo por la humedad que lleva dentro, llenándolo, abarcándolo todo. Puedes ignorarla, puedes no verla durante días y no sentir la necesidad de quitarla ni de hacer nada, pero la metamorfosis continúa aún sin que tú la nombres o incluso te olvides de ella. Y un buen día llega y hasta te sorprendes cómo pudiste desentenderte tanto por tanto tiempo y ya no es sólo una manchita sino toda una pared entera que amenaza con echar abajo todo.

¿Cómo es posible no superar las pérdidas? siempre he sabido que cuando pasan desgracias o infortunios, hay un duelo y luego una resignación, una especie de "normalidad" que te hace vivir sin eso y estar bien y aceptar que las cosas son así. Yo no he sabido cómo superarlo. Sigo ciclada. Como un paso que sé que tengo que dar y prefiero dar un rodeo inmenso para no pasar por allí. Doy la vuelta, elijo otro camino y pasan los días y los meses y pareciera que en realidad sí hay otro camino, que sí hay alternativas para seguir caminando y te juro que llego hasta olvidarlo (y hasta eso me sorprende, olvidarme que lo olvido) pero luego, en cualquier esquina vuelvo encontrarme en el sitio que intenté dejar atrás. Y ya no puedo, no sé si ya me cansé, no sé si ya no quiero buscar otras salidas, porque me siento cansada, muy cansada. No es el trabajo de la casa, no es la atención hacia los niños, no es la rutina ni nada de lo que te conté antes. Es cansancio. Estoy llena de recuerdos vacíos y huérfanos, no hay vinculación con todo lo que he sido antes, con todo lo que fui, me refiero a una vinculación inmediata, palpable, un recuerdo de ayer o de la semana pasada (sólo la voz al teléfono y las letras impresas que me cuentan de lo que me he perdido o de lo que ha pasado). Mis hijos me tienen a mí y yo soy ahora mismo la única que los vincula a su pasado, a ése pasado anterior que tenían antes de venir aquí. A veces me abruma tanta responsabilidad. A veces cuando me doy cuenta de que todos mis actos serán marcas y sellos en lo que será la vida futura de mis hijos, me agobio e intento reconducir el rumbo y es cuando me obligo a estar bien, a ser consciente de que ellos se merecen una madre mejor, una madre que esté dispuesta a acompañarlos en el día a día, intentando estar feliz y pasarlo realmente bien, pero hay días que quisiera sólo ver por mí, por mis marcas y mis huellas, ésas huellas que poco a poco van desdibujándose aunque no quiera, aunque yo intente resguardarlas del olvido. Ahora me doy cuenta, el olvido, es la mancha de humedad del pasado que vivimos.

Hay días... hay días...

jueves, febrero 26

Niños Soldados

Ayer vi en las noticias que cientos de niños soldados han sido abandonados en medio de la selva al deponer las armas, los grupos de fuerzas rebeldes que los tenían cautivos. Un día fueron a por ellos, los obligaron a hacer atrocidades, apartándolos de su familia y de la vida que tenían y hoy, que ya no son necesarios, los deshechan como despojos humanos, a su suerte. Nadie los quiere. No saben qué hacer con ellos. La mayoría son alcohólicos y drogadictos. No saben qué hacer con ésas pequeñas máquinas programadas para matar. No pueden regresar a sus aldeas de origen porque han hecho demasiado mal y, o les tienen miedo o temen sufrir represalias o venganzas (y no sin razón). La gran mayoría no sabe dónde está su familia (si la tienen o si siguen con vida) han perdido todo lazo o nexo con lo que en un día era su vida. Les han robado todo, la inocencia, la vida, su niñez... Los niños eran utilizados como soldados. Las niñas, -porque hay también niñas soldados- son abusadas sexualmente y se trafican con ellas.


video


Devorando a sus hijos (2005)
Hay varias organizaciones de ayudas humanitarias que intentan velar por ellos, reagrupándolos o llevarlos a albergues especializados donde los alimentan, los educan y los intentan reinsertar en la sociedad.
Dicen que es un intento desesperado por desprogramarlos. De intentar reconducirlos y devolver un poco lo que un día brutalmente les quitaron. ¿Será posible eso?, ¿Cómo se puede resarcir un daño así?, que bueno que haya personas tan generosas que estén dispuestos a ayudar, a dar su tiempo, su espacio, su vida por ellos, por creer que sí es posible...

Vi la noticia y me quedé pensando en eso. No puedo hacer nada. Salvo sentir una compasión y una tristeza por ésos niños, tanta, que hasta se me revuelve el estómago... pero... ¿Sirve de algo eso?...

martes, febrero 24

La Ley de las Compensaciones


Ve tú a saber qué combinación astrológica o qué mugre aleteo de una mariposa al otro lado del océano o des-compensación natural ha sucedido, que ya nos traen asoleados con todas las cosas que últimamente han ido sucediendo.
La semana pasada se descompuso el microondas y bueno, uno cree (o yo creía) que nada más servía para calentar el bibe de Daniela, pero no, desde que no lo tengo, no te puedes imaginar la cantidad de cosas que hace (o hacía) la desgraciada mugre, qué increíble ¿no?, maravillas del progreso. Pusimos en lista de prioridad alta comprar uno nuevo (bueno, ése era nuevo, pero creo que eso no le importó para dejar de funcionar) y hemos estado calentando todo a manera tradicional desde hace días, hasta que llegue el día de pago y poder comprar uno (llamé por supuesto para preguntar cuánto salía intentar arreglarlo, el tipo me dijo que "30 euros, sólo por verlo más repuestos" (ni que fuera qué) y pues no, a como están de precio por uno nuevo, preferimos mejor el "úsese y tírese" y listo)... Ayer se fue la luz, (Ana Lucía, enferma de gripe marca ACME, no fue al colegio y ésa es otra, todos se ponen de acuerdo para enfermarse al mismo tiempo, todos han empezado con mocos, pero en fin) me fui a ver la caja de luces y subí el switch... Un estruendo en la cocina que me dejó muda. ¿Qué pasó?, Tronó la lavavajillas, sí, ya no tengo quien me lave los platos (lo bueno es que sigo teniendo quién los ensucie), lo raro es que no estaba encendida ni funcionando, pero tronó, hizo corto circuito y ni hablar, ÉSTA también era nueva (menos de 2 años) y comencé a hacer como 480 pucheros por cada euro que costó la indecente. Le llamé a Juan para avisarle y poder escucharlo aunque fuera un momento y que me dijera: "No pasa nada, mi amor. Ya está" y sí, me lo dijo y me quedé más tranquila y pude hasta olvidarme de que ya no tenía lavavajillas, ni quién la necesite, todo fuera como éso (el auto convencimiento a todo lo que da). Por la tarde, me decidí a planchar, ya que no tenía otra mejor opción que dejar listas las camisas de mi marido, ya era una tarea impostergable (me encanta ésa palabra). Puse pues la tabla de planchar, me traje las camisas, el agua perfumada con olor a lavanda... enciendo la porquería... y no funciona!!!... chetos masachuses!!. Una cosa sí te digo, no me alegré no tener con qué planchar las camisas, pero me fui a remolinar al sofá muy feliz. Suma otra cosa que comprar o arreglar. Lo mejor es que sigue haciendo frío y se puede seguir poniendo jersey encima de las camisas. Sigo optimista. Lo juro, señor Juez.
El viernes que quise o bueno, que esperaba cobrar un seguro de vida (en vida) y celebrar que no me había muerto en el intento de esperar cinco años para que me llegara un dinerito extra... Pues que no se puede: "Tiene que venir usted y su preciosa humanidad (esto último lo digo yo, por supuesto) a México, D.F. para hacer el trámite". Llamadas y más llamadas de larga distancia, después de 3 días de indagación conseguí tramitar una carta poder, juntar todos los papeles y que mi paciente madre vaya a la oficina y se apersone y cobre el estúpido cheque. Pero hay que esperar a que la mensajería pagada por fin llegue a Monterrey (eso si no se extravían o me salen con que a Chuchita la bolsearon) que mi mamá vaya a las oficinas y den el cheque (es decir, que hagan lo que me dijeron que se podía hacer) y que ella luego lo deposite en cuenta (eso se traduce en al menos 15 días más de espera) pero algo es algo dijo el calvo, por lo menos ya está en trámite eso. Sólo espero no morirme en estos 15 días de espera. Se aceptan donaciones de optimismo, no importa cantidad.
Ahhh
y ayer, para coronar mi día, me llamó Rebeca desde Venecia (pobrecita, se llevó nuestros últimos 450 euros para sus chicles y nos dejó a dos velas) (porque como ya te conté, esperábamos el cheque del seguro y estábamos más que seguros que no habría problema, salvo teclear el pin de seguridad en el cajero y a disfrutar del dinero y de la vida, je, inocentes palomitas del Señor). Bueno, me llama Rebeca y me dice: "Mami, te quiero pedir perm...". No, lo que sea que me vayas a pedir, no, no te doy permiso".(ya la veía venir, lo prometo).Y ella comienza a reírse y me dice: ¿Por qué de todas las mamis que pudieron tocarme, me tuvo que tocar una brujita que lo sepa todo antes de decir o hacer nada?. Y yo impermeable a su dulce voz y buen hacer le digo: DESEMBUCHA. A lo que ella responde: "¿Me puedo hacer un piercing????"... y en ése momento sentí que mis canas blancas y preciosas que estaban bien peinadas en mi tarada cabezota, se me caían todas al suelo pintadas de verde!! y le dije: "NI SE TE OCURRA!!!! ¿Me oyes? Cuando tengas edad y dinero para pagarte esas mafufadas lo haces y ni quien se entere y ni permiso necesites y te pagas de paso la posible reconstrucción de la oreja, la lengua (respiro) o lo que sea donde te lo pongas y rogándole a Dios para que no se te infecte la cochinada!" (ahhhh más respiro) (eso se lo aprendí a Pablo)... (silencio) más silencio y luego escucho que me dice: "Bueno... sabía que no, pero nada perdía con preguntar", me dijo ya muy resignada. Y yo, todavía tenía gas para responderle: "Hiciste bien, NO HAY PERMISO,¿ALGO MAS?, Siguiente pregunta". Y ella: "No, eso era todo. Bueno, bay". Bay, te quiero. Ahora espero que me haga caso y que no haga lo que le dé su regalada gana como siempre. Ya veremos en dónde se puso el mentado piercing cuando vuelva.
Ayer estuvimos checando la factura del teléfono móvil por internet (son 5 contratos en uno, todos tienen un móvil en ésta casa, salvo Daniela, que lo trae integrado de fábrica). El rooming automático para llamar de larga distancia está activado, pero vaya usted a saber porqué, nos cobran a 8.50 el minuto en vez de 1.30 (Rebe llama todos los días desde Italia) imagina sólo el gran total que saldrá a fin de mes, sólo de ése móvil. Llamamos al servicio de Telefónica para quejarnos y aclarar que nos están cobrando de más, pero ohh sorpresa, nada se puede hacer hasta que no llegue la factura del mes en curso y PAGAR y ahora sí, reclamar lo que queramos, que éso nos pasa por visitar la página de internet y ver cómo van los gastos antes de que llegue la factura. Y Gánales.
Y bueno, el sábado, Juan le dio un golpe a la camioneta en la defensa (él que es todo un Fitipaldi del asfalto), dió contra un muro... total... un rasponcito de nada ¿quéselevahacer?... pero todo bien, al menos no se cayó toda la pieza...
¿Ves?, A eso llamo yo ver el vaso medio lleno... optimismo a tope...
Pero te prometo que amanece y no quiero ni asomarme ni abrir los ojos, me tapo la cara con la manta y me asomo por una rendijita y digo: ¿Se puede?? ¿Cómo amaneció oiga?? ¿Podemos salir sin problemas???...
Y la lista podría continuar, pero no te quiero aburrir más...eso que te conté, es lo que se me vino a la cabeza, pero créeme, hay muchas más.
Siempre he creído en la Ley de las Compensaciones... Ve tú a saber porqué tengo la certeza de que algo muy gordo nos están quitando de encima, para que todo se vaya para sin ningún lado éstos días...Ya estaba casi convencida de que mi superstición estaba siendo superada, pero no, se refuerza ésta creencia hasta lo indecible. Y menos mal, por eso aguanto, por eso no pasa nada aunque pareciera que pasa todo, que sigan viniendo las cosas que sean, sigo practicando la paciencia y más paciencia, nunca viene mal...
Que sigan compensando lo que sea, que aquí aguantamos.
Ája toro!!

miércoles, febrero 18

Postales VII

Él: "...Yo soy como el Ave Fénix, que renace de sus cenizas..."

Ella: ¿Ave Fénix??,¿el ave fénix dices?? Más bien dirás como el ABUE Fénix!!!.

lunes, febrero 16

Mentir diciendo la verdad

¿Podemos decir mentiras diciendo la verdad?. No solamente me refiero a las verdades -mentiras- a medias que solemos decir cuando omitimos por miedo o por disimulo (pero siempre en beneficio propio) cuando nos requieren para enunciar un hecho puntual, porque ésas son realmente mentiras en toda forma se digan como se digan, me refiero aquí, exactamente a lo que pregunto en el título: ¿Podemos mentir diciendo la verdad?. Supongo que se nos va haciendo una especie de hábito, al hecho de "adornar" las verdades o mejor dicho, las mentiras, para salir airosos de una situación que nos pone en aprietos, (¿Estoy gorda?, No, no, llenita nomás). Una vez escuché la frase de: No preguntes cosas que no quieras saber, pero mi preocupación ahora no son ésas mentiras de las que por prudencia, reparo o disimulo, manejamos tan indistintamente bien, en infinidad de ocasiones por no decir la verdad completa o por mentir con toda la cara.
Desde siempre me ha admirado la riqueza de nuestro lenguaje, por la infinidad de matices y entonaciones que pueden modificar imperceptiblemente lo que decimos... o lo que callamos. ¿Qué es la verdad?, sus sinónimos explican mejor su significado: Prueba, evidencia, autenticidad, veracidad. Según el diccionario, la mentira es el antónimo de verdad, es una "expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa". No sin recelo, cada día me percato más de que mis hijos van adquiriendo el hábito de responder con verdades, las mentiras que me dicen. Y te explico. Me desespera que cuando le pregunto por ejemplo a Mauricio, si ha hecho su tarea de recoger y tirar las basuras de las habitaciones de la casa (pregunta retórica, en realidad ya sé que no lo ha hecho, pero mi pregunta es más bien una especie de recordatorio o aviso de que los botes siguen llenos y encima, porque LOS ESTOY viendo) y su respuesta sea: -"¿Tarea? ¿A qué tarea te refieres? -aquí, lo que hace, es ganar tiempo para pensar su respuesta-, Ahhh, a lo de tirar las basuras, bueno, sí, YA la hice". -¿Ya la hiciste? ¿Hoy?, le respondo poniéndome ya en guardia y esperando impacientemente la respuesta con la que me va a salir ahora. Y él me contesta: -"No, HOY no, las hice ayer".
¿Cómo te quedas?, yo con el hígado verde por lo menos. Y así, podría comenzar a enumerarte si no las mentiras, las excusas, los pretextos y salidas, con las que mis hijos me hacen perder el paso y la paciencia cada día. Ellos se hacen expertos en torear mis preguntas puntuales y yo (nosotros) nos estamos haciendo expertos en paciencia y en buscar preguntas que no conlleven respuestas con atajos. Y créeme, es muy cansado.
La semana pasada les leí la cartilla y como mi mejor manera de explicar las cosas sin enredarme yo misma con mis palabras (que a veces, como bien sabes, soy especialista en eso) les conté un cuento que leí cuando niña -y lo que son las cosas-, nunca olvidé, porque me pareció fascinante su manera de explicar tan bien lo que yo he tratado de decirte desde que empecé a contarte lo que pasa.
"...Éste era un capitán de barco que tenía la costumbre de escribir en una bitácora, toda y cada una de las cosas que pasaban los tripulantes de su embarcación día a día. Una mañana, el capitán dejó olvidada su libreta sobre la mesa y el cocinero la leyó:
  • Hoy 3 de Febrero:
  • Se ha acabado el azúcar.
  • El cocinero se emborrachó.
  • Hubo reyerta y tuve que meter en la celda de castigo a los revoltosos... etc.

El cocinero, dolido, toma el lápiz y escribe: "Hoy, 4 de febrero, El capitán NO se emborrachó". Cuando el capitán vuelve por su bitácora, lee la línea que el cocinero había dejado y le pregunta indignado que porqué ha escrito eso, a lo que el otro le responde: "Porque es verdad". Y el capitán le increpa diciéndole: "-Pero eso es una mentira, yo no bebo y si lo escribes así, lo haces ver como si fuera una excepción, de que hoy no me he emborrachado, dando por sentado de que siempre lo hago". "Pues no estoy escribiendo nada que no sea cierto, es su problema, sacar las conclusiones que quiera". Fin de la historia.

No creo que contarles ésa historia les haga desistir en ir por la cuerda floja cada vez que les digo algo y que no quieren hacer, así que fui más clara: "La próxima vez que intenten verme la cara, saliéndose por la tangente cuando les pregunto algo y no me responden veraz y claramente, verán qué contundente y real puede ser mi respuesta a eso. Y no va a ser un beso, se los aseguro".

viernes, febrero 13

Hubo una vez…

Jueves 3 de Abril, de algún año.

Monterrey.

Estuve pensando mucho en ti...ya no me resistí ¿sabes?...Antes, a dos días de distancia, me había obligado a no pensarte, me habías dado el mejor pretexto para desterrarte de mi vida...Me ocupé de mil cosas aquí para distraerme, y realmente pensé que lo había logrado. Tenía miedo... miedo de quererte y más de echarte de menos. Miedo a que mi reacción me llevara a pensar en todo esto que te estoy diciendo ahora...

Todavía no sé cuánto te quiero y si quiero seguir queriéndote, pero lo que me devolvió a mi sitio fue cuando me dijiste (y te agradezco la franqueza, aunque desgarre igual) que…__________ …, allí, justo allí, me sentí ...¿tonta?, ¿fuera de lugar?, ¿te ha pasado eso alguna vez?...no lo sé...pero si sé que no me gustó sentirme así. Igual yo no puedo acompañarte, sabes de sobra que si te tuviera a mano, yo iría donde ti y podría abrazarte y decirte que sí, que me pone triste, pero que igual te fueras tranquilo (como intenté hacerlo al escribirte, a veces soy mejor dando abrazos que explicaciones) Pero muy probablemente quizás también, sería la última vez que lo haría, porque yo sabría entender cual es realmente mi lugar y que no hay espacio para esto que comienzo a sentir. Es curioso, porque sé (y sabemos) de sobra en dónde estamos…Pero me has movido lo suficiente, para dudar de lo que realmente siento por ti.

Ayúdame a entender esto...sólo te pido eso. No me dejes naufragar pensándolo sola. En tu última carta (que fue la que me determinó para poder hablarte ahora) te incluyes y eso me hace estar tranquila.

¿Sabes que pasó hace unas horas?...un rayo de sol,un rayo de sol que me devolvió la imagen exacta para intentar explicarte lo que eres para mí... sí.. un rayo de sol.

¿Haz intentado aprisionar un rayo de sol entre tus manos, alguna vez?... mira, acercas las palmas de las manos, sólo lo suficiente para no juntarlas demasiado y sentir el cosquilleo de la luz o el calor que intenta salir de ese hueco...juegas con esa luz que hace sombras en ese espacio pequeñito y si realmente quieres verlo danzar sobre tus palmas que lo acechan y disfrutar de eso, debes de tener cuidado de permanecer indiferente al deseo irrefrenable de querer atraparlo por completo, porque desaparecerá de entre tus dedos casi sin darte cuenta.

No debo asirte... no debo intentar aprisionarte, porque el juego acaba... debo disfrutar de tenerte entre mis manos, aún sin poder tocarte...
No hay sitio en mis manos para tu piel...
.... pero mi piel quiere sentir esa luz que emanas de tus manos.
Te echo de menos.
Luisa

jueves, febrero 12

Mi hermana

"...Y sí, en cierta forma tienes razón, me he convertido en algo medio raro, estoy contenta, sé que he hecho muchas cosas que no me había dado la oportunidad de hacer, era mas bien como un reto, además de la necesidad de salir adelante, por primera vez ser autosuficiente, independiente; Imagínate nunca en mis cuarentísimos años había tenido licencia de conducir!! Joder! Poder largarte exactamente a donde quieras sin la angustia de pedirle autorización a nadie.. a veces me sorprendo angustiada, pero luego me percato de que no debo de preocuparme, la fuerza de la costumbre...
Y tú sabes lo que eso implica en una "hija de familia" como nosotras, no supimos nada de independencia y autosuficiencia; siempre mis papás allí y aun siguen estando (ahora Papá representado por Rafa, Mague, etc. etc. ), es como los niños cuando empiezan a caminar solos, la satisfacción de poder hacer "solitos" con cara de alegría y de susto al mismo tiempo, aunque saben que si se tambalean hay alguien detrás listo para cuidar que no se caigan. A mi se me hace que en cierta forma por eso nos casamos tan jóvenes, pretendiendo hacerlo solas.
Es difícil explicarlo y mas escribirlo, pero aún y con la satisfacción de el "salir adelante" y el "disfrutar el conmigo misma"; tengo la certeza de que mi vida sería mejor en compañía de una pareja, deseo estar con alguien con quien pueda hacerme vieja, cuidar de él, que nos cuidemos, ser el impulso en sus anhelos, que sus intereses sean los míos, que sé yo....
Pienso tanto en la relación de mis papás y en lo afortunados que fueron
La cosa es que no es fácil encontrar a esa persona y no de ahora; no se porqué, hasta he llegado a pensar que no existe y estoy segura que no es por que yo sea muy exigente, es más bien por lo simple del asunto: Alguien que esté dispuesto a no manipular.
El punto de Luis y Daniel es aun más escabroso, simplemente me doy cuenta que sus intereses son otros, hay quien dice que los hijos siempre regresan con la mamá, ojalá! pero yo los siento tan distantes..."
La que escribe es mi hermana. La traigo clavadita todo el día pensando en ella. Si yo te contara su vida, podrías saber cuánto me preocupa y me duele verme tan lejos de ella; todavía recuerdo cuando se fue de casa con 18 años para casarse con un hombre 20 años mayor, alcohólico y arquitecto reconocido (y también bien remunerado) con el que tuvo 2 hijos. Cansada de los malos tratos (golpes y asuntos varios) se buscó un abogado que la divorció y que luego se casó con ella. Con tan mal tino, que al paso de los años, mis sobrinos huyeron de la casa familiar, para buscar a su padre que aunque alcohólico, no les ponía la mano encima. Ella, después de que todo el mundo interviniera (yo incluída) y por fin abriera los ojos, se divorció a los 40 años. Mi padre no pudo tener la satisfacción de verla divorciada o de al menos haberle partido la cara a mi cuñado, porque de que tuvo ganas, las tuvo.
Ahora es una ejecutiva de alto standing, que viaja, gana dinero y se le reconoce cada triunfo y logro a su paso, no tiene ni 43 años. Pero está sola.Cuando me enteré de que se había inscrito en un sitio de encuentros sociales por internet, no lo podía creer. ¿Claudia?, Si no necesita de eso, sólo es verla y es tener ganas de conocerla, no sólo por lo bonita que es, sino por lo agradable, lo fácil que es quererla y valorar su compañía. No ha tenido suerte ni siquiera en ése lado. Conoció un tipo hace poco en ése sitio y salió peor que los primeros dos maridos. Una ficha. Por suerte se dió cuenta a tiempo. Y allí está. Pasando los días. Y la vida.
Y no sé, me doy cuenta de que la situación que vive ella ahora, cada día es más común de lo que uno cree. Conozco algunas mujeres valiosísimas, que no sé porqué pueden seguir solas o sin pareja, siendo tan increíbles, hablo claro, de las mujeres que no quieren estar solas, no de las que están sin pareja porque ellas así lo han decidido (que para mí, las segundas, son una especie de gurús, las admiro). Ayer que hablaba con So, dijo algo que quizás sea cierto, como sociedad (e individualmente) asumimos que a cierta edad, pasando los 45 o quizás un poquito más, las mujeres ya no somos "elegibles", o en el peor de los casos, ya no podemos ponernos nuestros moños y exponer nuestras exigencias ante posibles prospectos. ¿Es así?. Me choca pensar en mis próximos 40 años (en mi edad, no en años) y me pongo a pensar que vendría siendo como cuando comenzamos a ser adolescentes, no eres niño, pero tampoco adulto, entrando a los 40, no eres vieja, pero tampoco joven. ¿Cómo es posible que cuando por fin nos hemos quitado mil telarañas de la cabeza y podemos liberarnos de tantas cosas, ya sea tiempo de pensar en que ya no tiene caso?, ¿Dónde están los hombres buenos y que valen la pena? ¿Dónde se han metido? ¿Dónde fregados están?. Mi caso, o el caso de las mujeres casadas, es curioso, yo siempre le digo a mi marido medio en broma, medio en serio, que si me divorcio, en mi vida me volvería a casar (y aquí mi marido no sabe si darme un golpe o un beso, porque no sabe si lo digo por guardarle fidelidad o porque en mi bendita vida me volvería a meter en donde me metí, ja!)... pero ya fuera bromas, supongo que como se lo dije ayer a So, no creo sinceramente que nadie pudiera llevarme mejor que él, soy demasiada complicada para que alguien me pudiera aguantar al menos un round, (pero ésa es otra historia), lo que yo quisiera ahora es poder encontrar a un tipazo y presentárselo a mi hermana y que se enamorasen locamente y verla feliz.
¿Hay algún galán disponible en la sala?

miércoles, febrero 11

Saudade

"...¿Alguna vez te he dicho que tengo saudade de voce?..."
De cuando me dijiste que Febrero olía a recuerdos

martes, febrero 10

Envidia

¿Alguna vez has notado que no eres bienvenido en algún sitio? o ¿Puedes sentir la hipocresía de una persona al decirte las cosas?. Yo, más de una vez. Y entiendo a la primera, no vuelvo a intentar estar cerca ni hablar con ésa persona. No necesito más que una leve señal para ponerme alerta y poner mis barricadas a tope.
Eso no significa claro, que esté permanentemente a la defensiva o que no sea una persona confiada, de hecho, más de una vez me he equivocado por ignorar mis alarmas que inconscientemente se encienden al estar con una persona que "no me quiere bien". Es algo natural, supongo que eso se va aprendiendo con los años o simplemente sea una condición femenina, uno aprende a desconfiar sistemáticamente de ésas personas que por más que veas una cara sonriéndote o diciéndote otras cosas, sólo ves el cartel de WARNING por todos lados.
Me pasa ahora más veces que antes. Y no es que comience a preocuparme, pero me da qué pensar, ¿Qué ha cambiado?, Pienso en eso. Y sí, ahora soy más intolerante no sólo con personas que sé que no les caigo bien (ya si no ¿verdad?, sólo faltaría que me metiera a la boca del lobo por puro gusto) sino a las personas que "me contaminan" con el simple hecho de permanecer más tiempo con ellas de lo necesario. ¿A qué personas me refiero?, pues a las personas negativas, a las personas entrometidas, a las personas que se quejan de todo y de todos, de las personas que dicen mentiras o que tienen falsas poses (al paso que voy, no va a quedar nadie en la clasificación de las personas con las que me gusta estar, pero no, por fortuna, ésa lista es más larga).
Pero hay otra lista que no es que no me gusten, sino que me da miedo: Las personas que envidian. Porque no es solamente que no te quieran bien, sino que encima, quieren lo que tú tienes, no importa si es un vestido o un cariño bien ganado, lo mismo les da. Mi abuela me decía: "Cuídate de la envidia" y yo le replicaba: "Pero abuela ¿Quién puede envidiarme a mí?, y ella sonreía mientras me acariciaba el cabello y me decía: "No hay nada peor que la envidia, salvo que seas tú la que envidies, te cuidado siempre". Y hoy, después de más de 30 años que me dijo eso, puedo entender perfectamente lo que me quiso enseñar.
Según la Real Academia Española, la envidia es sentir tristeza o pesar por el bien ajeno. De acuerdo a ésta definición no es que el otro quiera lo que uno tiene (como yo pensaba) sino que no es feliz con tu bienestar. El otro, no busca ni quiere que a ti te vaya mejor, sino que en cuanto peor te vaya, él no sólo ya no te envidará sino que eso le hará feliz.
Por eso, cuando ésa persona me pregunta: "¿Cómo estás?", todas mis alarmas se encienden y pongo mi mejor cara de pesadumbre y le respondo: "Bueno, más o menos, podría ser peor", aunque ahora, hoy, ayer y muy posiblemente mañana, me sienta francamente feliz (y si no lo soy, no seré yo la que se lo aclare).

viernes, febrero 6

Sangre fría

Ayer difundieron la conversación del piloto y de los controladores de vuelo momentos antes de evitar que el avión se estrellase en una zona densamente poblada y de paso, salvando a todos y cada uno de los pasajeros que iban en el avión, posando literalmente, el aparato en el río Hudson. Desde que vi la noticia, me impactó la maniobra y la capacidad de reacción del tipo, como se dice, me quité el sombrero, ni qué decir de la pericia y el poquísimo margen de tiempo que tuvo para decidir qué hacer y de paso, hacerlo más que bien.

Pero ayer, que escuché la grabación del audio que se generó en la cabina de mando y la torre de control, con los controladores de vuelo, me dejó muda, es impresionante la tranquilidad y la ecuanimidad con la que pudo solventar cada segundo que transcurría hacia la catástrofe. Sin palabras, de verdad. Es de no creerse:


"Vuelo 1549: chocamos con un pájaro en vuelo, ponemos rumbo hacia La Guardia", se escucha en la breve grabación, es la voz del piloto, Sullenberger (nombre para no olvidar), luego la respuesta del controlador aéreo: "OK debe regresar".
"Tenemos un regreso de emergencia, chocó con pájaros y perdió sus motores y quiere regresar para aterrizar inmediatamente", explica el controlador a un colega mientras intenta que el avión aterrice en el aeropuerto de Teterboro, en Nueva Jersey.
"¿Puedo situarlo en la pista uno?", pregunta el controlador del aeropuerto de La Guardia a la torre de control de Teterboro.
"Pista uno, de acuerdo", le contesta el controlador de Teterboro.
"1529 gire a la derecha dos-ocho-cero para aterrizar en Teterboro", ordena la torre de La Guardia al piloto del avión.
"No podemos", responde el piloto.
"¿Qué pista desearía en Teterboro?", le pregunta la torre de La Guardia.
"Vamos al Hudson", responde el piloto.
"Lo siento, repita", le contesta el controlador tras escuchar que el piloto iba a posar el Airbus A320 en la corriente del Hudson.
Esta vez el piloto no respondió.

Fueron menos de 2 minutos desde el impacto de los pájaros en el motor, hasta cuando aterriza –en este acaso ¿acuatizaje?-. ¿Alguno de los pasajeros se percataron de lo cerca que estuvieron de morir, antes de tocar el agua?. Me encantaría conocer al tal Sullenberger ése, debe de ser un tipo impresionante, toda claridad, sereno, lleno de anécdotas…porque claro, somos el resultado de todo lo que hemos vivido y si él pudo reaccionar de ésa manera, debe de haber mucho de fondo para llegar a ése punto.

Recuerdo lo más cerca de morir que estuve como pasajera en un avión, fue cuando me subí a uno pequeñito, que hacía el transcurso de Chihuahua a Monterrey, tenían sólo dos asientos de cada lado y no más de 20 filas hacia atrás, con el pasillo para poder caminar casi casi con la cabeza de lado para no pegarse contra el techo, se podía ver la cabina de vuelo perfectamente desde cada asiento, separada solamente por una cortina. Tomamos pista y de repente, cuando se supone que el avión debía de despegar, dio una vuelta sobre sí mismo y derrapó. Todo el mundo gritó (yo también). El avión se dirigió al hangar y quedó “estacionado” unos minutos, todos en silencio y tratando de escuchar las voces de los controladores y del piloto. Y sin mediar palabra hacia nosotros, es decir, hacia los pasajeros que mínimo nos merecíamos una explicación, el estúpido avión (piloto incluido) vuelve a ponerse en pista para retomar el vuelo que antes no pudo. En ése instante me levanto y voy directamente hacia la cabina y le increpo al piloto: “¿Va a volar?”, a lo que él me responde: “Tome asiento, por favor”. Y ya allí, me salió toda la vena de pocas pulgas que tengo y le dije: “No, si antes no me explica qué fue lo que pasó y porqué ha tomado la decisión de volar de todos modos”. Y me planté. Y él, me vuelve a decir tan tranquilo y sin ningún pudor: “No arrancó el motor izquierdo, por eso el avión se decantó de un sólo lado, pero ya está arreglado el problema y todo listo”. ¿LISTO? ¿¿¿¿L I S T O????. Los demás pasajeros, callados (cobardes), expectantes del hilo de nuestra conversación y le dije: “Pues yo me bajo”. Y el piloto: “No puede”. “¿Qué no puedo?”. Toda ésta última conversación con el avión en marcha y casi ya detenido (esperando pista) para esperar el aviso de salida para despegar. Cuando vi que no las tenía conmigo y que de todas formas el avión iba volar, le dije al imbécil del “comandante”: “Muy bien, sólo que sepa que si nos estrellamos, me va a dar mucho gusto que usted sea el primero en romperse la crisma y claro, yo casi inmediatamente después de usted y todos los demás conmigo” y me di la vuelta y me senté. ¿Cómo se pudieron quedar callados todos los demás, si estaban igual o más llenos de miedo que yo?, si hubiera habido alguien más para armar una buena bronca, lo hubiera hecho, pero ¿sola??, y pensé: “Si nos estrellamos, bien merecidos lo tenemos, yo, por sentarme y no hacer nada más y ellos por no abrir su gran boca”.

“Mi comandante” sí que tuvo sangre fría ésa vez, pero no por la pericia o la capacidad de reacción del otro piloto del río Hudson, lo de él, es…es… una jalada!! Y sí, aterrizamos bien, pero el susto y el coraje no hubo quién me lo quitara.

Y hasta la fecha, sólo es acordarme y enojarme conmigo, por no haberme bajado y haber armado un zafarrancho en el avión, mínimo hubiera salido en las noticias!. “Mujer detenida por golpear a un piloto de avión”. Me hubiera quedado tan pero tan feliz. Lástima, para la próxima vez.

lunes, febrero 2

¿Quién no quiere ser millonario?

Ésa era la pregunta que me rondaba al leer la noticia en el periódico ayer por la mañana. La nota relataba la historia de un hombre que había ganado 9 millones de euros en la Lotería Primitiva en el 2003 y que el fin de semana se lo encontraron muerto. Se había suicidado. Cuentan los amigos y familiares del occiso, que nunca supo o pudo asimilar el haber sido ganador de tanto dinero.

Y bueno, desde siempre se ha sabido que gran cantidad de stress que generamos se debe, no solamente a situaciones problemáticas en nuestro día a día, como puede ser un trabajo agotador, pasar por un divorcio o una enfermedad o incluso una mudanza. Paradójicamente también tenemos cuadros de ansiedad debido a situaciones donde nos sometemos a felicidad extrema, como ganar la lotería, casarse, tener un hijo o viajar. Así que te hagas para donde te hagas, sale mal.

Volviendo a la nota del periódico, contaban que el señor vivía en una localidad donde todos se conocían, el tipo no cambió sus hábitos ni a sus anteriores amigos, invirtió en negocios que no recuperaron la inversión inicial, se hizo una residencia a su gusto, se compró varios coches de alta gama y se colgaba varios kilos de oro en joyas para ir a cazar con su grupo de amigos y poco más. Tenía 50 años, casado y dos hijos adolescentes. La mujer no tenía servicio de limpieza en casa, porque se decía que era una mujer muy trabajadora y que no le gustaba meter gente extraña a su casa, sólo tenían a un jardinero que iba esporádicamente a cortar el césped. Dicen que del dinero ganado hace menos de 5 años no quedó nada. Se pegó un tiro dentro de su coche y murió.

Supongo que tendemos a pensar casi siempre que las cosas (o desgracias) que les pasan a los demás, nosotros las enfrentaríamos mejor. Y para mí, ésta no es la excepción. Porque, a ver ¿Quién no quiere ser millonario?, hablaba un experto de que las personas tenemos un límite para no perder la cordura, menciona que hasta 5 millones de euros podemos tolerar y manejar (dame la cuarta parte de eso y te prometo no gritar), pero superando ésa cantidad, es necesario y urgente solicitar ayuda psicológica.

Recuerdo la historia que contaba mi padre de dos amigos, compadres de borracheras, amigos desde hacía más de 20 años. Solían comprar billetes de lotería en las cantinas que frecuentaban y compartían el pago del boleto y juraban que compartirían el premio si alguna vez les tocaba, cuando uno pagaba, el otro se quedaba con el billete y viceversa, nunca se ganaron nada, pero tanto va el cántaro al agua, que termina por llenarse y un buen día, el billete premiado salió. El amigo fue a casa de su compadre y le dijo: “Nos hemos sacado el premio mayor, tú tienes el billete, vamos a cobrarlo y a partes iguales”. La mujer del amigo (siempre las mujeres) que estaba presente al escuchar eso, le espetó al marido y le dijo: “No, no, no puedes compartir nada, eso, son tratos de borracheras y no vale”. El marido alentado por la mujer, corre de la casa al tipo que fue a avisarles y dice mi padre, que hasta lo corrieron con agua de la manguera. Todavía el amigo se detiene en el portal de la calle y les dice: “¿Entonces no vale el trato?”, NO, le responden los dos nuevos millonarios al unísono, a lo que el otro les dijo: “Muy bien, yo tengo el billete ganador, el mío, el que tengo, salió premiado la semana pasada, el suyo, no vale pa' pura chingada”. Fin de la historia.

¿Realmente se puede uno deschavetar por ganar mucho dinero?, yo sigo con la duda. Mi madre siempre me dice cuando hay dinero de más: “No importa el dinero que llegue, lo que tengas, se gasta, se acaba”. Y es cierto, más de una vez hemos tenido ganancias inesperadas y ya sea poco o mucho, siempre salen cosas en qué gastarse ése dinero extra y luego volvemos a los gastos de siempre. Pero claro, nunca me he ganado la lotería o me ha heredado una tía rica desconocida. Pero ¿Pegarme un tiro?, hay mucho trecho.

¿Tú que harías si ganaras 9 millones de euros?.

viernes, enero 30

Mi madre… (pensando en Linda)

Habían llegado de viaje, yo me sentaba frente a él, en la mesa del comedor y le preguntaba cómo le había ido para empezar la charla, mi padre, meneaba la cabeza de un lado a otro y comenzaba a decirme: “Es por demás con tu madre, no entiende, me pone en vergüenza, ya a veces me lo pienso para salir con ella”. Y yo comenzaba a reírme, porque ya sabía lo que ésa frase significaba, porque aunque mi madre fuera toda una dama y una persona educada y dulce la mayoría del tiempo, a veces tenía unas salidas de “lo políticamente incorrecto”, que a más de uno nos hacía pensar en un trágame tierra si estábamos cerca de ella; mi papá le daba un sorbo al café y esperaba mi frase de salida de ¿Qué pasó?, para él arrancar y comenzar a contarme: –“Mira, venía tu mamá corriendo por el puente que lleva a la playa (al imaginarme a mi madre corriendo yo ya no podía aguantarme la risa, y a papá le encantaba que comenzara a festejarle la anécdota sin haberla acabado todavía), sí, sí, CORRIENDO desde el hotel, con una cometa que luchaba por remontar el vuelo, Claudia y yo la veíamos desde el balcón y detrás de ella un niño también corriendo sin poderla alcanzar, cuando por fin tu madre se detiene, el niño, con la lengua de fuera todavía, llega hacia donde está ella y cruza unas palabras con tu madre, en ése instante, le digo a tu hermana que vaya a ver que pasa y le digo: “Mija, ve con tu mamá, dile que no corra, que no haga eso, por favor”, ella baja y yo voy también para encontrarme con las dos y le pregunto: “¿Qué quería el niño?”. Y tu mamá con una sonrisa de oreja a oreja me dice: “No, me preguntó que a cuánto vendía la cometa”. “Vieji, deja ya a los niños jugar con la cometa, por qué no le paras ya?”. Tu madre no entiende, de veras, nomás está manchando la garra.

Siempre quiere ayudar, muy solícita a todo y a todos los que ella ve desvalidos y menesterosos. En mi casa siempre había personas que llegaban a por comida a cualquier hora, hubo una vez que tuvimos a dos niños con nosotros porque su madre se los dejó “unos días” y no volvimos a saber de la madre sino hasta casi 4 meses después que vino a por ellos, mi padre enojado, preguntando quién era ésa mujer diciéndole que nos iban a acusar de secuestro (pero traía más carne y zapatos nuevos para los niños) y mamá no sabía si vivía siquiera en la colonia, no sabíamos nada, sólo que llegó un buen día a mi casa y se los dejó; nunca decía que no, recuerdo cuando una vez le pidieron que hiciera un pastel de XV años y ella dijo que claro, que cómo no, nos dejó el pastel hecho (se tuvo que levantar a las 4 de la madrugada para hacerlo), pero no estaba embetunado aún, dejó de encargado a mi hermano mayor y le dijo: "Sólo es hacer el betún, ponerlo y esperar a que vengan a por él". Muy bien, no se preocupe, nosotros se lo hacemos. Ella se fue de nuevo a la oficina y se quedó muy confiada. Comenzamos con receta en mano a hacer la mezcla, en algún momento mi hermano dijo: ¿Por qué siempre los betúnes deben ser rosas? ¿Por qué no le metemos un poco más de color?, ¿más azul?, Sí, si, todos como lelos, admirando la lógica aplastante de mi hermano y su osadía: Sí, pónle más amarillo… mmmhh, sí, más verde, que quedó como cafesoso, échale más…. ¿Resultado? un color asqueroso e indescifrable, verdoso pastoso. No pudimos volver a hacer otro intento de betún aunque nosotros YA supiéramos que había quedado para vomitar sólo de verlo, porque no nos quedaban ni huevos ni azúcar con qué hacer más. Así que nos rifamos quién sería el que entregara el esperpento a la quinceañera. Llegaron por el pastel y poco faltó ponerlo en la entrada de la casa y que se lo llevaran para no tener que dar ni la cara ni ninguna explicación. Pasaron los días y mi madre dijo: “Qué raro, Fulanita no me ha dicho nada del pastel”. Y mi hermano: Qué bueno!!…

Siempre que estamos en un restaurante y tengo el impulso de quitar cosas de en medio, me paro en seco porque me acuerdo de papá que me decía: “Tu madre ya ni la friega, se puso a recoger los platos de la mesa del restaurante”, y hacía la cara de fastidio, pero aguantándose la risa: “Siempre me pone en vergüenza, ya le dije que si quería hablaba con el gerente para que le dieran trabajo, está atrasada, ya ni la friega! En lo más trapeado del cuarto! No entiende que uno va a un restaurante para que lo atiendan, para no tener que recoger nada, pero a ella, le da pena hasta el pobrecito señor que nos cobra la cuenta por eso”.

Yo me acuerdo cuando niños, esperábamos el camión en el Obelisco, en una parada a dónde llegaban todos los camiones que quedaban por el rumbo de mi casa, mi mamá detenía a una pesera (así le decíamos a las camionetas que cobraban un peso el viaje) de Santa Catarina y le decía al chófer que nos llevara a la Lòpez (mi colonia quedaba antes y había que desviarse mucho, para modificar la ruta), y para convencerlo de que éramos muchos, se ponía a gritar a toda la gente que estaba allí, a todo pulmón: “¿¿QUIEN MAS VA A LA LOPEZ; MUCHACHOS????”, te juro que me quería morir, salir corriendo sin parar hasta la pinche López y meterme debajo de la cama... ay mi madre....

Qué ganas de de que esté feliz y ahora que la extraño tanto soy capaz de aguantar eso y más y en vez de salir corriendo, correr hacia ella, abrazarla y decirle cuánta falta me ha hecho en todo este tiempo.

martes, enero 27

La solución a todos nuestros males

Venía por la calle, distraída, caminando en posición de bloqueo, luchando contra el viento que se empeñaba en congelarme la nariz, contando las separaciones de las baldosas para distraerme y pidiendo al mismo tiempo que el próximo semáforo que me tocara, estuviera en verde para mí (verde que te quiero verde) y no detenerme hasta abrir la puerta de mi casa y quitarme las botas y los calcetines que sentía ya mojados, (porque los pies, ya ni los sentía). Fue en la esquina, cerca del banco, cuando me tropecé con el tipo, más bien, me tropecé con el papel que me entregó sin preguntarme y que yo tomé y guardé en el bolsillo de mi abrigo sin echarle una ojeada, me percaté de que se lo entregaba en mano uno a uno a todos los transeúntes que pasaban frente a él y que todavía le quedaba un buen fajo de papelitos blancos que acabar.

Llegué a casa y hasta por la noche que saqué las cosas del abrigo, fue cuando leí el papel que me había dado antes, comencé a reírme. No es posible. Te lo transcribo para que te quedes más tranquilo y feliz de que por fin a llegado la respuesta a todos nuestros problemas. ¿Cómo no lo supimos antes?. Es que no tiene desperdicio. Supera toda mi experiencia de realismo mágico latinoamericano:

PROFESOR OMARO

GRAN ILUSTRE VIDENTE AFRICANO

Con rapidez, eficacia, garantía y discreción el maestro chaman africano gran médium espiritual, mágico con poderes naturales y experiencia en todos los campos de alta magia, resuelve todo tipo de problemas y dificultades, por difícil que sea: Enfermedades, judiciales, matrimoniales, conocedor de los secretos, protección, depresión, mal de ojo, limpieza, suerte, juegos de azar, impotencia sexual, y lo más eficaz para recuperar la pareja, amarres y cualquier problema matrimonial, él tiene los espíritus más rápidos que existen y cualquier otra dificultad que tengas en el amor, la solución inmediata con resultados 100% garantizados,.

De 3 a 7 días como máximo: Todos los días de 8 a 22.

Jaén, 658.******

¿Qué tal?… Al menos hay que resaltar de que el gran ilustre vidente africano trabaja sin descanso. Eso de tener fichados a los espíritus más rápidos que existen es una garantía. No cabe duda, la crisis da para todo.

viernes, enero 23

Postales VI


  • “Ésta puerta pesa más que un matrimonio con 10 hijos”. (Cuando me ayudaba una señora mayor, a abrir la puerta de la tienda a la que iba entrar con el carrito de Daniela).

  • “Me voy a ir hacer cochinadas” (Daniela, dejando atrás un tiradero de juguetes en la sala y dirigiéndose a su habitación)

  • “Soy una broma” (La misma Daniela cuando quiere decir que es broma lo que está diciendo).

  • “Mi violín tiene alma” (Ana Lucía, cuando martirizaba por quincuagésima nona vez, la melodía que tenía que repasar). Respuesta de Mauricio: “Pues ahora mismo está aullando”.

  • “Zoy la pinceza SEÑODITA”. ¿Quién??, “La señodita”… A ver, enséñame qué princesa eres: “Cliado!..Mira, La Señodita…Zoy yo”. (Mi princesa Daniela*).

* Ya no quiere ser princesa, ahora dice que es una Pirata Bucanera. "Zoy un pidata!!, al abodajeeee!!", cerrando un ojito y haciendo el ademán de espada con su bracito.

martes, enero 20

“La culpa es de uno…”

Éstos días, contrariamente de lo que se pueda permear por aquí (Permeabilidad: Capacidad de un material para permitir que un fluido lo atraviese sin alterar su estructura interna), han sido días muy buenos. Es curioso eso, ¿no?: Tender sólo a contar lo malo o lo triste que nos pasa -y a veces hasta recrearnos en ello-, porque pareciera que el ser feliz o estar bien, nos hiciera sentir una cierta incomodidad ante los demás que no pasan un buen momento y hasta sentirnos con la consigna de que debemos guardar silencio por sabernos afortunados ante alguien que lo pasa mal.

Sí, han sido unos días muy buenos, si no estuviesen maquillados por la cotidianeidad sencilla y simple de los días tranquilos y medidos, bien podría llamarse felicidad y no solamente “una buena racha”. Los chicos con sus peleas entre ellos, sus reconciliaciones (entre todos), Daniela que pese a su insuficiencia renal y los sondajes, es una niña feliz por donde la mires, ahora por fin ya está dando sus primeros pasos y eso fue el mejor regalo que pudieron traernos estas navidades. Disfruto de mi casa, de mi pequeña gran familia, de mi tiempo compartido y dividido entre todos ellos, hay veces que hasta me sorprendo teniendo un poco de tiempo sólo para mi (como ahora) y deseando y buscando un tiempo para dos, la mayoría de las veces consigo olvidarme o dejar aparcada a la nostalgia y sonreír, a veces sí me asalta sin aviso, pero luego pasa e intento estar bien, disfrutar, cuidar, querer, tolerar, amar, sostener (sostenerme), a los que tengo cerca… es una lucha constante, peleo cada momento, cada gesto, como si mi bienestar y mi felicidad dependiera sólo absolutamente de mí.

“No, Luisa, lo que pasa es que tú tienes pocos años de casada pero ya verás cuando tengas 14 como yo, vas a ver cómo no vas a pensar igual”, “Sí, pero porque tú no trabajas, para ti todo es más fácil”, “Qué buenos y bien portados te han salido tus hijos”, “Ahora eres el sol de tu marido, pero espera a que estés como yo y le estorbes para todo o te estorbe él”, “Le pasa a todas las parejas”, “Tú porque no tienes a tu familia aquí, yo tengo que aguantar a todos, empezando por mi madre y terminando con mi suegra”, “Yo antes no era así”, “Yo también quería estar todo el tiempo con él, ahora me pone de mal humor sólo verlo”…

La que antes habló, está pasando por una época bastante mala (ni se notó, ¿verdad?), su matrimonio (antes feliz, según sus palabras) hace aguas por todas partes, sus hijos le desesperan y escatima cada hora y momento que debe pasar con ellos, por el lado económico hay bastante holgura, trabaja por gusto, mejor ni te digo lo que le desespera tener que estar en su casa cuando su horario de trabajo la obliga a pasar allí el poco tiempo libre que le deja, tampoco es feliz con su aspecto físico, aunque yo la vea como una mujer guapa y atractiva y me percate de que cuando estamos a solas, las miradas de los hombres se desvían hacia ella, está a dieta permanente y por si eso fuera poco, su marido es un buen tipo, una persona buena y honesta (a mis ojos) que ahora mismo está desdibujado y perdido en medio de ése caos que ella misma insiste en prolongar, del sexo, mejor ni hablamos ¿verdad?.

Y no la entiendo. No puedo comprenderla. No puedo aconsejarla, porque inmediatamente que yo intento mediar o conciliar algún aspecto, me dice que lo que yo vivo es solamente un compás de espera (porque el hastío y la rutina devora la vida de pareja y la vida propia) y que todo es cuestión de tiempo y encima, que no todo es color de rosa como mi vida. (Sí, ¿viste?, mi vida real no es mi blog y en ella casi nadie puede leer los demonios con los que tengo que luchar día a día, quizás porque no voy haciéndome la víctima, ni quiero ni busco la compasión de nadie). Y cuando me lo dice, porque siempre me lo dice, me entra una risa tonta que no consigo parar y preguntarle. ¿Estás de coña, verdad?, pero no, me lo dice en serio, me lo dice menospreciando su vida y poniendo la mía a la par de ella y deseándome sólo cosas buenas. Y ya me está hartando.

….

Y a veces, hay resquicios de sus palabras que dejan pasar alguna sombra de duda en alguna pelea o discusión con Juan. Y me sorprendo preguntándome: ¿Y será cierto?, ¿Será verdad que estamos condenados a eso?, ¿Dónde o cuándo empieza a estorbarnos el otro?, ¿A dónde se va todo el amor que hubo entre dos personas que se amaron hasta lo indecible?, ¿Será cierto?… para luego inmediatamente encontrar la respuesta a todas ésas preguntas en los ojos de Juan, donde me vuelvo a sentir bien amada y bienvenida, aunque estemos enfadados o cansados, pero siempre con ganas de querer hablar o arreglar las cosas… Lo que es cierto, es que la vida es lo que hacemos de ella. Con lo que nos toca y con lo que nos hemos buscamos (*). Sólo depende de nosotros… Recuerdo un poema de Benedetti: La culpa es de uno cuando no enamora, y no de los pretextos ni del tiempo…

Ya no quiero ver a mi amiga, digamos que mi capacidad para permitir que un fluido me atraviese sin alterar mi estructura interna a veces no funciona bien y no quiero ponerlo a prueba cuando estoy con ella.

La desdicha, a veces o la mayoría de las veces, también es culpa nuestra. La felicidad, también.

(*) Aquí, obviamente estoy hablando de personas "comúnes y corrientes",obviando a los niños que mueren de hambre, de los que viven en guerra o personas que comienzan (ahora que lo pienso) a ser más comúnes que de las otras a las que me refiero, personas que realmente tienen un potencial para desarrollar una vida plena.

lunes, enero 19

Lo que no quiero olvidar

teextrañoabuelo

“Superar exige asumir, no pasar página o echar en el olvido. En el caso de una tragedia requiere inexcusablemente la labor del duelo, que es del todo independiente de que haya o no reconciliación y perdón. El duelo no es ni siquiera cuestión de recuerdo: No corresponde al momento en que uno recuerda a un muerto, un recuerdo que puede ser doloroso o consolador, sino aquel en que se patentiza su ausencia definitiva. Es hacer nuestra la existencia de un vacío”.

Carlos Piera

dos soles

viernes, enero 16

La maleta

“En esta maleta, deberás meter sólo lo que pueda caber en ella, lo demás, tendrás que dejarlo, venderlo, regalarlo, olvidarlo”. Con éstas palabras les anuncié a cada uno, sin percatarme de ello, que la vida que habíamos tenido y vivido antes de ése decreto, había que dejarla, venderla, regalarla u olvidarla. No me di cuenta sino hasta hoy, todo lo que podía caber en ésas 20 palabras pronunciadas por mí y todo el dolor que podía caber en una maleta. Lo que sí calculé en ése momento fueron los sueños que uno puede doblar cuidadosamente para que no ocupen demasiado espacio y todo el lugar que la esperanza puede abarcar en unos cuantos centímetros de sitio.

Han pasado los años y nunca me atreví a preguntarles (quizás por el miedo de enfrentarme a su mirada) qué era exactamente lo que habían dejando fuera de ésa maleta. Cada uno fue haciendo la clasificación y decidiendo a qué cosas renunciar y que cosas llevarse definitivamente consigo. Quizás por la edad de cada uno, no pudieron percatarse integralmente del tremendo sacrificio que les pedía. Me di cuenta poco tiempo después de que les dije eso, cuando vi a los niños de pie (literal y figuradamente), regalando una a una, todas las cosas que no cabían en su estúpida maleta.

Recuerdo a Mauricio con 9 años poner uno sobre otro, los libros que le habían acompañado desde que aprendió a leer y animando a los niños del barrio a quedarse con ellos y de paso, quedarse tranquilo él por dejarlos en buenas manos. –Mira, éste “La isla del tesoro”, es uno de mis preferidos… el amigo no miraba el libro sino un Buzz Light Year que aunque le faltase una ala, miraba codiciosamente sin pestañear. La bicicleta de Ana Lucía que no aprendió a pedalear, la grabadora de Rebeca, que hizo corto circuito en cuanto metió el enchufe en un voltaje mayor para lo que no estaba preparada cuando llegó acá (ni quiero imaginar lo que tuvo que dejar por empeñarse en meter ese armatoste en su maleta). La lista es casi interminable, eso sin contar a los primos que dejarían para siempre con 9 años, con todos los juegos que no aprenderían, con todos los besos que no le darían sus abuelos, las calles que no recorrerían y con las montañas que nos los cobijarían ya más.

Cuando en el 2005 volví a México para llevar a Daniela a que la conociera su familia, les pregunté a los niños qué querían que les trajera, cosas que quisieran que no tuvieran o pudieran conseguir aquí, cosas que extrañaran mucho. Rebeca y Mauricio me dijeron al momento un montón de cosas (comida, sólo comida me pidieron, ya ves tú, ellos aunque no sepan definir a la nostalgia, saben exactamente qué es y con qué se come) Anilú se quedó en silencio, y me quedé un momento esperando a que me dijera lo que quería ella, pero seguía callada y me arrodillé para estar a la altura de sus ojos y le pregunté: “¿Qué quieres tú, mi vida?, ¿Qué te traigo?”. Ella guardó silencio y sus ojitos se comenzaron a humedecer, me sonrió tristemente y me dijo: “Mami, es que no sé qué me gustaba, no me acuerdo”. Yo la abracé y le respondí: “Yo sí me acuerdo qué te gustaba y te lo voy a traer, no te preocupes.”

Tengo tanto miedo a olvidar lo que me gustaba, tengo tanto miedo a que el olvido llegue y me sorprenda un día sin poder evocar todo lo que dejé… y hoy, aunque duela tanto el dolor de mantener viva y abierta la herida de no estar allá, cada día me obligo a recordar todo lo que en una maleta no pude traer un día y ellos tampoco.

¿Podrán perdonarme un día?

¿Podré perdonarme yo?.

miércoles, enero 14

El Aviso

La ciudad no había cambiado nada desde la última vez que estuvo allí, ésa fue la primera impresión que tuvo al recorrer sus calles a través de la ventana del taxi que tomó desde el aeropuerto, es tan difícil conocer una ciudad teniendo sólo como referencia las habitaciones en las que uno se hospeda esporádicamente y más cuando son por cuestiones de trabajo, aunque de todas formas, Ciudad Juárez, Chihuahua, México, era uno de los pocos lugares en los que no le hubiese importado permanecer por tiempo indefinido dentro del seguro cuarto de hotel, preservado de las balaceras, ajustes de cuentas, secuestros exprés y robos que estaban a la orden del día, así que tampoco era un sitio turístico que deseara conocer a fondo. Llegó cansado, se registró y subió a su habitación. Dejó la maleta sobre la cama y se tumbó a un lado de ella. Estoy cansado de viajar, de amanecer en sitios diferentes y no saber ni en dónde estoy, estoy cansado de éste trabajo, estoy cansado de estar solo acá, cansado de no estar con mis hijos, con mi mujer, cansado de perderme momentos que no podré recuperar, la semana pasada me contó que Anita comenzó sus primeros pasos y no pude verlo, ni abrazarla, sí, estoy cansado, muy cansado, a veces parece que estoy viviendo la vida de otro, una vida equivocada, viviendo de prestado, viviendo sólo horarios de juntas y más juntas, estoy cansado… muy cansado… Cerró los ojos, suspiró largamente y un sueño profundo lo fue poblando poco a poco, el dolor de espalda que sentía desde hace varios días se agudizó y luego su propio peso lo fue sumiendo en una paz que comenzó a sentir y se quedó dormido. Lo despertó sobresaltado el primer timbrazo que dio el teléfono, por un instante no supo ni dónde estaba ni qué estaba pasando y si había pasado horas o un segundo desde que se quedó dormido, intentó abrir más los ojos para darse paso en la penumbra y seguir el sonido del teléfono que no paraba de gritar.

- ¿Sí?.

- Hermano, corre!!, que van por ti.

- ¿Bueno? ¿Quién habla? ¿Bueno??

Click

El tono sostenido inconfundible de comunicación interrumpida lo dejó inmóvil por unos segundos. Inmediatamente después encendió la lámpara de buró que estaba allí, para luego marcar el cero y comunicarse a Recepción.

– Sí, Dígame.

- Hablo de la habitación 215.

– Sí, ¿Qué se le ofrece?.

- No, lo que pasa es que acabo de recibir una llamada y no sé quién sea y no tengo idea, quizás fuera una equivocación.

- Entiendo. Permítame ver… Usted disculpe señor, pero no hemos transferido ninguna llamada a su habitación, lo más probable es que la llamada la hayan realizado desde el mismo hotel. No podemos hacer nada al respecto. Vuelva usted a disculparnos.

- Vaya, en fin, seguro que fue una equivocación. Gracias.

Click

Se quedó quieto, pensando de nuevo en la llamada, ¿Quién sería?, ¿Se habrá dado cuenta el que llamó que dio el mensaje a la persona equivocada?, decidió no preocuparse más, pasó un momento, quizás segundos… seguía quieto, sin lograr quitarse ése malestar… los golpes frenéticos en la puerta lo paralizaron aún más… No soy yo, se han equivocado, no soy yo