no muertos
se mantienen en pie
sienten aún tibia ésa parte
los pedazos en el suelo. Retazos de agonía.
La ciudad se desnuda poco a poco y pronto se vestirá de
es el invierno
ya renacerán
Es una promesa.
Sí, esto puede ya ser una realidad, ¿Te gusta la idea? ¿De verdad?. Según Todd Sacktor del Downstate Medical Center en N.Y. junto con el Instituto Weizmann de Israel, han descrito el funcionamiento de la memoria a largo plazo que se encarga de retrasmitir la información a las células nerviosas. Y han estado haciendo experimentos con ratas, inyectándoles una sustancia (una enzima) que inhibe ése proceso de transmisión que hay entre los receptores neurálgicos y los neurotransmisores que están relacionados con el aprendizaje y la memoria. Dicha enzima, bloquea ésta acción y la sinapsis vuelve a su situación normal y la memoria se pierde (siempre en procedimientos aprendidos a corto plazo).
Veamos la fuente original: “Los investigadores ofrecieron a las ratas agua edulcorada con sacarina y les indujeron una aversión a este líquido que les producía náuseas. Cuando a las ratas se les volvía a ofrecer este producto lo rechazaban. Sin embargo, independientemente del plazo de tiempo trascurrido desde el entrenamiento, al administrarles ZIP (la enzima) las ratas olvidaban su aversión. Ninguno de los roedores recuperó la memoria transcurridos 25 días después de la administración de la sustancia. Pero podían aprender de nuevo la aversión si otra vez se les inducía a ello. Según Sacktor no se puede decir que ZIP destruya el sentido del gusto en el córtex, puesto que este vuelve a ser recuperado. Es más bien un borrado de la información contenida en el “disco duro” y que pasadas dos horas se puede introducir nueva información sin problemas”.
(fuente: http://www.sciencemag.org/cgi/content/abstract/sci;317/5840/951)
Si esto es cierto, podría sugerir que la memoria a largo plazo, incluso la asociada a recuerdos de años, puede ser eliminada de por vida, porque ésta se mantiene gracias al proceso permanente que refuerza ésa memoria (supongo que los enfermos de Alzheimer, tendrán alguna -o les faltará alguna- enzima que provoque la pérdida de recuerdos o de memoria) y que por medio de una simple inyección, gran parte de ésa memoria puede ser borrada con una facilidad asombrosa. Éstos investigadores están comprobando ahora si el efecto de borrado, permanece por períodos de tiempo más prolongados. Y no veas el miedo que me provoca pensar que estos procedimientos puedan ser ya factibles hoy en día (miedo por lo peligroso de ser un "paciente" -voluntario o no- de estos tratamientos en manos de personas sin escrúpulos o sin buenas intenciones). Mi pregunta es ¿Y no se podría encausar ésos experimentos para hacer justo lo contrario?, es decir, que se lograra en enfermos de Alzheimer una manera de encadenar los recuerdos que se van evaporando cada día, cada momento que pasan, hasta llegar a no reconocer a sus propios hijos o a ellos mismos. Aunque a veces me parece que es más sencillo olvidar que recordar (a veces, digo a veces).
El tema del que te hablo hoy, vino a cuento porque recordé que en Granada todavía se usa decir: “La Tienda de Olvidos”, para nombrar a las tienditas de barrio donde puedes conseguir cualquier cosa que necesites que hayas olvidado en último momento, pero claro, sé que es otra cosa muy distinta de lo que te estoy hablando, aunque eso sí que sería mágico, ¿Te imaginas? ir a una tienda y poder comprar un olvido para llevar. Seguro que me compraría algunos (algunos, digo algunos).
De todas formas, me quedo con mi convenenciera y pésima memoria, me quedo con todos los recuerdos malos y los buenos, me quedo incluso con recuerdos fabricados a mi gusto y otros borrados por falta de uso. No quisiera olvidar tampoco los recuerdos que incluso estoy comenzando a olvidar. ¿Es que finalmente después de todo, lo único que sí habrá será el olvido?.

Hay que ver la infinidad de versiones que podemos hacer de un cuento ¿Eh?. Yo no daba crédito, para que luego digan que no son racistas, al final, todo se trasluce, así, sin venir a cuento con el cuento.
Creo que él no pudo percatarse de lo tonta e infantil que me sentí con mi estúpido súper poder y lo orgullosa que me sentí por tenerlo a él por compañero de juego. ¿Quién quiere ir a ninguna parte?. No imagino otro sitio mejor que sus brazos.
Según un estudio realizado, éstas cuestiones ya se han planteado con resultados muy interesantes, por ejemplo sostienen (el Instituto Max Planck) que los rumores que se desatan de una persona, tienen más influencia sobre nosotros a la hora de crearnos una opinión sobre ella, que lo que ella misma pueda decir de sí. ¿Increíble, no?, Pues mejor ni te cuento si ésa persona tiene la mala fortuna de cometer un error y su círculo de amigos/conocidos, es mayor que el "necesario", porque entonces, la velocidad de propagación de ése rumor dependerá exactamente de la cantidad de amigos que tenga ésa persona en cuestión. Es decir, si se tiene pocos conocidos, la información tenderá a perder velocidad minimizando la propagación del rumor. No así, del que tiene muchos amigos o conocidos que está a merced de la velocidad de la lengua de sus conocidos del alma. Bueno, cuando te salen las cosas medianamente bien y ése rumor sirve para acrecentar tu "buena fama"; Malo, cuando te equivocas y no importa lo mucho que te esfuerces en cambiar ésa opinión, porque para cuando te des cuenta, ya estarás en boca de todos y tu buena fama, lista para ser engullida en un sólo bocado y ahora sí que ya no hay de qué preocuparse, hagas lo que hagas, ése único acto, (en la mayoría de las veces), servirá como única referencia a la hora de definirte como persona. ¿Cuántas veces en nuestra vida hemos sido juzgados por los resultados de un sólo acto?. ¿Cuántas veces he juzgado o me he creado una opinión sobre alguien, solamente por la opinión que tiene la mayoría de él?. Me lo pregunto primero a mí (el burro por delante), pero estoy completamente segura que nadie escapa de ser víctima o verdugo de un rumor.
Si voy bien encaminada, entonces, la reputación vendría siendo la valoración (positiva o no) de un grupo de personas que se forma en torno a otra. De allí que un rumor mal intencionado pueda acabar con un historial por bueno que éste haya sido, con una facilidad asombrosa (siempre me acuerdo del dicho: "Injuria, injuria, que algo quedará"), es tan difícil reconstruir una "buena fama" o modificar la percepción que teníamos de una persona si ésta ha sido desacreditada; Es como si fuera más fácil evaluar a alguien por ésa información que nos llega que por los hechos mismos. De las cosas buenas que podamos hacer, la gran mayoría quedan soslayadas por las otras no tan buenas, aunque una persona con fama de generosa, siempre será reconocida o estará a la vista de todos (aunque también no faltará uno que comience a propagar el rumor de que ésa persona es un manirroto o un despilfarrador, sí, nunca falta).
Hace muchos años leí a Marco A. Almazán escritor español, que vivió en México durante los años 60’s. Humorista, la mayoría de sus libros son compilaciones de artículos breves (sin duda hubiera sido un excelente bloguero), su obra más conocida es “El redizcubrimiento de México” y creo recordar que ésta se llevo al cine, pero no estoy segura, me gustó mucho (aunque fuera una lectura obligada por mi profesor de literatura de Preparatoria) y fíjate lo que son las cosas, nunca sospeché cuando lo leí, que al pasar de los años me casaría con un español, que tiempo después tendría entre mis mejores amigos a unos argentinos que llevo en el corazón y que contaría también con chilenos, ticos y uruguayos entre las personas que más admiro y aprecio con dedicación. Y no me acordaba que lo había leído hasta ayer que ellos mismos (mis amigos) comentaron y emplearon sus locuciones y frases tan particulares y características de su región, todo por unos camotes que vendía un señor en la calle cuando era niña. (¿No te pasa lo mismo que a mí?, Sorprenderte de cómo las cosas se van hilando sin darnos cuenta y de la infinidad de matices, detalles, sonrisas, certezas, complicidades, que salen de un pequeño recuerdo que creíamos olvidado).
Como te dije leí a don Marco por prescripción curricular, luego lo que vino después, fue por mi gusto y cuenta, porque tiempo después conseguí otra perla que se llamaba: “Pitos y Flautas” en el que viene un relato titulado: Tango con acompañamiento de Mariachis, (ahora tuve que buscarlo en la Red, porque la mayoría de mis libros tuve que dejarlos por falta de espacio en mi equipaje al venir acá) y no sé, ahora que lo volví a leer, me gustó más porque lo vivo cada vez que tengo la fortuna de hablar o de leer algún latinoamericano de mis amores y más de una vez me he admirado de la capacidad que tienen (o tenemos) de poder entendernos y hablar como si no existiera ninguna barrera de ninguna especie. Te lo paso al costo, que como dicen acá, no tiene desperdicio:
“Hace algún tiempo recibimos la grata visita de una delegación comercial y financiera argentina, integrada por treinta y ocho hombres de empresa que vinieron a tratar diversos aspectos relacionados con la integración del Mercado Común Latinoamericano.
Por principio de cuentas, y de acuerdo con sus colegas mexicanos, se convino en crear una Bolsa México-Argentina de Importación. Y acto seguido se pensó en la necesidad de editar a toda prisa un diccionario mexicano-argentino para poder entenderse entre sí, a fin de no verse en el penoso caso de tener que recurrir al finlandés o al húngaro a efecto de continuar las conversaciones. En aquella ocasión, sin embargo, sirvió de intérprete un ciudadano nacido en Peralvillo, pero que años atrás se había marchado de bracero a la Argentina, donde vivió y trabajó en el popular barrio bonaerense de La Boca.
Consecuentemente dominaba nuestró “caló” capitalino y el “lunfardo” porteño, y lo mismo zapateaba un jarabe tapatío, que se marcaba un tango de corte compadrón. No obstante, el intenso esfuerzo intelectual que tuvo que desplegar en la primera sesión de los hombres de negocios lo dejó extenuado, al grado que tuvieron que mandarlo después a pasar una temporada de reposo y recuperación a Cozumel y luego a Bariloche.
-La única manera de salir de esta mistonga que nos descangaya a los latino americanos, che -observó uno de los delegados argentinos en la reunión inicial-, es amurando a los bacanes que nos han afanao durante tanto tiempo. No importa que no tengamos plata o menega. Bien podemos chamuyar entre nosotros y cambalachear pilchas por tamangos. ¿Qué más nos da morfar fainas al principio, hasta que nos hagamos cancheros y nos empiece a piantar la guita? Todo es cuestión de afanar el canyengue, che.
-¿Qué dice?–preguntaron los mexicanos un poco nerviosos.
El intérprete se rascó la cabeza y le echó un chorrito de tequila a su mate. -Pos que l’única manera de salir de brujas es tirando a lucas a los changos que nos han estado haciendo de chivo los tamales y mangoniando desdi’hace rato. Que no li’aunque que no téngamos lana, y que podemos cotorrear entre nosotros y cambalachiarnos tacuchis por cacles. Que qué más nos da tlacualiar puras gordas al prencipio, hasta que nos póngamos abusados y nos empiecen a caír los tecolines. Que todo es agarrar la onda, mis cuates. Los delegados mexicanos sonrieron.
-Juega el gallo -dijo uno de ellos-. Nosotros estamos dispuestos a atorarle. Ora es cuando, chiles verdes, le van a dar sabor al caldo.
-¿Qué dice, che? -preguntaron los argentinos.
-Que les hace berretín el rebusque – tradujo el intérprete.
-Macanudo, che. Pero no nos hagamos otarios. Vos tenés kerosén, que a nosotros nos hace falta en el cotarro. Y en cambio nos sobran pingos, bien cebaos con los yuyos de la pampa. ¿Qué sacudís si los bolicheamos por comienzo?
Los mexicanos miraron al intérprete con angustia.
-Pos que’stá suave la movida, manitos -explicó éste-. Pero que no nos hágamos tarugos. Que nosotros tenemos petróleo, que a ellos les está haciendo falta en su cantón, y en cambio tienen hartos cuacos, muy bien dados con el zacatito que se recetan en los llanos. Que qué dicen ustedes si por aí le’ntran primero, como quien dice pa’ prencipiar antes que nada.
Mexicanos y argentinos se abrazaron con lágrimas en los ojos. No tanto por las operaciones mercantiles en perspectiva, sino por la dicha de poder entenderse.
Ya en este plano de mutua comprensión elaboraron un fructífero programa para trocar briyos por huipiles, catreras por petates, lengues por paliacates, polleras por rebozos y vino peleón por tlachicotón con moscas.
Mientras Don Miguel de Cervantes Saavedra se retorcía en su sepultura, todos acabaron cantando tangos con acompañamiento de mariachis.”
Sé que te he dicho en más de una ocasión que ciertos olores pueden ser mi pasaporte inmediato a mi niñez y que hay veces que hago trampa para provocar ése viaje que me transporta en segundos a ése mundo; trampas como abrir un frasco de cominos para atrapar de nuevo el olor de la casa de mi abuela o quedarme en el olor a pan recién hecho que tienen las manos de mi madre, al comerme una medialuna, hay días que salgo a la calle a buscar una perfumería sólo para poder oler en directo la loción Aramis que mi padre usó por muchos años y poder sentir su abrazo más cerca.
Pero lo que no te he contado es que, en ocasiones son los sonidos los que me remiten a ése pasadizo secreto y escurridizo por donde se llega a la casa de Garibaldi (la casa de mis abuelos) o el campo donde jugábamos sin descanso todas las horas que cabían en el día mis hermanos y yo. Recuerdo por ejemplo el sonido de la ciudad del mediodía, en casa de mi abuela y el eco de las cacerolas en la cocina, ella silbando bajito, casi sin sonido, entretenida moliendo las especias y preparando la comida y yo a su lado, sintiéndome pequeña y cobijada a su sombra.
Hay días que extraño los sonidos de mi cuidad de antaño, acá no hay afiladores, ni campanas que anuncien los carretones de basura o vendedores que vayan en bicicleta anunciando helados de limón o elotes asados, no hay vendedores de periódicos que anuncien las noticias como jamás he vuelto a escuchar alguna vez después de tantos años o ésos camioncitos de helados de sabores que despertaban la tarde con su musiquita que se escuchaba a muchas cuadras de distancia y daba tiempo para ir a pedir dinero y esperar impaciente su paso por nuestra calle. Hay sonidos, sí, pero son distintos y muy seguramente cuando sea más grande, intente como ahora querer reencontrarme con ellos una vez más, pero hoy quisiera hablarte de esos otros sonidos que echo en falta.
A diferencia de los olores, con ciertos sonidos no hay manera de hacer trampa para provocar ésos recuerdos (quizás por eso las canciones viejitas son tan efectivas), a ellos los tengo que convocar expresamente, haciendo un esfuerzo para acallar todo el ruido que tengo en la cabeza y estar atenta para retener el sonido limpio de ése tiempo y dejarme envolver por él. Y tengo ganas. Tengo muchas ganas de escucharlos otra vez. El otro día oí a una chicharra cantar y no falló, me remontó inmediatamente al árbol donde me subía a pasar la tarde escondida de mis hermanos y ése sonido me regaló a su vez, el olor a hierba y el olor de las flores silvestres que le llevaba a mi mamá al volver a casa, también me regaló el olor a humo que veía a lo lejos desde allá arriba, sintiendo el aire en mi cara y escuché el ruido de las hojas rozándome el cabello, pude escuchar nítidamente el sonido de la risa de todos buscándome adivinando donde me escondía, y de repente como pompa de jabón que se revienta, el recuerdo estalló frente a mis ojos y ya no hubo ningún recuerdo más y de nuevo me encontré en mitad de una calle cualquiera con 30 años encima esperando la luz verde para cruzar… hace tanto que no escucho cantar a un grillo.
Hoy estaba haciendo un recuento de ésos sonidos y ve tú a saber porqué me acordé de los camotes que vendían por la calle:
-¡¡Hayyy camotes!!. Y comencé a reírme al recordar lo que venía después: -“Los traigo calentitos, bien melosos, ayyyy camoteeeees, venga marchantita, venga y pruebe mi camote, ayy qué rico, lo traigo sabroso señito, lo traigo meloso….” (camotes=batata)

En cuanto mi abuela escuchaba a lo lejos el pregón, inmediatamente me mandaba hacer algo que me entretuviera mientras pasaba el vendedor. Y te juro que yo no entendía porque cuando el pobre y sacrificado señor venía gritando su vendimia por ésas calles, mi abuela comenzara a decir: -“Ya viene éste barbaján a decir sus fechorías”, porque ni siquiera se podía entender lo que decía claramente por lo lejos que aún estaba de la casa, pero mi abuela comenzaba a despotricar y a decir que no había derecho, que cómo era posible tanta desfachatez, (pelafustán era otra de sus palabras preferidas para el pobrecito), y me mandaba lejos a donde no pudiera escucharlo.
Ahora la entiendo. Y me da risa, pero también ternura acordarme de mi abuela y de su preocupación por preservarme en la inocencia.
Tengo tantas ganas de volver a escuchar de nuevo ésos sonidos, ésas voces, ésos recuerdos…
Sí, hoy es uno de ésos días.
Acción Poética (Monterrey, N.L. México)
No sé desde cuando se comenzaron a realizar en Monterrey éste tipo de “pintas callejeras”, pero de pronto te las encontrabas en los sitios menos pensados a lo largo y todo lo ancho de la ciudad. Siempre el mismo tipo de letra en color negro, siempre mensajes cortos y siempre de fondo el color blanco que podía recubrir cualquier superficie plana que estuviera abandonada. Tiempo después supe que era idea de un loco poeta (¿qué poeta no lo es?) que firmaba como Acción Poética.
Recuerdo perfectamente la primera vez que vi una pinta de ésas, venía en un autobús que me llevaba al centro de la ciudad, recuerdo que me sentía cansada aún cuando no pasaban de las siete de la mañana y de pronto sin pensar me encontré leyendo una frase que nunca olvidé que decía: “Decir tu nombre, es deletrear mi destino”.
Recuerdo que eran los días en los que no encontraba respuesta a toda la infinidad de interrogantes que me asaltaban sin tregua y sin descanso en cada instante de ésos días. Días en los que no imaginaba lo que me esperaba y mucho menos la manera de cómo iba a enfrentar lo que vendría después. Ése Después que marcaría cada paso que me faltaba por dar.
Recuerdo que estaba cansada del día, cansada de todo, cansada aún durmiendo, cansada de tantas preguntas, cansada de tantos reproches, cansada de tanta culpa, cansada incluso de mí. Cansada de vivir. Cansada de esperar, cansada del hastío, cansada de tanta incertidumbre, cansada de tantas dudas y cansada de tantas certezas.
Recuerdo que ésa mañana iba al centro a recoger en la oficina de Aeroméxico mi boleto para el viaje a Puebla. Viaje que selló mi destino definitivamente y que de una u otra manera selló el destino de muchas personas más, pero eso no lo sabría hasta muchos años después.
Decir tu nombre es deletrear mi destino, volví a recordar la frase mientras llegaba al sitio donde debía bajar y sin pensarlo siquiera murmuré para mi: Juan.
Yo quería contarles que los días de lluvia han llegado a mi ciudad... Yo quería.
Una vez más, gracias por estar.
Ni qué decir que cualquier comentario hecho por el Doctor Manzano (o de Don Juan, el uno para el otro), era tomado a pie juntillas y mi marido desoyó mis cábalas y sólo dijo: "Si Pablo dice que aguanta, aguanta, no te precupes, mi cielo". Y se acabó la discusión (¿?). Enfilamos por la autopista M40 rumbo a Madrid, domingo a mediodía, retorno de vacaciones para muchos turistas que como nosotros nos dirigíamos hacia el norte. Nosotros acostumbramos cada vez que salimos de viaje, a hacer una pequeña oración y ésta vez le tocó a Ana Lucía: "Te damos gracias por éste viaje (...) te pido especialmente por Pablo, para que cuando vuelva a Argentina, llegue con buen rumbo, Amén". Creo sin exagerar, que todavía seguía la ene del final de la oración, cuando nos dieron el primer aviso: traca traca la la toc toc... "Párate, compadre, déjame ver qué es", dijo Pablo resuelto y bajándose intempestivamente sin decir agua va, yo intentando imitar su rapidez me bajé y le tendí un chaleco luminiscente que es obligatorio usar en carretera cuando hay alguna avería. No hubo necesidad de ponérselo, le dio una ojeada a los amarres de las maletas y dijo: "Sólo era que se había soltado uno de los tirones, compadre, pero ya lo até de nuevo, no hay problema, arranca". Y arrancó.
Y lo que tenía que pasar, pasó: En cuanto Juan posó el pie en el acelerador y la aguja llegó a 130, el grito de Mauricio: "Ha caído!!!, Ha caído una!!!... está volando la lona!!!", nos despertó del trance del primer estruendo que escuchamos, el desorden que se armó en milésimas de segundo y los litros de adrenalina que se generaron en el recinto vehicular en cada uno de sus ocupantes fueron de escándalo. Todavía seguíamos sin saber exactamente qué había pasado, cuando escuché a Juan gritar: "La he visto caer!!!!", los ojos de Pablo cuando se giró para ver el paso de las maletas voladoras en el asfalto, fueron de exposición. Lo que pasó a continuación si hay niños presentes en la sala, por favor, les pido encarecidamente que no lo intenten hacer bajo ninguna circunstancia (esto aplica también a tercos, obstinados y cabezotas Abogados y Músicos de pelo en pecho):
Pablo, en un sólo movimiento que todavía no me explico (ni ninguna ley natural), se puso de un salto en el arcén. Yo ya abajo también, le tendí el chaleco amarillo y le dije: -Ten!!, (ve tú a saber por qué veía el chaleco en cuestión como una especie de blindaje o escudo protector) y casi le obligué a ponérselo (se lo puso como el suéter de la Chilindrina, con un nudo detrás de la espalda) y la última imagen que vi de Pablo fue peleándose con la otra manga (o agujero) que no lograba encontrar entre las prisas y el aplomo que le sobraba enfilando hacia la maleta que había caído en mitad de la carretera, que lo esperaba impávida y que muy oportunamente esquivaban los conductores cuando se la encontraban a su paso. Todo eso tardo más en contarlo que el tiempo en que pasó realmente, cuando veo a Juan a los dos segundos que Pablo se marcha, le pongo el segundo chaleco y gritándole le dije: "!VE POR PABLO!!!, dile que la deje, que no se preocupe, SE VA A MATAAAAR!!!!", mi marido salió despavorido detrás de su amigo... La angustia que sentí y la preocupación por cada uno de las personas que coincidimos en ése kilómetro de autopista, en esos minutos y en ésos metros, me dieron la fuerza para quitar a pulso y con una mano, la maleta que seguía pendiendo arriba de la camioneta y la lona que seguía unida por un sólo hilo y la metí dentro. Le pregunté a Mauricio cuántas maletas había en el techo (él había ayudado a Pablo en esos menesteres) y me dijo que sólo había dos: la nuestra y la de Pablo, ¿Adivinas qué maleta fue la que se cayó?, of course my dear: La mía, pero te prometo que no me hubiera importado vestir un único pantalón de por vida si a Pablo no le pasaba nada.
Ni qué decir de los gritos, insultos y demás linduras que alcanzábamos a oir cuando pasaban a toda velocidad los coches que esquivaban a dos locos con chalecos amarillos, una maleta y una camioneta de 7 plazas, ocupando los carriles de una autopista en hora punta. Yo estaba intentando saber qué otra cosa hacer (ya no tenía otro escudo protector para mi, léase: chaleco) y dejar a los chicos solos, pero sólo pensaba en poder ir a por Pablo y rogarle que desistiera (la imagen de Pablo haciendo señas a los coches y haciendo el amago de cruzar la carretera, me sigue erizando la piel al día de hoy), todavía estaba quitándome de encima las mil y una imágenes que se me vinieron a la cabeza de las cosas que podían pasar (el hablar con La Tana, por ejemplo y decirle que tenía un marido estupendo, tenía, -conjugación del verbo tener en pasado-), en eso estaba, cuando veo a los dos tarados venir hacia mí con la maleta en la mano y con una sonrisa de triunfo de oreja a oreja, todavía al día de hoy cuando recuerdo ésa imagen, me sigo acordando de sus abuelas y de toda su parentela. Cabritos.
Y ya con las patitas blandas y la respiración en su sitio, cada uno con una maleta sobre las piernas y ya tranquilos, vimos pasar un coche con unas maletas amarradas al techo y Juan le dice a su compadre: "Mejor me quito de aquí, no vaya a ser que se caigan encima nuestra", a lo que el Doctor Manzano exclamó: "Sí, quitáte de en medio, compadre, nunca falta un pelotudo!! Qué inconsciencia ¿A quién se le ocurre, cheeee?". (sin comentarios).
Lo único que digo en mi defensa, Señor Juez, es que yo podría tener razón, más de tres veces en menos de una semana, siempre y cuando me dieran oportunidad de tenerla. Eso sí, la próxima vez que se junten éstos dos alegres compadres, pido como testigo protegido a La Tana, para equilibrar la balanza y de a ver cómo nos toca a cada uno.
P.d. Y sí, hay ocasiones en la vida, que es casi una obligación ser feliz, es tanto lo que sientes, lo que vives y todo es bueno, Todo, que no te queda otra posiblidad que serlo... ésos 9 días, fueron una de ésas veces. Una vez más: Gracias, Amigo.
Los quiero y los abrazo.
Pd. Juan sí ha podido escaparse y hacer esto, y cada vez que escucho la canción, no puedo evitar sonreír y sentir añoralgias...todo junto...
Más besos
(estoy haciendo la cena, los chicos... en mil cosas, pero no he dejado de pensar en ustedes...Sonia, Ashi...HERMOSAS!!! GRACIASgraciasgraciasgracias...las quiero (precioso todo, qué detalle, no me lo esperaba...preciosas que son)....entre que se sube el video, pongo las fotos, busco la música y le sirvo una cerveza a Pablo, no hay apenas tiempo para decir más que esto...las imágenes lo dicen todo...)
LOS QUIERO!!!!!!!!!
Espero que cuando podamos tomar realmente ésta foto, él esté sin poder contener la risa de lo feliz que se sienta, que esté abrazando a su compadre, que sea justo después de haber brindado con ése jerez tan soñado y que yo esté del otro lado para inmortalizar ése instante.
Prometo tomar muchas fotos.
Cuenta regresiva… Ahora sí.
Faltan 8 días… y contando.
Han pasado 3 años y a la distancia, tu ausencia debería doler menos –eso dicen-. Y no. La realidad cotidiana es otra, no tengo tu abrazo, no respondes a mi llamada, no me espera tu ternura. Me haces falta, papá.
Te quedas conmigo, lo sé. Pero siempre me faltará tu abrazo.
Pd.Tu nieta, la más pequeña sabe de ti.
Mi adorada Ana Lucía, sólo ha crecido en tamaño, pero sigue teniendo la misma carita de niña, aunque sigue siendo una anciana (por su sabiduría y saber estar) encerrada en un cuerpo delgadito y espigado. Sigue adorando a Juan, cada vez más apegada a él, no hay momento en que no vea una oportunidad para sentarse en sus piernas y estar allí mucho rato abrazada a él (puedo entenderla) sin venir a cuento y no quererse mover, aunque sus huesitos pesan (y se encajan) y siempre hay que reacomodar la postura al cabo de un rato. No hay día que no me sorprenda alguna actitud o frase que dice así, casi sin pensar.
Es raro ver fotos donde estamos todos juntos y que Daniela, el sol de nuestra vida, no esté todavía, que faltara aún mucho tiempo para tenerla entre nosotros. Veo ésas imágenes y noto perfectamente la progresión de la felicidad que se va gestando en cada año que pasaba (y en cada uno de nosotros) para llegar a donde estamos y no puedo evitar sonreír al ver las imágenes de éste año en la que de 100 fotos, 90 sale Daniela y digo: Esto no puede seguir así!. Tengo que equilibrar el número pero ya.
¿Cuándo acabará la Era Danielana?. Los efectos secundarios son palpables en todos y cada uno de los integrantes de ésta casa, cuando amanece el día, uno a uno, va con ella a darle los buenos días y se pasan con ella todo el tiempo posible, casi tengo que obligarlos a que se despabilen y vayan a hacer otras cosas... pero los veo y los adoro a cada uno por procurarla y quererla así, y ya no insisto más... ojalá ella se de cuenta algún día de lo afortunada que es de tener ésos hermanos.
Bueno, un paso a la vez. Todo llegará. Caminando se acomodan solitas las cajas que uno carga...eso dicen...seguro que tienen razón.
Necesito un diccionario ilustrado que use mi lenguaje y no quiera taparme mis tarados que tan bien puestos están.
¿Te cuento?, la semana pasada nos entrevistamos con la fisioterapeuta de Daniela, Maricarmen, ella ha tenido a su cargo la rehabilitación desde que Daniela tenía 6 meses y ha sido ella la que con amor y dedicación ha logrado lo que para más de uno, hubiera sido otro caso más de lesión medular, ella ha conseguido que Daniela tenga más movilidad y libertad donde muchos no dejaban de ver y vaticinar parálisis y lesiones. Y el progreso que ha tenido mi niña desde que la recibió por primera vez, es abismal. No tengo con qué pagarle, con qué agradecer tanto empeño, tanto afán y tantos logros reflejados en nuestra niña.
Yo sabía que era una carrera contra reloj. Sabía que no podía imponer mis ansias de verla caminar sobre lo que ella todavía no puede hacer. Puedo decirte, sin miedo al autoengaño, que soy la primera en saber las limitaciones que tiene Daniela y hasta dónde puede llegar, demasiado bien sé lo que puede hacer, demasiado bien sé lo que pasa y el tiempo y el esfuerzo que falta para verla un día dar sus primeros pasos sin ayuda. Lo sé. Lo sabía, aunque eso signifique que no me duela todo el tiempo que falte para eso. Pero todo llegará.
Estás aquí.
En alguna parte
Te pienso
Cuando vi ésta imagen hace más de 10 años, por un instante pensé que eran las manos de mi padre.
Hoy, no lo dudo.
Enviado el: Sábado 03 de Mayo del 2003, 13:45:44,
Monterrey, N.L. México
Para: Marcelo
De: Luisa
Se acaban de ir los niños con Martín… estoy sola ya… no hay clientes y veo a Ginger dormir bajo la sombra, para descansar del sol del mediodía. Hace rato tomé la manguera y la mojé, ella intentaba atrapar el chorro de agua y beber de ella, estaba feliz, disfrutando del agua fresca.
Qué largos se me hacen los días… la mayoría de las veces, agradezco esa rutina porque me siento protegida bajo esos horarios tan marcados y precisos, pero ahora me siento un poco desdichada sólo por no saber qué es lo que estoy echando de menos. Supongo que en realidad lo sé, pero ni quiero pensar en eso, yo misma me hago trampa, yo misma me escondo de mí… y no quiero ver ni pensar en nada.
Dice Sabines algo así como esto, creo que es de él, o ya no sé… algo debo de andar buscando en ti, algo mío que tú eres y no has de darme nunca. Amar es derramarse en alguien, en gotas pequeñitas… temblar… no dejo e extrañar a Juan… tan lejos, tan lejos de todo y sobre todo de mi, de todo lo que pasa y sobre todo lo que me pasa a mí… lejos de él, lejos de mí… Amar es también sentirse sola, desamparada. Ahora estoy sola. Algo me hace falta. Todo es tan largo, tan grande, sin dueño…
Luego vengo, Marce… necesito que alguien me moje con la manguera y quitarme éste sopor que ya no aguanto…
Te quiero.
Luisa
Siempre he creído que la hora de nuestra muerte, está previamente pactada o estipulada desde el momento de nacer. Son de ésas teorías que no puedo defender con argumentos concretos, pero que sigo creyendo en ellas sin ninguna justificación lógica que pueda esgrimir para demostrarlas (de ésas teorías tengo una colección peligrosamente grande) y que para lo único que sirven es para demostrar mi lógica tan ilógica..
Ayer leí una pequeña nota del periódico que decía: Muere mujer que se salvó del catastrófico vuelo 447 de Air France, en un accidente automovilístico. La nota era pequeña, pero alcanzaba a mencionar que un matrimonio había perdido el avión en Brasil y que tuvieron que quedarse en tierra. Regresaron a Italia y a los pocos días de volver, tuvieron el accidente, su marido quedó gravemente herido.
Una cosa me llevó a otra y recordé también a Ricardo Aldape, un mexicano acusado de asesinato, que permaneció en el corredor de la muerte en una cárcel de Texas por más de 15 años. Después de una tremenda lucha de su abogado para demostrar su inocencia, se revisó el caso y salió libre. Murió a los pocos meses después de haber salido libre en un accidente de coche.
¿Realmente es así?, ¿Mueres porque no te quedaba de otra? ¿Vives porque no te tocaba morir? ¿O sólo es casualidad?. Recuerdo cuando pasó el atentando en Madrid y la infinidad de personas que siempre tomaban el tren y que ésa mañana se les hizo tarde o en el último momento decidieron no subirse al tren y se salvaron del bombazo, o de las personas que no solían irse en tren, se les descompuso el coche o quedaron con alguien para verse allí y murieron. ¿La Muerte no se equivoca, llega siempre a tiempo?…
Muchas veces me sorprende la cantidad de detalles y matices casi imperceptibles que hacen que las cosas sucedan de una manera y no de otra. Sí, la consabida pregunta: ¿Qué hubiera pasado si…? ¿No te sorprende a ti la cantidad de cosas que has evitado simplemente por el hecho de decir:”Sí”?. O de la cantidad de cosas que te has acarreado simplemente por el hecho de decir: “No” (y viceversa). No hablo solamente de la muerte, sino de las decisiones que hacen que tomemos otro camino y no coincidir (o sí) con situaciones o personas que si hubiésemos hecho cualquier detallito de nada, jamás se hubiesen dado las condiciones para vivirlo.
Son de ésas cosas que se me pasan por la cabeza y que dejo en espera para el momento en el que pueda encontrarle alguna respuesta coherente y lógica; Mientras tanto, quiero con todas mis fuerzas (hasta que mi muerte acierte), vivir y celebrar la vida y dejarme de tonterías y absurdos (cómo se ve que me acerco peligrosamente a los 40 y es urgente quitarme telarañas de la cabeza).
Hoy es uno de ésos días.
2:18 pm
- “Mejor vámonos ya a la casa porque Ana Lucía no tarda en llegar del colegio, ella llega generalmente sobre las 2 y 20 ó 25 y no quiero que esté esperándonos afuera…”. Y nos encaminamos directamente a la puerta de salida.
2:24 pm
Vamos cruzando la avenida que está justo a unos 50 metros del portal de casa y suena el teléfono celular. Decido no contestar, porque estoy cruzando la calle y de lo único de lo que estoy pendiente es de que el semáforo no cambie..
2:25 pm
Ana Lucía no está en el portal, ¿Habrá llegado ya?, ¿estará sentada en las escaleras?. Entramos al edificio, nadie a la vista. Subimos al elevador. Se abren puertas y no veo en las escaleritas de enfrente a Anilú (no sé porqué tengo la certeza en ése instante de que mi hija está en casa de los vecinos). A punto de abrir nuestra puerta, Anilú sale de casa del vecino escoltada por él y se acerca hacia nosotros y encima, llorando, le pregunta su papá que por qué llora y ella le dice: “Es que tenía miedo de que no vinieran” y Juan la abraza (yo la mato después de que se le pase el susto). El vecino nos explica que él ha sido el que ha llamado antes al celular (Anilú le dió el número) porque no había nadie en nuestra casa e invitó a Anilú a la suya para esperarnos. Gracias, qué amable, (creo que es la segunda vez que cruzamos más de 3 frases seguidas con el vecino) y nos despedimos de él. Y Ana Lucía, Ven para acá, primor, chiquita de mi vida, explícanos cariño…
2:32 pm
- Entramos a la casa, cierro la puerta y yo mientras tanto, conteniendo a la mujer verde (Hulka Luisa) que pugna por salir de mí, hasta que consiga explicarme qué cuernos hacía ella allí) ¿Qué pasó? ¿Por qué te fuiste a casa del vecino?, ¿A qué hora llegaste?.
- A las dos y 20. - Ajá. ¿Y entonces?... - No, es que entré al edificio y venía subiendo por el elevador y me encontré con el vecino y le pregunté: ¿Ha visto a mis padres?.
- ¡¡¿QUÉ??!!, Que hiciste ¿Qué?… Pero, pero ¿por qué?, ¿Te crees Nemo??, pero si no tardamos ni 5 minutos apenas ¿Y cómo pudiste entrar a la casa del vecino si ni lo conoces de nada?. ¿Quieres que te haga un letrero que diga: “Buenas tardes señor, ¿puede robarme?, estoy sola, tengo 10 años y soy una desesperada que no puedo quedarme al menos 5 minutos esperando a que lleguen mis desobligados padres”. Eso sin contar que Mauricio llega a casa sobre las 2:30 y Rebeca, al cuarto para las 3, sólo era esperar en el portal y lo que es más ¿Cuándo te hemos dejado esperando fuera de casa alguna vez?, eso no se hace. Y nunca, pero nunca Ana Lucía, puedes entrar a la casa de una persona desconocida (ni coches ni nada, Luisita, ya sé, ya sé), vale que es el vecino, pero ¿Nos has visto hablar con él alguna vez que no sea sólo los saludos de rigor?, ¿Cómo se te ocurre?.
2:32 pm y 33s (sí, todo ése choro mareador se lo dije en menos de 33 segundos)
-“Mami ¿Podemos cambiarnos de casa?”
Allí me acalambré, se me fue el color y con toda el miedo y contenido en la garganta, me puse en cuclillas y le pregunté: ¿Cómo?, ¿Por qué, chiquita? ¿Te hizo algo el señor?…
Ella me mira y niega con la cabeza y me dice: “No, no, lo que pasa es que entré a su casa y estaba la vecina tomando el sol en la terraza”, (si hubieran podido tomar una foto de mi cara en ése instante hubiera sido algo como esto ) y condescendiente le pregunto: -¿Y luego? ¿Cuál es el problema?. Ella vuelve a tomar aire y sigue: “No, es que estaba desnuda”. ¿? “¿Desnuda? sin la parte de arriba, dirás”. – “No, mami, completa y absolutamente desnuda, tumbada en la terraza”. Miré de reojo a mi marido y noté que comenzaba a interesarse aún más por la charla (igual y ya estaba chorreando el colmillo izquierdo algo de baba). Suspiro y repaso todos los hechos: A ver, Anilú: Llegaste a las 2 y 20, entraste al edificio, te topas con el vecino en el ascensor y le preguntas por nosotros, él te invita a entrar y ves a la vecina en pelotas tomando el sol, nos llaman por teléfono, llegamos nosotros a los dos minutos y sales, te da vergüenza ajena y quieres cambiarte de casa, ¿Es correcto?. Y ella que ya se había percatado de que toda ésa vergüenza que sentía por ver a la vecina despelotada, era por no haber podido esperar 5 miserables minutos más, sólo añade un escueto: Sí. Y me di la vuelta para irme y dar por zanjado el tema diciéndole: Pues que te sirva de lección para la próxima vez.
2:38 pm
- ¿A dónde vas, Juan?
- A ver si la vecina me puede dar una tacita de azúcar.
TE MATO!
Hace días escuchando la radio dieron un dato curioso a cerca de esto, según un sociólogo (de su nombre sólo alcancé a escuchar Gerald no sé qué) nosotros perdemos a la mitad de nuestros amigos en un lapso no mayor de siete años. Y me quedé pensando en eso, en que puede ser cierto, porque estuve intentando recordar algún amigo que me hubiera durado más que ése tiempo y nada. Claro que tengo amigos de muchos años (Claudia S. es mi amiga desde que yo tenía 12 años, pero hace más de 7 que no nos vemos físicamente aunque nos escribimos con regularidad y muchas veces me siento más cerca y cercana a ella, que con la mayoría de las personas con las que convivo en mi "red social actual”), pero creo que el tal Gerald se refiere a ésos amigos que nos acompañan muy directamente durante el día a día, año tras año; de esos a los que puedes llamar para que ayuden con algo muy específico o que uno pueda sentirse necesario, útil y querido.
Pero, ¿Qué influye más al elegir a un amigo: Nuestras preferencias o el contexto social en donde nos movemos?, muchas veces me he preguntado si realmente pude ser amiga por un tiempo determinado de cierta persona si las circunstancias hubiesen sido otras y no las que obligatoriamente me movieron para provocar o aceptar dicha relación, porque tiempo después, he cortado/perdido absolutamente cualquier contacto con personas que dejaron de interactuar en mi círculo social inmediato, simplemente por haber cambiado de casa o de peluquería o lo que sea.
Los chicos de la radio mencionaban que eso de decir que nosotros nos damos el lujo de elegir a nuestros amigos dista mucho de ser verdad, nos condicionan absolutamente el sitio en donde nos movemos y somos (escuela, barrio, trabajo y por supuesto familia) y dichas elecciones están limitadas a las oportunidades de conocer nuevos amigos. Es decir, las personas que conocemos se limitan a cierto tipo de gente y casi siempre con similitudes económicas, sociales y culturales muy similares. No siempre podemos tener gran variedad y libertad para escoger entre los amigos de los amigos o conocidos, a un amigo potencial. ¿La elección de pareja también se condiciona a ésta cuestión?… ¿Cómo influye nuestra elección con la vida que teníamos antes y la que vivimos siete años después?. En fin.
“Sólo un 30% de nuestros amigos estarán con nosotros siete años más tarde”…
¿Estaré yo en ése 30% de los amigos que quiero conservar?.
¿Ya te diste cuenta que la Oficina de Correos donde tengo mi Apartado número 8, ha reabierto sus puertas?… Sí, ambas decisiones me costaron días y noches pensando en ello. Primero para decidir cerrarlo y luego, para decidir abrirlo.
¿Sabes? es difícil estar en ésta especie de aparador ambulante a la vista de todos. Sí, es un absurdo si precisamente fui yo la que abrió la ventana y la puerta para estar así… y el Apartado está para quien lo quiera ver o del primero que pase y se detenga (o no), a leer lo que escribo y cuento. Pero no es lo mismo saberme expuesta a ciertas personas de mi círculo social y no sentir un cierto pudor; primero porque me siento en desventaja (nadie de mis conocidos tiene un blog o capaz que sí y no me han invitado tampoco), y segundo porque muchos que me conocen y vienen, no me han mencionado ni una sola palabra de que se asoman por aquí o por lo menos algún detalle de que yo me dé por enterada. Y por más que le de vueltas no encuentro la razón de no hacerse presentes o de decirme que lo saben. De todas formas tengo buena maestra, Sonia me ha enseñado (entre otras cosas) que el blog es de uno y en él, tenemos la libertad de decir lo que nos dé la gana (o de callar lo que nos dé la gana) y al que no le guste, pues siempre tiene la oportunidad de cerrar la página y a otra cosa mariposa… Yo intenté cerrar página y decir hasta aquí llego, pero luego, me asaltó lo desobediente, rebelde y terca que puedo ser (siempre remando a contra corriente) y me dije: ¿Por qué? ¿por qué tengo que callarme? ¿Por qué no puedo decir lo que pienso y ponerlo en el sitio que me dé la gana? ¿Por qué yo?, si los que callan son precisamente los que no tienen derecho a cuestionar ni a rebatir nada (ni siquiera con su silencio).
Así que así seguiremos, yo fingiendo que no lo saben y ellos pensando que no lo sé…
No quitaré ni modificaré ninguna entrada pasada, ya lo dije y así se queda. Si tienen algo que decir al respecto, que lo digan, que para eso está la libertad de expresión, libertad de la que hago uso ahora.
Mi padre me enseñó ésta cita: “Podré no estar de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta con la vida, el derecho que tienes de decirlo” (Voltaire) y una vez más, mi padre tenía razón.
Tercera llamada
Comenzamos
Hay dos aparatos nuevos que llenarán muchas de mis horas dedicadas a mi Apartado. Necesito aprender paso a paso para poder enseñarle a mi Daniela lo que es caminar ella sola sin ayuda. Estamos contra reloj, en Septiembre ella entrará a la escuela. No quiero (no queremos) que vaya en silla de ruedas, así que necesito todo el tiempo, todo el esfuerzo, todas las ganas y toda la ilusión que tenemos, para dárselo todo y que ella logre entrar caminando por la puerta. No quiero engañarme ni quiero tener falsas ilusiones, porque si te digo la verdad, no sé si para ésa fecha podamos conseguirlo, pero no importa, ella caminará, de éso sí estoy segura y sé que no me engaño, sólo es cuestión de tiempo (tiempo que necesito ahora para poder dedicárselo a ella).
Daniela le dice al aparato Robocop (nos escucha a nosotros llamarlo así) y ya parece que va entendiendo la dinámica, cuando se lo pongo, me dice: “Mira, mami, ya estoy caminando solita” (y yo con ella), el Robocop y el Parapodium, son ahora sus nuevos compañeros de juego, debe usarlos al menos 2 horas diarias cada uno, así que el día es muy corto, porque como todo en ésta vida, debe aprender a usarlos y a acostumbrarse a ellos.
Y bueno, no tengo idea de cómo o cuando encontraré el tiempo y el espacio para venir acá, pero vendré. Son mis compañeros de viaje, de vagón, no quiero abandonar el barco (sí, a ver si me decido por fin ¿barco o tren?); sólo pido tiempo fuera. Pero estoy allí, aquí.
Y una vez más, la vida sigue...
Mientras tanto, sean felices. No hagan travesuras. No me extrañen (no les daré ése gusto). Vengo pronto. O cuando pueda. Es una promesa.
Los abrazo.
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“Sólo para informarles que hoy falleció Don Eleazar a las 6:30. Estará llegando a Monterrey hoy por la noche, Saludos y seguimos en contacto. Adriana.”
La que me notifica la noticia, era esposa del que en un tiempo fue mi cuñado; Don Eleazar era el padre de Martín. He leído varias veces el mensaje casi telegráfico y no consigo saber que es lo que siento o qué es lo que se supone debería sentir al enterarme de eso. Sólo pienso en mis niños (sus nietos) que no lo saben aún y no tengo idea de cómo se los voy a decir y cuál será su reacción.
También el sábado mi madre me dijo que había cancelado el vuelo para venir a España. No vendrá. Tampoco vendrá el abrazo y el tiempo que tanto necesito gastar en ella. También los chicos la esperaban, cuando les dije que no vendría, me devolvieron la sonrisa triste y resignada de quienes saben de antemano las cosas y no se sienten defraudados por lo que no reciben y el día siguió su curso. El día o la vida.
Pienso en mi vida anterior, en la vida que dejé en Monterrey y me desconcierta saber que muchas de mis ataduras han desaparecido. No sé hasta qué punto mis niños tienen conciencia de ése pasado y si ellos, como yo, perciben ése desapego a las cosas, a los recuerdos cada día más lejanos y borrosos. La vida sigue su curso.
Tendemos a perder la conciencia del transcurso del tiempo, hay veces cuando pasamos por hechos muy puntuales (sobre todo en momentos difíciles o tristes), que podemos llegar a pensar que nada pasará, que siempre será así, pero si pudiéramos ser conscientes de cuán larga es la vida, de cuán extenso es nuestro provenir, ésos momentos serían sólo eso: Momentos, chispazos dentro de toda una estela casi interminable de hechos sucesivos que se van atando uno a uno. Las personas que conocemos, a las que olvidamos, a las que amamos, a las que necesitamos, a las que desdeñamos, todas pasan y dejan (y dejamos) la estela que tiende a desaparecer en un momento u otro. Así, las horas muertas, las horas vividas, las noches en vela, los días de sol, el llanto y la risa, todo se va hilando despacito, suavemente, casi sin sentir, hasta que llega el momento de decir Adiós.
Ha muerto el Abuelo Eleazar. ¿Qué recuerdo atesorarán de él?, ¿Cuál será de entre todos, con el que se quedarán y lo recordarán a lo largo de su vida?, de la vida que sigue para ellos, del tiempo que tendrán para recordar después, cuando sean mayores.
La vida sigue. Ayer recogimos los resultados de los análisis de sangre de Daniela y no son todo lo bueno que necesitábamos. Sigue con la insuficiencia renal aún con todo el empeño y los cuidados diarios, tengo tantas ganas de verla caminar aunque eso significara verla despedirse de mí; el sábado Juan le regaló un sombrero a Mauricio, inmediatamente se lo puso, pareciera que hubiera nacido usando sombrero, le va muy bien, me gusta verlo crecer (es curioso, a medida que se va haciendo mayor, es cuando voy recuperando a ése Mauricio niño que alguna vez tuve en mis brazos), ayer nos fuimos Rebe y yo a comprarme un vestido, los zapatos que traía me hacían daño y al entrar a una tienda, vimos unas sandalias de piso, ella me dijo: “Espérame aquí sentada”, yo obedecí y al momento regresó con ellas ya pagadas y salí de la tienda con los zapatos puestos, caminando ligera, feliz, casi saltando y Rebeca sonriéndome mientras compartíamos un helado de limón; anoche Anilú abrazó a su papá y se sentó en su regazo, le colgaban medio metro de piernas fuera, pero ella estaba feliz, abrazada a él (capturé una instantánea de ése momento en mi corazón y hasta cerré los ojos para que no escapara ningún beso que ella le daba)…
No puedo detenerme. La vida sigue.
Hay días que me despierto en mitad de la noche y me quedo quieta, sin moverme, conteniendo la respiración, pidiendo como pide un niño un milagro, rogando con todas mis fuerzas, volver a escuchar las voces de mis padres que hablaban entre sí al otro lado de mi habitación cuando toda la casa y el día dormían, ése murmullo que me envolvía como un abrazo, tibio, suave, necesario, hacía que volviera a cerrar los ojos sin temor, haciendo desaparecer el miedo y toda la inquietud que pudiera sentir una niña de 7 años, dejaba de existir al escucharlos tan cerca, tan míos... Y me quedo quieta y pasan las horas, y no pasa nada, no logro escuchar nada y me duermo de cansancio, llorando, pidiendo entre sueños que se cumpla mi deseo de escuchar sus voces a la par...Qué larga es la vida y que corta es la infancia.
Todo irá bien.
1.- El virus de la Influenza Porcina ataca principalmente a los pendejos: "Los R" están vacunados o inmunes, no se preocupen, como diria una caricatura de Tom y Jerry de los años 70`s..."El ratón blanco no explotará"
2.- El virus de la Influenza Porcina es muy sensible al jabón común... "Los R" por lo general son bastante obsesivos con la profilaxis y mas bien padecen del llamado "Síndrome Limpión" y ésa enfermedad sí que puede ser mortal para ellos, porque por lo general sufren caídas o accidentes por andar limpiando las cavidades de las bombillas, techos, persianas, y demás superficies inalcanzables e imperceptibles al ojo humano.
3.- Y como tercer y último punto, les informamos que el citado virus si es debidamente diagnosticado a tiempo y medicado adecuadamente en sus fases tempranas, tiene un promedio de 7 a 10 días de evolución antes de irse a chingar a su madre y que en la familia R, existen dos médicos (uno con especialidad en Pediatría y otro con especialidad en Medicina Interna) que al menor indicio de la enfermedad en la comunidad R, darán los tratamientos indicados.
Por lo demás y ya con la experiencia del primero armado como la prudencia nos dió a entender (y la resignación como madre putativa), conseguí darle besos al interfecto en lugar de miradas de pistola.
Igual sale uno ganando después.
Yo me mantuve al margen, pensaba que si Edgar quería a Julián y estaba dispuesto a dejar de ser mi amigo por alguien como él, pues yo no iba a ser la persona que le quitara la venda de los ojos, él solo tenía que darse cuenta con quien estaba viviendo y por quien estaba apostando... yo, siendo amiga, no fui ¿Suficiente? o lo bastante valiosa para él para buscarme y preguntarme qué había pasado realmente, igual no quería saberlo, intentar arreglar las cosas diciéndole que Julián me buscaba, me parecía bastante violento y ¿Si no me creía?, quizás yo tampoco quería saber qué reacción iba a tener Edgar conmigo al decirle las cosas... Mucho tiempo después me enteré que se habían separado, pero ni tampoco allí, Edgar me buscó.
Es increíble como las relaciones que tenemos o que queremos tener, a veces sirven solamente para distanciar a las personas que siempre han estado con uno. Me explico: Cuando te enamoras perdidamente de alguien (bueno, uno siempre se enamora perdidamente) se pierden, además de las formas y maneras, algunas "querencias" que por derecho de antigüedad no deberían, quizás puede ser que más que perderse, es como si se congelasen un buen rato y hasta te olvidas un tiempo de que existen, de que están allí. Por un lapso de tiempo indeterminado, la existencia y mundo exterior se reduce al tiempo con él y el tiempo que falta para volver a estar con él. Supongo que a todos nos ha pasado. Pasamos de todo y me vale lo que diga la gente y se me hace poco el mar para echarme un buche de agua. Todo es nada. Vives, respiras, transpiras y desvives por el objeto de tu amor.
Y también como yo, seguro que tú has estado en ambos lados. Te has enamorado y olvidado de todo o eres olvidado y rezagado por tu amigo que se ha enamorado y olvidado de todo dios. Eso pasa a menudo, le pasa a todo el mundo. ¿Verdad?
Conocí a Edgar en el 2002. Nunca voy a olvidar ése año. Fue un año decisivo. Se marcaron nuevas pautas y se reescribieron las reglas del juego, Edgar formó parte de mi vida y de mi día a día, desde el mismo día que lo conocí. Fue una amistad a primera vista. Nunca había conocido a nadie como él. Lo tenía todo, todo lo que yo había querido tener de un amigo, es más, si antes hubiera podido hacer una lista de pedido para tener o conseguir el amigo ideal, era él, tal cual, no había nada que no me gustara ni que estuviera de más. Si a alguien había querido contar mi mayor secreto jamás contado, mi mayor logro, mi mayor temor, mi más grande anhelo y no sentirme una desgraciada o una loca, era con él, todo lo conjugaba él en una sola palabra: Amistad. Todo lo deposité en él, mi confianza, mi cariño y mi incondicionalidad a tope.
Ahh, un detallito que se me olvidaba, Edgar, era gay (bueno, es ...o hasta donde yo me quedé) Recuerda ésta aclaración porque es pieza clave en la historia que sigue después.
Éstos son algunos ejercicios y tareas de Mauricio que hace para el colegio y que he rescatado del bote de la basura, ahora los transcribo (tal cual sin agregar ni quitar una coma) para dejar la imagen impresa de sus escritos en ésta especie de álbum familiar que a veces se convierte mi Apartado de Correo:
I. Selecciona rasgos significativos, lo descrito no se mueve, lo transmite de forma subjetiva.
A) La habitación era lóbrega y húmeda, parecía como si nadie hubiese puesto un pie allí en años sino que más bien se hubiera decidido por lanzar la amplia colección de cachivaches inútiles y aparatosos de forma indiscriminada. Entre todos los trastos había un amplio zoológico de parásitos domésticos (que no domesticados), cucarachas que trepaban, ratas que mordisqueaban y chillaban aquí y allá, incluso me pareció ver una o dos palomas huyendo del hedor a moho poniendo rumbo hacia la ventana que daba al exterior de la casa.
B) El mar, quieto y silencioso, se extendía mas allá de donde mis cansados ojos podían ver. Era extraño y a la vez hermoso, a veces tan fiero y a veces, como hoy, quieto, tan quieto que era capaz de ver la nube gris que se cernía sobre él.
II. Escribe un cuento (éste lo hizo cuando tenía 13 años)
Menos 70 millones de años
A pesar de mis infructuosos intentos, después de largos años de incesante e inútil investigación, jamás me di por vencido. Me mantuve firme y hoy, a 10 años de empezar mis experimentos, he logrado lo imposible. He hecho lo que ningún hombre o bestia ha hecho, he marcado el comienzo de una nueva etapa para la humanidad, el mayor descubrimiento de nuestra era. Así que voy a contaros toda la historia.
Fue hace un año, tuve una revelación mientras dormía. Un extraño ser de luz me visitó tras un día agotador... -y entonces los días retrocedieron -dijo. Jamás volví a ver a ése ser. Pero a los 12 meses lo comprendí. A los 12 meses un fuego feroz llegó a mi laboratorio.
Vi ante mí un trágico final así que decidí coger mis planos y huir, pero entonces pasó lo que temía que pasara. El fuego llegó al magnesio, hubo un flash cegador y la onda expansiva quebró el resto de los frascos, mis productos no están hechos para no explotar, hubo una explosión y me desmayé.
Cuando desperté, sentí un cálido (y apestoso,la verdad) aliento sobre mi mejilla. Giré la cabeza y vi ante mi unos ojos color ámbar enormes. Me levanté dando un respingo y no pude evitar una exclamación al ver un mundo prehistórico. Esos ojos color ámbar que vi eran los ojos de un enorme dinosaurio. La explosión me había mandado atrás en el tiempo. La vida que me esperaba aquí.
Mauricio
Jaén, domingo 5 de Abril
... Bueno, ya se me acabó el tiempo, no se quejará Ingeniero... hoy fue sustancioso (espero) o cuando menos largo... la diferencia estriba que ahora mismo no estoy sola con Daniela y puedo olvidarme un poquito de cuidarla y aprovechar acá. Ayer volteó un sofacito y ella sola puso enfrente la colchoneta que tiene para ver la tele (todo eso arrastrándose y jaloneando todo muy pacientemente)... Salía yo de la cocina, y casi se me salen los ojos cuando la veo que se da UNA VOLTERETA QUERIENDO!!!, y pummm cayó de espaldas... Se dió toda la maroma completita y le digo: QUE TE PASAAAAAAAA???? TE QUIERES MATAAAR?? (puedes cambiar, el Te por el ME) y me dice: "No te enfades ¿deacuedddo??.."
NO! QUÉ ACUERDO NI QUE OCHO CUARTOS!!...
Ya escondí la porquería de colchoneta y el sillón lo aventé a la terraza... no la puedo dejar sola ni un minuto...
y menos mal.
Te quiero. Pásalo bien. Te mando una foto de ella para que veas lo grande y linda que está.
¿Cuando nos vamos de pesca??
Monterrey,N.L. 31 de Marzo 2009
Anilú querida:
Hoy que cumples años, quiero decirte cuánto te quiero y cómo te recuerdo.
Pienso en ti y sé que serás feliz, donde quiera que estés, porque tú eres en sí felicidad, Dios te hizo llena de ternura y amor, a Él le pido que te cuide y bendiga junto a todos los que te aman y velan por ti.
Te mando esta foto (que me encanta) donde apenas eres un bultito pequeño, casi acababas de nacer y tu mami llena de gozo te sostiene en sus brazos, más bien en uno y algo le dice a Rebe (Maui casi ni se alcanza a ver) que sonríe feliz.
Junto a ti y tu mami está tu Abuelito Ciro, dándote un beso con ternura infinita. Yo sé que tú lo quisiste mucho como yo, y quiero que recuerdes que también él te quiso desde entonces.
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Cuando seas mayor, sabrás que el amor que recibimos hemos de volverlo en aquellos que Dios pone a nuestro alcance; y así es como se crea la felicidad. Te digo este secreto para que siempre seas feliz.
Deseo para ti y tus padres y por supuesto a tus hermanos todo lo bueno de la vida.
Te quiere por siempre
Tu abue ML
He de darte las manos, espera, todavía está llena la tierra del murmullo del día.
La bóveda celeste no deja ver ninguna de sus estrellas... duerme en los cielos la luna. He de darte las manos, pero aguarda, que ahora todo piensa y trabaja -la vida es previsora- Pero el corazón mío se esconde solitario, desconsolado y triste por el bullicio diario. Hace falta que todo lo que se mueve cobre una vaga pereza, que el esfuerzo zozobre, que caiga sobre el mundo un tranquilo descanso, un medio todo dulce, consolador y manso. Espera... dulcemente, balsámica de calma, se llegará la noche, yo te daré las manos, pero ahora lo impiden esos ruidos mundanos; hay luz en demasía, no puedo verte el alma.Alfonsina Storni
Cuando se es niño, uno pierde la noción del tiempo o de las horas y los días comienzan por los ruidos que escuchaba al despertar. Uno no despertaba al día, era el día que nos despertaba y nos invitaba a comenzarlo. Y nos vestíamos con zapatos y salíamos a la calle con el alma descalza, confiados al día y a la esperanza. Sin tiempo, sin horas, sin desánimos. Cuando se es niño, una casa con goteras, es un pretexto para jugar a que las nubes han entrado colmadas de lluvia porque afuera ya no había espacio para tanta agua.
Pd. Han pasado los años, ya no soy una niña, pero que siga lloviendo, papito... siga lloviendo.
Pero ya el domingo, ya sí que nos volamos la barda, de hecho ya me estoy planteando seriamente pedir tiempo fuera y jugar a las estatuas de marfil, una, dos y tres así!... y no moverme y mucho menos pestañear hasta que consiga por fin dejar de largo ésta racha que ya nos trae asoleados.
No pudimos ducharnos hoy en el baño, aunque daban unas ganas tremendas, por lo blanco e inmaculado que quedó, nos hemos estado lavando los dientes en el fregadero de la cocina por no ir al baño de arriba y yo sigo con la garganta con sabor a salfumán y todo me sabe y me huele a ácido sulfúrico, cuando salí a regar las plantas a la terraza me volví a encontrar con mi amigo el abono de mierda (nunca antes mejor dicho) y tuve que cerrar la puerta para que mi casa no huela a eso ¿Por qué los cositos de ambientadores no huelen tanto ni duran tanto como los malos olores?, bueno, al menos dentro sigue oliendo a lejía... El jueves que fuimos por el microondas nos intentaron dar otro viejo y destartalado y le dijimos que el nuestro no era ese, "Ahh, entonces ése no lo hemos arreglado", hay que esperar otra semana más, seguimos con cacitos y ollas para calentar lo que sea, hoy voy por uno nuevo sin falta. Estoy agobiada... Y eso que todavía no son ni las 11 de la mañana de un lunes que se me antoja largo, muy largo...

A veces, parece que el tiempo que se fue, vuelve de nuevo, acercándose hacia nosotros como un perro manso, despacio, agachando las orejas y luego aparcando su miedo se deja acariciar... cuando pasa eso... soy feliz.
Imagen tomada de: www.piperreport.comEn algún momento de tu vida ¿No has llegado a desear en irte muy lejos, a un sitio donde nadie te conozca y empezar de nuevo?, sí, de ésos días en que te da la loquera y quieres aparcarlo todo y largarte para ninguna parte y piensas en todos ésos posibles lugares a los que te irías para comenzar de nuevo y hacer las cosas mejor. Yo sí, no muchas veces, pero sí algunas cuantas. Ahora que ya estoy en ninguna parte, que me fui muy lejos y llegué a un sitio donde nadie me conocía, ¿Qué sigue?.
A veces me siento como una pieza de rompecabezas que no termina de encajar en el dibujo o en la nueva caja a la que pertenece; Quizás cuando nacemos, ése puzzle que es nuestra vida, se va armando y dibujando de a poquito, despacio, lentamente y uno (o los otros) van limando o encajando las piezas hasta formar un sitio conocido al que pertenecemos.

Él comenzó a delegar tareas en cada uno y mientras comenzamos a intentar hacer nuestra fórmula mágica, cada uno comenzaba a delirar con el poder que nos daría dar por fin con la solución de todos nuestros males, ¿Te imaginas? usar la tinta invisible para ponérnosla en el cuerpo y hacer todo lo indecible, nada nos detendría. Rafael leía concentrado en la hoja de instrucciones y hacía las mezclas, Juan, mi hermano, toqueteaba los polvos mágicos que había en un tubo de ensayo, Armando traía agua de la cocina en un botecito y yo atenta, esperando la mínima orden para hacer lo que me pidiera, recuerdo que yo traía una caja de cerillas. De pronto, escuchamos que un coche se detenía frente a la casa. La voz inconfundible de mi padre nos hizo salir del trance experimental y sólo recuerdo que mi hermano comenzó a dar gritos para que quitáramos todo de en medio, salir corriendo de su cuarto y sentarnos todos frente al televisor en cuanto mis padres entraran por la puerta. Lo conseguimos.
Me doy cuenta de que me faltas y de que te busco entre la gente, en el ruido, pero todo es inútil. Cuando me quedo solo me quedo más solo solo por todas partes y por ti y por mí. No hago sino esperar. Esperar todo el día hasta que no llegas. Hasta que me duermo y no estás y no has llegado y me quedo dormido y terriblemente cansado preguntando. Amor, todos los días. Aquí a mi lado, junto a mí, haces falta. Puedes empezar a leer esto y cuando llegues aquí empezar de nuevo. Cierra estas palabras como un círculo, como un aro, échalo a rodar, enciéndelo. Estas cosas giran en torno a mí igual que moscas, en mi garganta como moscas en un frasco. Yo estoy arruinado. Estoy arruinado de mis huesos, todo es pesadumbre.
Porque hacer nada, tambien tiene su esfuerzo, y la verdad es que no me apetecía hacer nada mas que pensar en ti, no quiero hacer otra cosa, es mas, no puedo hacer nada mas. Y a modo de ser persistente, hago cuentas y mas cuentas... hoy, precisamente hoy, faltarian (si, que si, que ya te diste cuenta que no salen los acentos, shhhh, no importa, sigue leyendo, te conviene no distraerte) te sigo contando pues, hoy faltarian sólo tres meses, es decir, 12 semanas ó 90 dias... para vernos.Y a modo de ser desafiante con las dulzuras del recuerdo de tenerte conmigo, cuento las horas: 2100, o los minutos: 129,1000, o los segundos: 7,250,120...No me contengo.
Beso tu palma que acaricia mi mejilla... y te digo: Solecito... buenos días.Tu Luisa
¿Qué es?
Mi abuela nos tuvo muchos años en suspenso sin querer decirnos la respuesta, recuerdo que nos íbamos a casa y pensábamos y pensábamos lo que podía ser, buscábamos pistas en casi todo y repetíamos cada frase sin atinar nadie la respuesta, ninguno de sus nietos la supo. Pasaron los años y un buen día estando con ella, me acordé de eso y le pregunté cuál era la respuesta. Ella me sonrió, volvió a repetir la adivinanza como si fuera un poema y me dijo por fin, qué era...
¿La sabes?, y si no, ¿Lo adivinarás? (y no se vale buscarlo en internet).
Beso de jueves con sol casi de primavera.
Vivíamos en una casa con un jardín muy grande, recuerdo que había 3 limoneros (éste dato no sirve para nada, pero es que me gustaban mucho). Mi recámara daba al patio, por aquel entonces no teníamos cabecera (de mueble) en la cama y se me ocurrió que el marco de la ventana fuera la cabecera, de tal manera que mi almohada daba a la pared de dicho patio. Recuerdo que me desperté con una sensación de angustia. Y le dije a Martín: "Soñé muy raro". Y él me respondió: "Yo también, tú primero". Y con ésa frase de salida comencé a contarle que soñaba que estaba dormida y que me había despertado en el sueño unas luces o haces de luz que provenían del jardín, luces que salían como de una especie de nave o de algo muy grande que hacía una sombra sobre la misma oscuridad que había en el jardín... Martín me interrumpió y me dijo extrañado: "Yo también soñé que me despertaban unas luces y que había algo allí fuera", señalando la ventana. Pero me dijo que siguiera, que tenía mucha curiosidad de cómo terminaba mi sueño: "Nos habíamos levantado los dos asustados por las luces y nos fuimos directamente a la habitación donde dormían los niños y fue cuando escuchamos claramente que alguien intentaba abrir la puerta de servicio que daba al patio, te vi que corriste a intentar detener la puerta, sosteniendo el picaporte con mucha fuerza, mientras yo te gritaba: "¡¡No los dejes pasar!!" y que el que estaba detrás de la puerta seguía empujando o pateando sin parar y yo ya no escuchaba mis gritos sino los tuyos, diciendo una y otra vez: No,no!!... y de pronto, sin más, sin aviso, las luces desaparecieron y los ruidos cesaron". Eso le decía mientras veía cómo su cara se ponía pálida y enmudecía ante lo que yo le estaba relatando sin atinar qué decir, sólo asintiendo a cada palabra de mi historia y finalmente me dice: "Ése es mi sueño". Recuerdo que seguíamos los dos en la cama y todavía con la letra final de O de sueño flotando entre los dos, nos quedamos un instante mirándonos y sin decir palabra, al mismo tiempo nos levantamos y corrimos a ver a los niños. Dormían. Salimos al patio y no había rastro de nada, ni pisadas ni nada que nos demostrara que nuestro sueño no había sido nada más que eso, un sueño.
Nunca supimos si lo habíamos soñado o no. No logré comprender cómo, si había pasado eso realmente, despertar, levantarnos y forcejear con el pomo de la puerta y todo lo demás, cómo pudimos los dos, dormir tranquilamente después de eso y pensar luego que eso había sido un sueño. O que los dos hubiésemos soñado lo mismo, al mismo tiempo.
Misterio sin resolver.
Ésta noche espero no olvidar desactivar la alarma del móvil y poner el radio despertador de toda la vida.
Ya sé, no me digas nada, éso me pasa por novedosa.
Ve tú a saber qué combinación astrológica o qué mugre aleteo de una mariposa al otro lado del océano o des-compensación natural ha sucedido, que ya nos traen asoleados con todas las cosas que últimamente han ido sucediendo.
La semana pasada se descompuso el microondas y bueno, uno cree (o yo creía) que nada más servía para calentar el bibe de Daniela, pero no, desde que no lo tengo, no te puedes imaginar la cantidad de cosas que hace (o hacía) la desgraciada mugre, qué increíble ¿no?, maravillas del progreso. Pusimos en lista de prioridad alta comprar uno nuevo (bueno, ése era nuevo, pero creo que eso no le importó para dejar de funcionar) y hemos estado calentando todo a manera tradicional desde hace días, hasta que llegue el día de pago y poder comprar uno (llamé por supuesto para preguntar cuánto salía intentar arreglarlo, el tipo me dijo que "30 euros, sólo por verlo más repuestos" (ni que fuera qué) y pues no, a como están de precio por uno nuevo, preferimos mejor el "úsese y tírese" y listo)... Ayer se fue la luz, (Ana Lucía, enferma de gripe marca ACME, no fue al colegio y ésa es otra, todos se ponen de acuerdo para enfermarse al mismo tiempo, todos han empezado con mocos, pero en fin) me fui a ver la caja de luces y subí el switch... Un estruendo en la cocina que me dejó muda. ¿Qué pasó?, Tronó la lavavajillas, sí, ya no tengo quien me lave los platos (lo bueno es que sigo teniendo quién los ensucie), lo raro es que no estaba encendida ni funcionando, pero tronó, hizo corto circuito y ni hablar, ÉSTA también era nueva (menos de 2 años) y comencé a hacer como 480 pucheros por cada euro que costó la indecente. Le llamé a Juan para avisarle y poder escucharlo aunque fuera un momento y que me dijera: "No pasa nada, mi amor. Ya está" y sí, me lo dijo y me quedé más tranquila y pude hasta olvidarme de que ya no tenía lavavajillas, ni quién la necesite, todo fuera como éso (el auto convencimiento a todo lo que da). Por la tarde, me decidí a planchar, ya que no tenía otra mejor opción que dejar listas las camisas de mi marido, ya era una tarea impostergable (me encanta ésa palabra). Puse pues la tabla de planchar, me traje las camisas, el agua perfumada con olor a lavanda... enciendo la porquería... y no funciona!!!... chetos masachuses!!. Una cosa sí te digo, no me alegré no tener con qué planchar las camisas, pero me fui a remolinar al sofá muy feliz. Suma otra cosa que comprar o arreglar. Lo mejor es que sigue haciendo frío y se puede seguir poniendo jersey encima de las camisas. Sigo optimista. Lo juro, señor Juez.
El viernes que quise o bueno, que esperaba cobrar un seguro de vida (en vida) y celebrar que no me había muerto en el intento de esperar cinco años para que me llegara un dinerito extra... Pues que no se puede: "Tiene que venir usted y su preciosa humanidad (esto último lo digo yo, por supuesto) a México, D.F. para hacer el trámite". Llamadas y más llamadas de larga distancia, después de 3 días de indagación conseguí tramitar una carta poder, juntar todos los papeles y que mi paciente madre vaya a la oficina y se apersone y cobre el estúpido cheque. Pero hay que esperar a que la mensajería pagada por fin llegue a Monterrey (eso si no se extravían o me salen con que a Chuchita la bolsearon) que mi mamá vaya a las oficinas y den el cheque (es decir, que hagan lo que me dijeron que se podía hacer) y que ella luego lo deposite en cuenta (eso se traduce en al menos 15 días más de espera) pero algo es algo dijo el calvo, por lo menos ya está en trámite eso. Sólo espero no morirme en estos 15 días de espera. Se aceptan donaciones de optimismo, no importa cantidad.
Ahhh y ayer, para coronar mi día, me llamó Rebeca desde Venecia (pobrecita, se llevó nuestros últimos 450 euros para sus chicles y nos dejó a dos velas) (porque como ya te conté, esperábamos el cheque del seguro y estábamos más que seguros que no habría problema, salvo teclear el pin de seguridad en el cajero y a disfrutar del dinero y de la vida, je, inocentes palomitas del Señor). Bueno, me llama Rebeca y me dice: "Mami, te quiero pedir perm...". No, lo que sea que me vayas a pedir, no, no te doy permiso".(ya la veía venir, lo prometo).Y ella comienza a reírse y me dice: ¿Por qué de todas las mamis que pudieron tocarme, me tuvo que tocar una brujita que lo sepa todo antes de decir o hacer nada?. Y yo impermeable a su dulce voz y buen hacer le digo: DESEMBUCHA. A lo que ella responde: "¿Me puedo hacer un piercing????"... y en ése momento sentí que mis canas blancas y preciosas que estaban bien peinadas en mi tarada cabezota, se me caían todas al suelo pintadas de verde!! y le dije: "NI SE TE OCURRA!!!! ¿Me oyes? Cuando tengas edad y dinero para pagarte esas mafufadas lo haces y ni quien se entere y ni permiso necesites y te pagas de paso la posible reconstrucción de la oreja, la lengua (respiro) o lo que sea donde te lo pongas y rogándole a Dios para que no se te infecte la cochinada!" (ahhhh más respiro) (eso se lo aprendí a Pablo)... (silencio) más silencio y luego escucho que me dice: "Bueno... sabía que no, pero nada perdía con preguntar", me dijo ya muy resignada. Y yo, todavía tenía gas para responderle: "Hiciste bien, NO HAY PERMISO,¿ALGO MAS?, Siguiente pregunta". Y ella: "No, eso era todo. Bueno, bay". Bay, te quiero. Ahora espero que me haga caso y que no haga lo que le dé su regalada gana como siempre. Ya veremos en dónde se puso el mentado piercing cuando vuelva.
Ayer estuvimos checando la factura del teléfono móvil por internet (son 5 contratos en uno, todos tienen un móvil en ésta casa, salvo Daniela, que lo trae integrado de fábrica). El rooming automático para llamar de larga distancia está activado, pero vaya usted a saber porqué, nos cobran a 8.50 el minuto en vez de 1.30 (Rebe llama todos los días desde Italia) imagina sólo el gran total que saldrá a fin de mes, sólo de ése móvil. Llamamos al servicio de Telefónica para quejarnos y aclarar que nos están cobrando de más, pero ohh sorpresa, nada se puede hacer hasta que no llegue la factura del mes en curso y PAGAR y ahora sí, reclamar lo que queramos, que éso nos pasa por visitar la página de internet y ver cómo van los gastos antes de que llegue la factura. Y Gánales.
Y bueno, el sábado, Juan le dio un golpe a la camioneta en la defensa (él que es todo un Fitipaldi del asfalto), dió contra un muro... total... un rasponcito de nada ¿quéselevahacer?... pero todo bien, al menos no se cayó toda la pieza...
¿Ves?, A eso llamo yo ver el vaso medio lleno... optimismo a tope...
Y la lista podría continuar, pero no te quiero aburrir más...eso que te conté, es lo que se me vino a la cabeza, pero créeme, hay muchas más.
Él: "...Yo soy como el Ave Fénix, que renace de sus cenizas..."Desde siempre me ha admirado la riqueza de nuestro lenguaje, por la infinidad de matices y entonaciones que pueden modificar imperceptiblemente lo que decimos... o lo que callamos. ¿Qué es la verdad?, sus sinónimos explican mejor su significado: Prueba, evidencia, autenticidad, veracidad. Según el diccionario, la mentira es el antónimo de verdad, es una "expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa". No sin recelo, cada día me percato más de que mis hijos van adquiriendo el hábito de responder con verdades, las mentiras que me dicen. Y te explico. Me desespera que cuando le pregunto por ejemplo a Mauricio, si ha hecho su tarea de recoger y tirar las basuras de las habitaciones de la casa (pregunta retórica, en realidad ya sé que no lo ha hecho, pero mi pregunta es más bien una especie de recordatorio o aviso de que los botes siguen llenos y encima, porque LOS ESTOY viendo) y su respuesta sea: -"¿Tarea? ¿A qué tarea te refieres? -aquí, lo que hace, es ganar tiempo para pensar su respuesta-, Ahhh, a lo de tirar las basuras, bueno, sí, YA la hice". -¿Ya la hiciste? ¿Hoy?, le respondo poniéndome ya en guardia y esperando impacientemente la respuesta con la que me va a salir ahora. Y él me contesta: -"No, HOY no, las hice ayer".
¿Cómo te quedas?, yo con el hígado verde por lo menos. Y así, podría comenzar a enumerarte si no las mentiras, las excusas, los pretextos y salidas, con las que mis hijos me hacen perder el paso y la paciencia cada día. Ellos se hacen expertos en torear mis preguntas puntuales y yo (nosotros) nos estamos haciendo expertos en paciencia y en buscar preguntas que no conlleven respuestas con atajos. Y créeme, es muy cansado.
La semana pasada les leí la cartilla y como mi mejor manera de explicar las cosas sin enredarme yo misma con mis palabras (que a veces, como bien sabes, soy especialista en eso) les conté un cuento que leí cuando niña -y lo que son las cosas-, nunca olvidé, porque me pareció fascinante su manera de explicar tan bien lo que yo he tratado de decirte desde que empecé a contarte lo que pasa.
"...Éste era un capitán de barco que tenía la costumbre de escribir en una bitácora, toda y cada una de las cosas que pasaban los tripulantes de su embarcación día a día. Una mañana, el capitán dejó olvidada su libreta sobre la mesa y el cocinero la leyó:
El cocinero, dolido, toma el lápiz y escribe: "Hoy, 4 de febrero, El capitán NO se emborrachó". Cuando el capitán vuelve por su bitácora, lee la línea que el cocinero había dejado y le pregunta indignado que porqué ha escrito eso, a lo que el otro le responde: "Porque es verdad". Y el capitán le increpa diciéndole: "-Pero eso es una mentira, yo no bebo y si lo escribes así, lo haces ver como si fuera una excepción, de que hoy no me he emborrachado, dando por sentado de que siempre lo hago". "Pues no estoy escribiendo nada que no sea cierto, es su problema, sacar las conclusiones que quiera". Fin de la historia.
No creo que contarles ésa historia les haga desistir en ir por la cuerda floja cada vez que les digo algo y que no quieren hacer, así que fui más clara: "La próxima vez que intenten verme la cara, saliéndose por la tangente cuando les pregunto algo y no me responden veraz y claramente, verán qué contundente y real puede ser mi respuesta a eso. Y no va a ser un beso, se los aseguro".
Jueves 3 de Abril, de algún año.
Monterrey.
Estuve pensando mucho en ti...ya no me resistí ¿sabes?...Antes, a dos días de distancia, me había obligado a no pensarte, me habías dado el mejor pretexto para desterrarte de mi vida...Me ocupé de mil cosas aquí para distraerme, y realmente pensé que lo había logrado. Tenía miedo... miedo de quererte y más de echarte de menos. Miedo a que mi reacción me llevara a pensar en todo esto que te estoy diciendo ahora...
Todavía no sé cuánto te quiero y si quiero seguir queriéndote, pero lo que me devolvió a mi sitio fue cuando me dijiste (y te agradezco la franqueza, aunque desgarre igual) que…__________ …, allí, justo allí, me sentí ...¿tonta?, ¿fuera de lugar?, ¿te ha pasado eso alguna vez?...no lo sé...pero si sé que no me gustó sentirme así. Igual yo no puedo acompañarte, sabes de sobra que si te tuviera a mano, yo iría donde ti y podría abrazarte y decirte que sí, que me pone triste, pero que igual te fueras tranquilo (como intenté hacerlo al escribirte, a veces soy mejor dando abrazos que explicaciones) Pero muy probablemente quizás también, sería la última vez que lo haría, porque yo sabría entender cual es realmente mi lugar y que no hay espacio para esto que comienzo a sentir. Es curioso, porque sé (y sabemos) de sobra en dónde estamos…Pero me has movido lo suficiente, para dudar de lo que realmente siento por ti.
Ayúdame a entender esto...sólo te pido eso. No me dejes naufragar pensándolo sola. En tu última carta (que fue la que me determinó para poder hablarte ahora) te incluyes y eso me hace estar tranquila.
¿Sabes que pasó hace unas horas?...un rayo de sol,un rayo de sol que me devolvió la imagen exacta para intentar explicarte lo que eres para mí... sí.. un rayo de sol.
¿Haz intentado aprisionar un rayo de sol entre tus manos, alguna vez?... mira, acercas las palmas de las manos, sólo lo suficiente para no juntarlas demasiado y sentir el cosquilleo de la luz o el calor que intenta salir de ese hueco...juegas con esa luz que hace sombras en ese espacio pequeñito y si realmente quieres verlo danzar sobre tus palmas que lo acechan y disfrutar de eso, debes de tener cuidado de permanecer indiferente al deseo irrefrenable de querer atraparlo por completo, porque desaparecerá de entre tus dedos casi sin darte cuenta.
No debo asirte... no debo intentar aprisionarte, porque el juego acaba... debo disfrutar de tenerte entre mis manos, aún sin poder tocarte...
No hay sitio en mis manos para tu piel...
.... pero mi piel quiere sentir esa luz que emanas de tus manos.
Te echo de menos.
Luisa
Me pasa ahora más veces que antes. Y no es que comience a preocuparme, pero me da qué pensar, ¿Qué ha cambiado?, Pienso en eso. Y sí, ahora soy más intolerante no sólo con personas que sé que no les caigo bien (ya si no ¿verdad?, sólo faltaría que me metiera a la boca del lobo por puro gusto) sino a las personas que "me contaminan" con el simple hecho de permanecer más tiempo con ellas de lo necesario. ¿A qué personas me refiero?, pues a las personas negativas, a las personas entrometidas, a las personas que se quejan de todo y de todos, de las personas que dicen mentiras o que tienen falsas poses (al paso que voy, no va a quedar nadie en la clasificación de las personas con las que me gusta estar, pero no, por fortuna, ésa lista es más larga).
Pero hay otra lista que no es que no me gusten, sino que me da miedo: Las personas que envidian. Porque no es solamente que no te quieran bien, sino que encima, quieren lo que tú tienes, no importa si es un vestido o un cariño bien ganado, lo mismo les da. Mi abuela me decía: "Cuídate de la envidia" y yo le replicaba: "Pero abuela ¿Quién puede envidiarme a mí?, y ella sonreía mientras me acariciaba el cabello y me decía: "No hay nada peor que la envidia, salvo que seas tú la que envidies, te cuidado siempre". Y hoy, después de más de 30 años que me dijo eso, puedo entender perfectamente lo que me quiso enseñar.
Según la Real Academia Española, la envidia es sentir tristeza o pesar por el bien ajeno. De acuerdo a ésta definición no es que el otro quiera lo que uno tiene (como yo pensaba) sino que no es feliz con tu bienestar. El otro, no busca ni quiere que a ti te vaya mejor, sino que en cuanto peor te vaya, él no sólo ya no te envidará sino que eso le hará feliz.
Por eso, cuando ésa persona me pregunta: "¿Cómo estás?", todas mis alarmas se encienden y pongo mi mejor cara de pesadumbre y le respondo: "Bueno, más o menos, podría ser peor", aunque ahora, hoy, ayer y muy posiblemente mañana, me sienta francamente feliz (y si no lo soy, no seré yo la que se lo aclare).
Ayer difundieron la conversación del piloto y de los controladores de vuelo momentos antes de evitar que el avión se estrellase en una zona densamente poblada y de paso, salvando a todos y cada uno de los pasajeros que iban en el avión, posando literalmente, el aparato en el río Hudson. Desde que vi la noticia, me impactó la maniobra y la capacidad de reacción del tipo, como se dice, me quité el sombrero, ni qué decir de la pericia y el poquísimo margen de tiempo que tuvo para decidir qué hacer y de paso, hacerlo más que bien.
Pero ayer, que escuché la grabación del audio que se generó en la cabina de mando y la torre de control, con los controladores de vuelo, me dejó muda, es impresionante la tranquilidad y la ecuanimidad con la que pudo solventar cada segundo que transcurría hacia la catástrofe. Sin palabras, de verdad. Es de no creerse:
"Vuelo 1549: chocamos con un pájaro en vuelo, ponemos rumbo hacia La Guardia", se escucha en la breve grabación, es la voz del piloto, Sullenberger (nombre para no olvidar), luego la respuesta del controlador aéreo: "OK debe regresar".
"Tenemos un regreso de emergencia, chocó con pájaros y perdió sus motores y quiere regresar para aterrizar inmediatamente", explica el controlador a un colega mientras intenta que el avión aterrice en el aeropuerto de Teterboro, en Nueva Jersey.
"¿Puedo situarlo en la pista uno?", pregunta el controlador del aeropuerto de La Guardia a la torre de control de Teterboro.
"Pista uno, de acuerdo", le contesta el controlador de Teterboro.
"1529 gire a la derecha dos-ocho-cero para aterrizar en Teterboro", ordena la torre de La Guardia al piloto del avión.
"No podemos", responde el piloto.
"¿Qué pista desearía en Teterboro?", le pregunta la torre de La Guardia.
"Vamos al Hudson", responde el piloto.
"Lo siento, repita", le contesta el controlador tras escuchar que el piloto iba a posar el Airbus A320 en la corriente del Hudson.
Esta vez el piloto no respondió.
Fueron menos de 2 minutos desde el impacto de los pájaros en el motor, hasta cuando aterriza –en este acaso ¿acuatizaje?-. ¿Alguno de los pasajeros se percataron de lo cerca que estuvieron de morir, antes de tocar el agua?. Me encantaría conocer al tal Sullenberger ése, debe de ser un tipo impresionante, toda claridad, sereno, lleno de anécdotas…porque claro, somos el resultado de todo lo que hemos vivido y si él pudo reaccionar de ésa manera, debe de haber mucho de fondo para llegar a ése punto.
Recuerdo lo más cerca de morir que estuve como pasajera en un avión, fue cuando me subí a uno pequeñito, que hacía el transcurso de Chihuahua a Monterrey, tenían sólo dos asientos de cada lado y no más de 20 filas hacia atrás, con el pasillo para poder caminar casi casi con la cabeza de lado para no pegarse contra el techo, se podía ver la cabina de vuelo perfectamente desde cada asiento, separada solamente por una cortina. Tomamos pista y de repente, cuando se supone que el avión debía de despegar, dio una vuelta sobre sí mismo y derrapó. Todo el mundo gritó (yo también). El avión se dirigió al hangar y quedó “estacionado” unos minutos, todos en silencio y tratando de escuchar las voces de los controladores y del piloto. Y sin mediar palabra hacia nosotros, es decir, hacia los pasajeros que mínimo nos merecíamos una explicación, el estúpido avión (piloto incluido) vuelve a ponerse en pista para retomar el vuelo que antes no pudo. En ése instante me levanto y voy directamente hacia la cabina y le increpo al piloto: “¿Va a volar?”, a lo que él me responde: “Tome asiento, por favor”. Y ya allí, me salió toda la vena de pocas pulgas que tengo y le dije: “No, si antes no me explica qué fue lo que pasó y porqué ha tomado la decisión de volar de todos modos”. Y me planté. Y él, me vuelve a decir tan tranquilo y sin ningún pudor: “No arrancó el motor izquierdo, por eso el avión se decantó de un sólo lado, pero ya está arreglado el problema y todo listo”. ¿LISTO? ¿¿¿¿L I S T O????. Los demás pasajeros, callados (cobardes), expectantes del hilo de nuestra conversación y le dije: “Pues yo me bajo”. Y el piloto: “No puede”. “¿Qué no puedo?”. Toda ésta última conversación con el avión en marcha y casi ya detenido (esperando pista) para esperar el aviso de salida para despegar. Cuando vi que no las tenía conmigo y que de todas formas el avión iba volar, le dije al imbécil del “comandante”: “Muy bien, sólo que sepa que si nos estrellamos, me va a dar mucho gusto que usted sea el primero en romperse la crisma y claro, yo casi inmediatamente después de usted y todos los demás conmigo” y me di la vuelta y me senté. ¿Cómo se pudieron quedar callados todos los demás, si estaban igual o más llenos de miedo que yo?, si hubiera habido alguien más para armar una buena bronca, lo hubiera hecho, pero ¿sola??, y pensé: “Si nos estrellamos, bien merecidos lo tenemos, yo, por sentarme y no hacer nada más y ellos por no abrir su gran boca”.
“Mi comandante” sí que tuvo sangre fría ésa vez, pero no por la pericia o la capacidad de reacción del otro piloto del río Hudson, lo de él, es…es… una jalada!! Y sí, aterrizamos bien, pero el susto y el coraje no hubo quién me lo quitara.
Y hasta la fecha, sólo es acordarme y enojarme conmigo, por no haberme bajado y haber armado un zafarrancho en el avión, mínimo hubiera salido en las noticias!. “Mujer detenida por golpear a un piloto de avión”. Me hubiera quedado tan pero tan feliz. Lástima, para la próxima vez.
Ésa era la pregunta que me rondaba al leer la noticia en el periódico ayer por la mañana. La nota relataba la historia de un hombre que había ganado 9 millones de euros en la Lotería Primitiva en el 2003 y que el fin de semana se lo encontraron muerto. Se había suicidado. Cuentan los amigos y familiares del occiso, que nunca supo o pudo asimilar el haber sido ganador de tanto dinero.
Y bueno, desde siempre se ha sabido que gran cantidad de stress que generamos se debe, no solamente a situaciones problemáticas en nuestro día a día, como puede ser un trabajo agotador, pasar por un divorcio o una enfermedad o incluso una mudanza. Paradójicamente también tenemos cuadros de ansiedad debido a situaciones donde nos sometemos a felicidad extrema, como ganar la lotería, casarse, tener un hijo o viajar. Así que te hagas para donde te hagas, sale mal.
Volviendo a la nota del periódico, contaban que el señor vivía en una localidad donde todos se conocían, el tipo no cambió sus hábitos ni a sus anteriores amigos, invirtió en negocios que no recuperaron la inversión inicial, se hizo una residencia a su gusto, se compró varios coches de alta gama y se colgaba varios kilos de oro en joyas para ir a cazar con su grupo de amigos y poco más. Tenía 50 años, casado y dos hijos adolescentes. La mujer no tenía servicio de limpieza en casa, porque se decía que era una mujer muy trabajadora y que no le gustaba meter gente extraña a su casa, sólo tenían a un jardinero que iba esporádicamente a cortar el césped. Dicen que del dinero ganado hace menos de 5 años no quedó nada. Se pegó un tiro dentro de su coche y murió.
Supongo que tendemos a pensar casi siempre que las cosas (o desgracias) que les pasan a los demás, nosotros las enfrentaríamos mejor. Y para mí, ésta no es la excepción. Porque, a ver ¿Quién no quiere ser millonario?, hablaba un experto de que las personas tenemos un límite para no perder la cordura, menciona que hasta 5 millones de euros podemos tolerar y manejar (dame la cuarta parte de eso y te prometo no gritar), pero superando ésa cantidad, es necesario y urgente solicitar ayuda psicológica.
Recuerdo la historia que contaba mi padre de dos amigos, compadres de borracheras, amigos desde hacía más de 20 años. Solían comprar billetes de lotería en las cantinas que frecuentaban y compartían el pago del boleto y juraban que compartirían el premio si alguna vez les tocaba, cuando uno pagaba, el otro se quedaba con el billete y viceversa, nunca se ganaron nada, pero tanto va el cántaro al agua, que termina por llenarse y un buen día, el billete premiado salió. El amigo fue a casa de su compadre y le dijo: “Nos hemos sacado el premio mayor, tú tienes el billete, vamos a cobrarlo y a partes iguales”. La mujer del amigo (siempre las mujeres) que estaba presente al escuchar eso, le espetó al marido y le dijo: “No, no, no puedes compartir nada, eso, son tratos de borracheras y no vale”. El marido alentado por la mujer, corre de la casa al tipo que fue a avisarles y dice mi padre, que hasta lo corrieron con agua de la manguera. Todavía el amigo se detiene en el portal de la calle y les dice: “¿Entonces no vale el trato?”, NO, le responden los dos nuevos millonarios al unísono, a lo que el otro les dijo: “Muy bien, yo tengo el billete ganador, el mío, el que tengo, salió premiado la semana pasada, el suyo, no vale pa' pura chingada”. Fin de la historia.
¿Realmente se puede uno deschavetar por ganar mucho dinero?, yo sigo con la duda. Mi madre siempre me dice cuando hay dinero de más: “No importa el dinero que llegue, lo que tengas, se gasta, se acaba”. Y es cierto, más de una vez hemos tenido ganancias inesperadas y ya sea poco o mucho, siempre salen cosas en qué gastarse ése dinero extra y luego volvemos a los gastos de siempre. Pero claro, nunca me he ganado la lotería o me ha heredado una tía rica desconocida. Pero ¿Pegarme un tiro?, hay mucho trecho.
¿Tú que harías si ganaras 9 millones de euros?.
Habían llegado de viaje, yo me sentaba frente a él, en la mesa del comedor y le preguntaba cómo le había ido para empezar la charla, mi padre, meneaba la cabeza de un lado a otro y comenzaba a decirme: “Es por demás con tu madre, no entiende, me pone en vergüenza, ya a veces me lo pienso para salir con ella”. Y yo comenzaba a reírme, porque ya sabía lo que ésa frase significaba, porque aunque mi madre fuera toda una dama y una persona educada y dulce la mayoría del tiempo, a veces tenía unas salidas de “lo políticamente incorrecto”, que a más de uno nos hacía pensar en un trágame tierra si estábamos cerca de ella; mi papá le daba un sorbo al café y esperaba mi frase de salida de ¿Qué pasó?, para él arrancar y comenzar a contarme: –“Mira, venía tu mamá corriendo por el puente que lleva a la playa (al imaginarme a mi madre corriendo yo ya no podía aguantarme la risa, y a papá le encantaba que comenzara a festejarle la anécdota sin haberla acabado todavía), sí, sí, CORRIENDO desde el hotel, con una cometa que luchaba por remontar el vuelo, Claudia y yo la veíamos desde el balcón y detrás de ella un niño también corriendo sin poderla alcanzar, cuando por fin tu madre se detiene, el niño, con la lengua de fuera todavía, llega hacia donde está ella y cruza unas palabras con tu madre, en ése instante, le digo a tu hermana que vaya a ver que pasa y le digo: “Mija, ve con tu mamá, dile que no corra, que no haga eso, por favor”, ella baja y yo voy también para encontrarme con las dos y le pregunto: “¿Qué quería el niño?”. Y tu mamá con una sonrisa de oreja a oreja me dice: “No, me preguntó que a cuánto vendía la cometa”. “Vieji, deja ya a los niños jugar con la cometa, por qué no le paras ya?”. Tu madre no entiende, de veras, nomás está manchando la garra.
Siempre quiere ayudar, muy solícita a todo y a todos los que ella ve desvalidos y menesterosos. En mi casa siempre había personas que llegaban a por comida a cualquier hora, hubo una vez que tuvimos a dos niños con nosotros porque su madre se los dejó “unos días” y no volvimos a saber de la madre sino hasta casi 4 meses después que vino a por ellos, mi padre enojado, preguntando quién era ésa mujer diciéndole que nos iban a acusar de secuestro (pero traía más carne y zapatos nuevos para los niños) y mamá no sabía si vivía siquiera en la colonia, no sabíamos nada, sólo que llegó un buen día a mi casa y se los dejó; nunca decía que no, recuerdo cuando una vez le pidieron que hiciera un pastel de XV años y ella dijo que claro, que cómo no, nos dejó el pastel hecho (se tuvo que levantar a las 4 de la madrugada para hacerlo), pero no estaba embetunado aún, dejó de encargado a mi hermano mayor y le dijo: "Sólo es hacer el betún, ponerlo y esperar a que vengan a por él". Muy bien, no se preocupe, nosotros se lo hacemos. Ella se fue de nuevo a la oficina y se quedó muy confiada. Comenzamos con receta en mano a hacer la mezcla, en algún momento mi hermano dijo: ¿Por qué siempre los betúnes deben ser rosas? ¿Por qué no le metemos un poco más de color?, ¿más azul?, Sí, si, todos como lelos, admirando la lógica aplastante de mi hermano y su osadía: Sí, pónle más amarillo… mmmhh, sí, más verde, que quedó como cafesoso, échale más…. ¿Resultado? un color asqueroso e indescifrable, verdoso pastoso. No pudimos volver a hacer otro intento de betún aunque nosotros YA supiéramos que había quedado para vomitar sólo de verlo, porque no nos quedaban ni huevos ni azúcar con qué hacer más. Así que nos rifamos quién sería el que entregara el esperpento a la quinceañera. Llegaron por el pastel y poco faltó ponerlo en la entrada de la casa y que se lo llevaran para no tener que dar ni la cara ni ninguna explicación. Pasaron los días y mi madre dijo: “Qué raro, Fulanita no me ha dicho nada del pastel”. Y mi hermano: Qué bueno!!…
Siempre que estamos en un restaurante y tengo el impulso de quitar cosas de en medio, me paro en seco porque me acuerdo de papá que me decía: “Tu madre ya ni la friega, se puso a recoger los platos de la mesa del restaurante”, y hacía la cara de fastidio, pero aguantándose la risa: “Siempre me pone en vergüenza, ya le dije que si quería hablaba con el gerente para que le dieran trabajo, está atrasada, ya ni la friega! En lo más trapeado del cuarto! No entiende que uno va a un restaurante para que lo atiendan, para no tener que recoger nada, pero a ella, le da pena hasta el pobrecito señor que nos cobra la cuenta por eso”.
Yo me acuerdo cuando niños, esperábamos el camión en el Obelisco, en una parada a dónde llegaban todos los camiones que quedaban por el rumbo de mi casa, mi mamá detenía a una pesera (así le decíamos a las camionetas que cobraban un peso el viaje) de Santa Catarina y le decía al chófer que nos llevara a la Lòpez (mi colonia quedaba antes y había que desviarse mucho, para modificar la ruta), y para convencerlo de que éramos muchos, se ponía a gritar a toda la gente que estaba allí, a todo pulmón: “¿¿QUIEN MAS VA A LA LOPEZ; MUCHACHOS????”, te juro que me quería morir, salir corriendo sin parar hasta la pinche López y meterme debajo de la cama... ay mi madre....
Qué ganas de de que esté feliz y ahora que la extraño tanto soy capaz de aguantar eso y más y en vez de salir corriendo, correr hacia ella, abrazarla y decirle cuánta falta me ha hecho en todo este tiempo.
Venía por la calle, distraída, caminando en posición de bloqueo, luchando contra el viento que se empeñaba en congelarme la nariz, contando las separaciones de las baldosas para distraerme y pidiendo al mismo tiempo que el próximo semáforo que me tocara, estuviera en verde para mí (verde que te quiero verde) y no detenerme hasta abrir la puerta de mi casa y quitarme las botas y los calcetines que sentía ya mojados, (porque los pies, ya ni los sentía). Fue en la esquina, cerca del banco, cuando me tropecé con el tipo, más bien, me tropecé con el papel que me entregó sin preguntarme y que yo tomé y guardé en el bolsillo de mi abrigo sin echarle una ojeada, me percaté de que se lo entregaba en mano uno a uno a todos los transeúntes que pasaban frente a él y que todavía le quedaba un buen fajo de papelitos blancos que acabar.
Llegué a casa y hasta por la noche que saqué las cosas del abrigo, fue cuando leí el papel que me había dado antes, comencé a reírme. No es posible. Te lo transcribo para que te quedes más tranquilo y feliz de que por fin a llegado la respuesta a todos nuestros problemas. ¿Cómo no lo supimos antes?. Es que no tiene desperdicio. Supera toda mi experiencia de realismo mágico latinoamericano:
PROFESOR OMARO
GRAN ILUSTRE VIDENTE AFRICANO
Con rapidez, eficacia, garantía y discreción el maestro chaman africano gran médium espiritual, mágico con poderes naturales y experiencia en todos los campos de alta magia, resuelve todo tipo de problemas y dificultades, por difícil que sea: Enfermedades, judiciales, matrimoniales, conocedor de los secretos, protección, depresión, mal de ojo, limpieza, suerte, juegos de azar, impotencia sexual, y lo más eficaz para recuperar la pareja, amarres y cualquier problema matrimonial, él tiene los espíritus más rápidos que existen y cualquier otra dificultad que tengas en el amor, la solución inmediata con resultados 100% garantizados,.
De 3 a 7 días como máximo: Todos los días de 8 a 22.
Jaén, 658.******
¿Qué tal?… Al menos hay que resaltar de que el gran ilustre vidente africano trabaja sin descanso. Eso de tener fichados a los espíritus más rápidos que existen es una garantía. No cabe duda, la crisis da para todo.

* Ya no quiere ser princesa, ahora dice que es una Pirata Bucanera. "Zoy un pidata!!, al abodajeeee!!", cerrando un ojito y haciendo el ademán de espada con su bracito.
Éstos días, contrariamente de lo que se pueda permear por aquí (Permeabilidad: Capacidad de un material para permitir que un fluido lo atraviese sin alterar su estructura interna), han sido días muy buenos. Es curioso eso, ¿no?: Tender sólo a contar lo malo o lo triste que nos pasa -y a veces hasta recrearnos en ello-, porque pareciera que el ser feliz o estar bien, nos hiciera sentir una cierta incomodidad ante los demás que no pasan un buen momento y hasta sentirnos con la consigna de que debemos guardar silencio por sabernos afortunados ante alguien que lo pasa mal.
…
Sí, han sido unos días muy buenos, si no estuviesen maquillados por la cotidianeidad sencilla y simple de los días tranquilos y medidos, bien podría llamarse felicidad y no solamente “una buena racha”. Los chicos con sus peleas entre ellos, sus reconciliaciones (entre todos), Daniela que pese a su insuficiencia renal y los sondajes, es una niña feliz por donde la mires, ahora por fin ya está dando sus primeros pasos y eso fue el mejor regalo que pudieron traernos estas navidades. Disfruto de mi casa, de mi pequeña gran familia, de mi tiempo compartido y dividido entre todos ellos, hay veces que hasta me sorprendo teniendo un poco de tiempo sólo para mi (como ahora) y deseando y buscando un tiempo para dos, la mayoría de las veces consigo olvidarme o dejar aparcada a la nostalgia y sonreír, a veces sí me asalta sin aviso, pero luego pasa e intento estar bien, disfrutar, cuidar, querer, tolerar, amar, sostener (sostenerme), a los que tengo cerca… es una lucha constante, peleo cada momento, cada gesto, como si mi bienestar y mi felicidad dependiera sólo absolutamente de mí.
…
“No, Luisa, lo que pasa es que tú tienes pocos años de casada pero ya verás cuando tengas 14 como yo, vas a ver cómo no vas a pensar igual”, “Sí, pero porque tú no trabajas, para ti todo es más fácil”, “Qué buenos y bien portados te han salido tus hijos”, “Ahora eres el sol de tu marido, pero espera a que estés como yo y le estorbes para todo o te estorbe él”, “Le pasa a todas las parejas”, “Tú porque no tienes a tu familia aquí, yo tengo que aguantar a todos, empezando por mi madre y terminando con mi suegra”, “Yo antes no era así”, “Yo también quería estar todo el tiempo con él, ahora me pone de mal humor sólo verlo”…
…
La que antes habló, está pasando por una época bastante mala (ni se notó, ¿verdad?), su matrimonio (antes feliz, según sus palabras) hace aguas por todas partes, sus hijos le desesperan y escatima cada hora y momento que debe pasar con ellos, por el lado económico hay bastante holgura, trabaja por gusto, mejor ni te digo lo que le desespera tener que estar en su casa cuando su horario de trabajo la obliga a pasar allí el poco tiempo libre que le deja, tampoco es feliz con su aspecto físico, aunque yo la vea como una mujer guapa y atractiva y me percate de que cuando estamos a solas, las miradas de los hombres se desvían hacia ella, está a dieta permanente y por si eso fuera poco, su marido es un buen tipo, una persona buena y honesta (a mis ojos) que ahora mismo está desdibujado y perdido en medio de ése caos que ella misma insiste en prolongar, del sexo, mejor ni hablamos ¿verdad?.
…
Y no la entiendo. No puedo comprenderla. No puedo aconsejarla, porque inmediatamente que yo intento mediar o conciliar algún aspecto, me dice que lo que yo vivo es solamente un compás de espera (porque el hastío y la rutina devora la vida de pareja y la vida propia) y que todo es cuestión de tiempo y encima, que no todo es color de rosa como mi vida. (Sí, ¿viste?, mi vida real no es mi blog y en ella casi nadie puede leer los demonios con los que tengo que luchar día a día, quizás porque no voy haciéndome la víctima, ni quiero ni busco la compasión de nadie). Y cuando me lo dice, porque siempre me lo dice, me entra una risa tonta que no consigo parar y preguntarle. ¿Estás de coña, verdad?, pero no, me lo dice en serio, me lo dice menospreciando su vida y poniendo la mía a la par de ella y deseándome sólo cosas buenas. Y ya me está hartando.
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Y a veces, hay resquicios de sus palabras que dejan pasar alguna sombra de duda en alguna pelea o discusión con Juan. Y me sorprendo preguntándome: ¿Y será cierto?, ¿Será verdad que estamos condenados a eso?, ¿Dónde o cuándo empieza a estorbarnos el otro?, ¿A dónde se va todo el amor que hubo entre dos personas que se amaron hasta lo indecible?, ¿Será cierto?… para luego inmediatamente encontrar la respuesta a todas ésas preguntas en los ojos de Juan, donde me vuelvo a sentir bien amada y bienvenida, aunque estemos enfadados o cansados, pero siempre con ganas de querer hablar o arreglar las cosas… Lo que es cierto, es que la vida es lo que hacemos de ella. Con lo que nos toca y con lo que nos hemos buscamos (*). Sólo depende de nosotros… Recuerdo un poema de Benedetti: La culpa es de uno cuando no enamora, y no de los pretextos ni del tiempo…
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Ya no quiero ver a mi amiga, digamos que mi capacidad para permitir que un fluido me atraviese sin alterar mi estructura interna a veces no funciona bien y no quiero ponerlo a prueba cuando estoy con ella.
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La desdicha, a veces o la mayoría de las veces, también es culpa nuestra. La felicidad, también.
(*) Aquí, obviamente estoy hablando de personas "comúnes y corrientes",obviando a los niños que mueren de hambre, de los que viven en guerra o personas que comienzan (ahora que lo pienso) a ser más comúnes que de las otras a las que me refiero, personas que realmente tienen un potencial para desarrollar una vida plena.
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“Superar exige asumir, no pasar página o echar en el olvido. En el caso de una tragedia requiere inexcusablemente la labor del duelo, que es del todo independiente de que haya o no reconciliación y perdón. El duelo no es ni siquiera cuestión de recuerdo: No corresponde al momento en que uno recuerda a un muerto, un recuerdo que puede ser doloroso o consolador, sino aquel en que se patentiza su ausencia definitiva. Es hacer nuestra la existencia de un vacío”.
Carlos Piera
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“En esta maleta, deberás meter sólo lo que pueda caber en ella, lo demás, tendrás que dejarlo, venderlo, regalarlo, olvidarlo”. Con éstas palabras les anuncié a cada uno, sin percatarme de ello, que la vida que habíamos tenido y vivido antes de ése decreto, había que dejarla, venderla, regalarla u olvidarla. No me di cuenta sino hasta hoy, todo lo que podía caber en ésas 20 palabras pronunciadas por mí y todo el dolor que podía caber en una maleta. Lo que sí calculé en ése momento fueron los sueños que uno puede doblar cuidadosamente para que no ocupen demasiado espacio y todo el lugar que la esperanza puede abarcar en unos cuantos centímetros de sitio.
Han pasado los años y nunca me atreví a preguntarles (quizás por el miedo de enfrentarme a su mirada) qué era exactamente lo que habían dejando fuera de ésa maleta. Cada uno fue haciendo la clasificación y decidiendo a qué cosas renunciar y que cosas llevarse definitivamente consigo. Quizás por la edad de cada uno, no pudieron percatarse integralmente del tremendo sacrificio que les pedía. Me di cuenta poco tiempo después de que les dije eso, cuando vi a los niños de pie (literal y figuradamente), regalando una a una, todas las cosas que no cabían en su estúpida maleta.
Recuerdo a Mauricio con 9 años poner uno sobre otro, los libros que le habían acompañado desde que aprendió a leer y animando a los niños del barrio a quedarse con ellos y de paso, quedarse tranquilo él por dejarlos en buenas manos. –Mira, éste “La isla del tesoro”, es uno de mis preferidos… el amigo no miraba el libro sino un Buzz Light Year que aunque le faltase una ala, miraba codiciosamente sin pestañear. La bicicleta de Ana Lucía que no aprendió a pedalear, la grabadora de Rebeca, que hizo corto circuito en cuanto metió el enchufe en un voltaje mayor para lo que no estaba preparada cuando llegó acá (ni quiero imaginar lo que tuvo que dejar por empeñarse en meter ese armatoste en su maleta). La lista es casi interminable, eso sin contar a los primos que dejarían para siempre con 9 años, con todos los juegos que no aprenderían, con todos los besos que no le darían sus abuelos, las calles que no recorrerían y con las montañas que nos los cobijarían ya más.
Cuando en el 2005 volví a México para llevar a Daniela a que la conociera su familia, les pregunté a los niños qué querían que les trajera, cosas que quisieran que no tuvieran o pudieran conseguir aquí, cosas que extrañaran mucho. Rebeca y Mauricio me dijeron al momento un montón de cosas (comida, sólo comida me pidieron, ya ves tú, ellos aunque no sepan definir a la nostalgia, saben exactamente qué es y con qué se come) Anilú se quedó en silencio, y me quedé un momento esperando a que me dijera lo que quería ella, pero seguía callada y me arrodillé para estar a la altura de sus ojos y le pregunté: “¿Qué quieres tú, mi vida?, ¿Qué te traigo?”. Ella guardó silencio y sus ojitos se comenzaron a humedecer, me sonrió tristemente y me dijo: “Mami, es que no sé qué me gustaba, no me acuerdo”. Yo la abracé y le respondí: “Yo sí me acuerdo qué te gustaba y te lo voy a traer, no te preocupes.”
Tengo tanto miedo a olvidar lo que me gustaba, tengo tanto miedo a que el olvido llegue y me sorprenda un día sin poder evocar todo lo que dejé… y hoy, aunque duela tanto el dolor de mantener viva y abierta la herida de no estar allá, cada día me obligo a recordar todo lo que en una maleta no pude traer un día y ellos tampoco.
¿Podrán perdonarme un día?
¿Podré perdonarme yo?.
La ciudad no había cambiado nada desde la última vez que estuvo allí, ésa fue la primera impresión que tuvo al recorrer sus calles a través de la ventana del taxi que tomó desde el aeropuerto, es tan difícil conocer una ciudad teniendo sólo como referencia las habitaciones en las que uno se hospeda esporádicamente y más cuando son por cuestiones de trabajo, aunque de todas formas, Ciudad Juárez, Chihuahua, México, era uno de los pocos lugares en los que no le hubiese importado permanecer por tiempo indefinido dentro del seguro cuarto de hotel, preservado de las balaceras, ajustes de cuentas, secuestros exprés y robos que estaban a la orden del día, así que tampoco era un sitio turístico que deseara conocer a fondo. Llegó cansado, se registró y subió a su habitación. Dejó la maleta sobre la cama y se tumbó a un lado de ella. Estoy cansado de viajar, de amanecer en sitios diferentes y no saber ni en dónde estoy, estoy cansado de éste trabajo, estoy cansado de estar solo acá, cansado de no estar con mis hijos, con mi mujer, cansado de perderme momentos que no podré recuperar, la semana pasada me contó que Anita comenzó sus primeros pasos y no pude verlo, ni abrazarla, sí, estoy cansado, muy cansado, a veces parece que estoy viviendo la vida de otro, una vida equivocada, viviendo de prestado, viviendo sólo horarios de juntas y más juntas, estoy cansado… muy cansado… Cerró los ojos, suspiró largamente y un sueño profundo lo fue poblando poco a poco, el dolor de espalda que sentía desde hace varios días se agudizó y luego su propio peso lo fue sumiendo en una paz que comenzó a sentir y se quedó dormido. Lo despertó sobresaltado el primer timbrazo que dio el teléfono, por un instante no supo ni dónde estaba ni qué estaba pasando y si había pasado horas o un segundo desde que se quedó dormido, intentó abrir más los ojos para darse paso en la penumbra y seguir el sonido del teléfono que no paraba de gritar.
- ¿Sí?.
- Hermano, corre!!, que van por ti.
- ¿Bueno? ¿Quién habla? ¿Bueno??
Click
El tono sostenido inconfundible de comunicación interrumpida lo dejó inmóvil por unos segundos. Inmediatamente después encendió la lámpara de buró que estaba allí, para luego marcar el cero y comunicarse a Recepción.
– Sí, Dígame.
- Hablo de la habitación 215.
– Sí, ¿Qué se le ofrece?.
- No, lo que pasa es que acabo de recibir una llamada y no sé quién sea y no tengo idea, quizás fuera una equivocación.
- Entiendo. Permítame ver… Usted disculpe señor, pero no hemos transferido ninguna llamada a su habitación, lo más probable es que la llamada la hayan realizado desde el mismo hotel. No podemos hacer nada al respecto. Vuelva usted a disculparnos.
- Vaya, en fin, seguro que fue una equivocación. Gracias.
Click
Se quedó quieto, pensando de nuevo en la llamada, ¿Quién sería?, ¿Se habrá dado cuenta el que llamó que dio el mensaje a la persona equivocada?, decidió no preocuparse más, pasó un momento, quizás segundos… seguía quieto, sin lograr quitarse ése malestar… los golpes frenéticos en la puerta lo paralizaron aún más… No soy yo, se han equivocado, no soy yo…
…“Ven acá, morena”, ella sonrió y se dejó llevar como quien entra despacio al mar, sin miedo pero esperando impaciente el contacto de su boca. Él la miró con toda la ternura llevada hasta sus labios y la besó. Se miraron, es decir, se habitaron y en ése instante, como una ráfaga que los ciega e ilumina a la vez, ambos tuvieron la certeza de que ése momento, años después, a eso le llamarían felicidad.
La felicidad, lo sabe ahora, está tejida de ésos pequeños instantes que tejen las horas compartidas. De abrazos y besos interrumpidos, pospuestos para las horas furtivas… de los momentos en que a solas, siguen creando destellos de luz para los días nublados…
¿Sabías de dónde viene o lo qué significa la palabra Nostalgia?. Yo no y quería saberlo, igual pensaba que era como la Saudade de la que tanto hablan los portugueses y que no tiene traducción al español, pero que la palabra que más la define es precisamente ésa: Nostalgia.Así que fui a buscar y encontré que es un término relativamente nuevo y que para definirla hay que analizarla por separado, proviene de las voces griegas nostos (volver) y algos (dolor). Pena causada por la ausencia, es la definición del diccionario.
Los griegos aunque no hubieran definido la palabra, seguro que sabían bastante de eso, porque es Odiseo/Ulises el primer nostálgico registrado de la historia. En la Odisea, Homero realiza todo un canto a ése empeño del héroe por volver a Ítaca, junto a Penélope y Telémaco, el hijo de ambos. De entre todas las aventuras que sortea Ulises, resalto la que vive con Calipso, una diosa que se enamora perdidamente de él y lo mantiene cautivo durante muchos años. Hermes (los dioses eran muy celosos en eso de las aventuras de las diosas enamoradas de simples mortales) se entrevista con Calipso anunciándole que debe dejar marchar a Ulises. Cuenta la historia que Calipso le ofrece la inmortalidad a Ulises para retenerlo junto a ella y él le responde: “¡No te enojes venerada deidad! Conozco muy bien que la prudente Penélope te es inferior en belleza y en estatura; siendo ella mortal y tú inmortal y exenta de vejez. Esto no obstante, deseo y anhelo continuamente irme a mi casa y ver lucir el día de mi vuelta” (Odisea, V, 215-225).
¿Qué quiero decirte con toda ésta historia que seguro conoces bien?. Creo que lo que estoy intentando hacer ahora es ir a la definición de mi dolencia, al principio. No sé si ése sentimiento de desamparo sea presente en todos los que se van de su tierra. Porque sé, que hay muchas personas que se sienten extranjeros en su propio hogar (extranjero creo que viene de extraño, ajeno) y tantas otras que logran amoldarse sin problemas a todos los sitios a los que llegan y hacerse con él. No quiero ser injusta con todo lo bueno que tengo aquí, mucho menos con el amor que recibo cada día y no solamente para compensar todo lo que no puedo tener o a todo lo que renuncié al venir a España. Yo siempre dije (y sigo creyendo) que no vine a vivir a Jaén, vine a Juan, él es mi tierra, mi país, mi hogar. Sólo que la amargura de saberme lejos de todo lo que fui, de lo que sigo siendo allá, para los que me quieren y a los que quiero, a veces me supera.
Dicen que para conocer un país y aprehenderlo definitivamente, el contacto debe de darse con la comida. ¿Qué loco no?, comer, como un instinto primario y necesario, como alimento del alma. Quizás sea cierto, porque es cuando combino alguna especie con otra y el resultado es el olor característico de la casa de mi madre o de mi abuela, es cuando me devuelve (y me asalta) por sorpresa a ése tiempo que cada vez es más lejano. Olor y sabor. Simples palabras, configuran el aire que se respira, el aire que alimenta. Y duele vivir fuera del aire, duele desde adentro hacia afuera, desde mis ojos, hasta mi boca, desde mi frente hacia la noche, duele desde la luna hasta los pies, duele del sabor ausente que tanto bien me hace… Quizás lo que tengo que aprender ahora es vivir con ésa herida y no confundirla con desesperación y enfado.
Bueno, creo que empiezo a saber que no es enojo lo que tengo desde hace días, sino nostalgia.
Aunque eso no signifique que duela menos. Pero algo es algo.
Caminemos…
Lo que fue
"Vienes por un camino
que mi memoria sabe,
y me detengo entonces
indagándote el rostro.
Mas ah!, ya no es posible
siquiera, no es posible
detenerte un instante.Todo está muerto, y muerto
el tiempo en que ha vivido.
Yo mismo temo, a veces,
que nada haya existido;
que mi memoria mienta,
que cada vez y siempre
–puesto que yo he cambiado–
cambie, lo que he perdido."Líber Falco
La vi al pasar, en alguna calle de Albufeira, en Portugal. No pude dejar de tomarle ésta foto. No me pude resistir.
Me recuerda los abrazos cuando vuelvo a mi tierra y pienso que ya no me reconocerán por tanto tiempo lejos... y por fortuna, siempre me equivoco... Menos mal que me equivoco...
Besos y abrazos para todos.
Pero bueno, para ser sincera, de primer momento me gustó el experimento que hicieron en mi blonda y linda cabellera, claro, siempre te queda bien el corte y el peinado (ni se diga el color, a mí, esta vez me pusieron unas mechas moradas "para dar luz y viveza al cabello") sin embargo, no falla, al día siguiente que te despiertas te das cuenta del trabajito que te hicieron. Después del ensueño de quitarme 10 años de encima y sentirme artista de cine por un día, el sábado que me vi al espejo muy de mañanita para lavarme la cara, vi en el reflejo a una tipa que no conocía, con los pelos lacios y ralos y encima morados y dije: "!!A jijo!! en la madre, me quitaron 10, pero luego se me treparon 20 sin decir agua va", ya ni la friegan y sí, hay miradas reales que te encuentran lo que tú no has podido ver en 30 años mirándote al espejo, pero como ésta ninguna. Estúpidas estéticas, siempre pasa lo mismo, te cortan, te pintan, te trasquilan y te queda de maravilla, luego al día siguiente, la cruda realidad. A ver si entiendo de una buena vez. ¿Cuándo aprenderé?.
Cómo estaría la cochinada que Juan, se fue al supermercado -por motu propio, así me vería- y me trajo un cargamento de productos para "sanear" el cabello (me trajo mascarilla revitalizante, un spray de seda líquida y un no sé que madres para activar el color -eso sin contar las cosas que me vendieron tan buenas gentes en la puta estética) con todo ése arsenal puesto en mi ahora escasa cabellera morada durante dos horas, pude salir sin ningún problema el sábado por la noche (no me atreví a salir de día, cual mugre vampiro) y también, claro, me corté, unas cosas largas que me quedaron como chicles y que salían como hebras descoloridas y secas cual viles rastrojos de estropajo....
Pero bueno, ya el cabello se ve mejor (antes parecía Cruela de Vil con aires de Alaska ¿sabes de quién te hablo? la que cantaba ¿A quién le importa?... porque en el fleco tengo el pelo bicolor), pero ya me corté el cabello antes de pensar salir a la calle (intenté darle forma, no creas que estoy tan tarada y hasta me gustó más el corte que pude hacer yo) y ahora ya parezco más bien un cavernícola más o menos guapo y el sábado ya pintadita y perjumada, opté por un escote cardíaco, pa' desviar la mirada para abajo en vez de para arriba...y salí a la calle ya sin ningún temor (aunque sigo pensando que si hubiera salido en pelotas, de cualquier manera sólo hubiera tenido miradas para ver el fabuloso corte de cabello y encima morado)
Ya es jueves, no me atrevo a teñirme de nuevo el pelo para emparejar todo de una buena vez porque tengo un miedo tremendo de que sea sólo ponérmelo y me quede calva, así que tendré que esperar pacientemente a darle un respiro y hacerlo yo en mi casa, como toda la vida de dios y olvidarme para siempre de las estéticas.
Eso sí, la tristeza se fue...Ahora sólo tengo un empadronamiento que me quita el sueño.
Besos morados (como diría Duda)
* Daniela: "No, no me quiedo dodmid, quiedo id a jugad conmigo". La mami le dice: "No, Daniela, tienes que dormir un ratito, después jugamos. "Que no, ezcucha... ezcucha mami. Quiedo ir a jugad conmigo, ¿vale?"...
(adivina quién ganó)
* Daniela a Ana Lucía: ¿Quiedez que te cuente un sequieto azdul?... Sí, claro!! le responde emocionada Anilú y pega su orejita a la boca de su hermana, Daniela con voz de secretito, muy bajito y casi sin entenderse comienza a decir: "Mañana, vamoz a ir a compad un sequeto azudl...pdffffffffffffffff" y termina haciendo una trompetilla. Y risas...muchas risas. "¿Quiedez que te cuente un sequeto dojo?", Sí!!...y vuelta a empezar.
* Mauricio, recién llegado del colegio. "Hola, Daniela". Hola, Maudizio ¿Cómo te fué?. Bien, bien ¿Y a tí?. Muy bien. Mauricio se acerca y le pregunta: ¿Me das la mano?. Y ella le dice: "Zï, Cliaaado, toma!!...luego se queda pensativa y retira la manito que ya estaba ofreciendo y recapitula diciendo: "No, no, es mía".
* En el coche, todos en pleno, viaje largo por carretera la semana pasada escuchando una canción con un "solo de guitarra eléctrica" y se escucha decir a Anilú: "Ése que toca, se parece mucho a Jimi Hendrix". Juan casi da un frenazo y le pregunta soprendido: ¿Qué sabes tú de Jimi Hendrix????!!.
* Daniela, en el mismo viaje por carretera, ya de noche y lloviendo... "Ohh, estamos atapadoz!! AUXILIO ZOCODO!!" y volteamos a verla todos asustados a ver si realmente estaba ella diciéndolo en serio y nos mira a cada uno y dice sonriendo: "Que no, que es una bioooma, qué tontedía!!".
* Mauricio, cuando en la comida, comenté que a un etarra que habían detenido, se había orinado en los pantalones: "Si es que en el fondo, son unos cobardes".
* Rebeca cuando le digo: ¿Qué? ¿Otro vaso quebrado?. Y me dice: "Uffh, sí, es que TODOS traemos una raachaaaa, ¿en qué te fijas?...